
Más de 3.400 comunidades fueron afectadas por heladas, granizo y nieve. Productores piden ayuda urgente ante la pérdida de cosechas y ganado

El agro boliviano enfrenta uno de los inviernos más duros de los últimos años. Una intensa ola de frío polar está golpeando con fuerza al país, dejando a su paso pérdidas significativas en la producción agropecuaria y generando una situación crítica para miles de familias rurales. Las bajas temperaturas, acompañadas de fuertes vientos, heladas, granizadas y nevadas, han causado la muerte de animales, destrucción de cultivos y han obligado a las autoridades a declarar situaciones de emergencia en varias regiones.
En el sudoeste del departamento de Potosí, las condiciones climáticas extremas han cobrado la vida de numerosas crías de llamas. En esta región altiplánica, las temperaturas descendieron hasta los -15°C, mientras que ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora azotaron las zonas productoras, afectando especialmente a las comunidades que dependen de la crianza de camélidos para subsistir. Las crías, aún en etapa de lactancia, no resistieron las inclemencias del clima, lo que representa una pérdida irreparable para las familias campesinas.
En los departamentos de Chuquisaca y Tarija, las heladas han causado estragos en los cultivos agrícolas. La papa, el trigo, diversas hortalizas y frutales fueron severamente afectados. En la comunidad de Jankoyu, perteneciente al municipio de San Lucas (Chuquisaca), se reporta la pérdida de más del 50% del área sembrada de trigo, situación que pone en riesgo la seguridad alimentaria local y los ingresos de los pequeños productores.

«Las bajas temperaturas, acompañadas de fuertes vientos, heladas, granizadas y nevadas, han causado la muerte de animales”

Ante la gravedad del impacto, el departamento de Tarija se declaró en desastre, mientras que Potosí se encuentra en estado de emergencia. De acuerdo con un informe del Viceministerio de Defensa Civil, más de 3.400 comunidades pertenecientes a 124 municipios han sido afectadas por las inclemencias del tiempo, incluyendo nevadas inusuales y granizadas intensas.
Los productores agropecuarios están pidiendo ayuda urgente al Gobierno central y a las autoridades departamentales y municipales. Solicitan el envío de alimento para el ganado, asistencia técnica, semillas para resiembra y apoyo económico ante la pérdida de cosechas. En muchas comunidades vulnerables, la situación es crítica, con familias que han perdido gran parte de su sustento y que enfrentan dificultades para acceder a recursos básicos.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ha advertido que lo peor del invierno aún está por venir. Se prevé que los meses de julio y agosto registren las temperaturas más bajas del año, lo que podría agravar aún más la situación en el campo boliviano. Frente a este panorama, la implementación de acciones preventivas y de contingencia resulta urgente para mitigar los impactos de la crisis climática sobre el agro y las comunidades rurales del país.
Fuente: Senamhi, Btv
Redacción: Publiagro













