Asosemillas: el contrabando cerró investigaciones y semilleras

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A través de un comunicado los representantes de la Asociación denuncian que alrededor del 60% de las semillas que se utilizan en el país no tienen las normas de certificación ya que entran al país de contrabando. Pedro Pellegrino, presidente de Asosemillas, solicita al Gobierno entablar un diálogo urgente.

«Alrededor del 60% de los campos agrícolas no son sembrados con semillas certificadas. Por lo tanto, son sembrados con semillas que no cumplen las Normas de Certificación ya que provienen del contrabando (…), pudiendo contener malezas y enfermedades y, a su vez, tampoco tributan al Tesoro Público».

Bajo estos contundentes términos la Asociación de Productores de Semillas (Asosemillas) se declaró en estado de emergencia ante lo que califican como el excesivo incremento del uso de semillas ilegales, declarado abiertamente por organizaciones y la población en general.

A través de un comunicado llegado a nuestra mesa de redacción los directivos de Asosemillas hacen conocer a la opinión pública que «con datos oficiales del Iniaf en los cultivos de soya, maíz, trigo y arroz, el uso de semillas certificadas no supera el 40% promedio».

En forma enfática expresan que el complejo semillerista nunca dejó de abastecer al país, por lo que no es excusa para el agricultor decir que está desabastecido para tener que buscar semillas en el mercado informal el cual no está autorizado a producir.

«El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf), es el ente regulador y la única autoridad competente en el Control de Comercio. Los resultados de los últimos años, no han sido del todo exitosos debido a que, las estrategias del control de comercio implementadas o sus normativas, son muy débiles al momento de encontrar una posible infracción».

Denuncian que por esta causa se le permite al supuesto infractor, tener tiempo para regularizar lo ilegal. En ese sentido, se produce el incremento de semillas.

Este problema, aseguran, coloca al sector productor de semillas en una situación insostenible, contándose entre ellos: obtentores, multiplicadores, prestadores de servicios y comercializadores.

El contrabando aniquila semilleras y cierra investigaciones

Los programas de investigación en soya, maíz y trigo han tenido que cerrarse, según la denuncia lo cual ocasiona impedir el desarrollo de nuevas variedades además del despido de personal técnico.

Por otra parte, denuncian que empresas multinacionales que importan maíz, han dejado de traer ese insumo al país, ya que no hay interés de sus híbridos convencionales.

Al referirse a las empresas semilleras de Bolivia, las cuales producen los híbridos de maíz, afirman que bajaron sus ventas a una mínima expresión.

En la actualidad quedan dos de las ocho semilleras que había en Bolivia hace cinco años.

«Esas empresas continúan, debido a sus contratos con el extranjero, corriendo el riesgo de cerrar sus programas de mejoramiento genético».

Punto importante del escrito de Asosemillas se ubica al asegurar que está en peligro la seguridad alimentaria nacional por considerar que la semilla es la base más importante de la producción agrícola y debido a la crisis, el sector permanece casi paralizado.

«Queda claro entender que, los programas de investigación agrícola, no son viables en estas condiciones. Por todo ello, comprometemos a las autoridades competentes, a tomar acciones para revertir esta situación y encaminar al país, por la senda de la innovación y la productividad agrícola», enfatiza el comunicado.

Los principales problemas

En resumen, los principales problemas que tiene el sector semillero están ubicados así:

  • Cierre de programas de investigación en soya y maíz.
  • Incertidumbre en las producciones
  • Producción ilegal de semillas
  • En cuanto a los problemas básicos que presentan los productores se determinan de la siguiente forma:
        1. Ingreso ilegal de semillas de países vecinos (contrabando)
        2. Aprobación de eventos transgénico
        3. Control de comercio insuficiente.

Presidente de Asosemillas pide diálogo

El Ing. Pedro Angel Pellegrino, presidente de Asosemillas, entrevistado en el programa Hola País de la red PAT expresó la difícil situación que atraviesa el sector que preside por lo que formuló un nuevo llamado al diálogo con las autoridades gubernamentales para buscar una solución a la problemática.

«Desde hace seis años venimos denunciando el poco uso de semillas certificadas del Iniaf en el agro boliviano, ya que muchos agricultores buscan otras opciones y se han ido por las semillas ilegales, también llamadas transgénicas».

En ese sentido, denuncia que el sector que dirige se ha visto afectado por cuanto tienen la prohibición de elaborar ese tipo de semillas transgénicas y eso ha mermado la producción en el país.

De esta forma, reiteró que el negocio de la semillas de maíz no es atractivo porque los usuarios o agricultores buscan otras alternativas que el sector agrícola considera que son las ideales.

¿Está en riesgo la seguridad alimentaria por estas dificultades?

«Claro que sí porque no hay la semilla adecuada para sembrar. Nosotros no podemos producir las semillas transgénicas porque es ilegal, pero en Asosemillas estamos de acuerdo con el uso de la tecnología que marca una protección hacia la planta», señaló Pelegrino.

No obstante, reconoce que no solo con biotecnología se produce mejor, ya que debe ser la tecnología más la biotecnología, lo que constituye un trabajo de campo que permitirá desarrollar una mejor producción.

En cuanto al uso de las semillas legales dijo que en el maíz solo llega a un 25%, el resto es ilegal, en soya no llega a un 35% y en trigo igualmente se mantiene la utilización de un 35 a 40% de semillas legales.

«El resto son semillas de dudoso origen, que entran al país ilegalmente, aunque hay mucha semilla que se produce en territorio nacional».

En cuanto a la importación de semillas señala que de acuerdo a datos oficiales del Iniaf, en 2018 llegó al país más de un millón ochocientos mil kilos que alcanzaron para unas 91 mil hectáreas, mientras que este año solo han llegado a 127 mil kilos de semillas importadas.

Para el dirigente gran parte de esa semilla es básica, es decir solo se utiliza por las empresas para producir híbridos, por lo tanto las tres empresas internacionales que están encargadas de importarlas no lo hacen.

Por todo ello afirma que los productores bolivianos solo se podrán abastecer de las dos únicas empresas semilleras que a duras penas se mantienen vigentes.

Por otra parte, el dirigente sostiene que los problemas que han padecido en los últimos meses los productores agropecuarios debido al desabastecimiento de granos, obedece a que no está ingresando, principalmente de Argentina, el grano que era el pulmón que equilibraba la producción nacional de granos con el contrabando.

Pellegrino señala que han tenido reuniones con el ministro en las que le han presentado los datos oficiales que emite el Iniaf y por ende considera que el Gobierno está consciente de la situación.
«Hay una zona gris entre las leyes que dicen autorizar los eventos biotecnológicos con lo que señalan los dueños de los eventos que son las empresas internacionales que proveen de semillas convencionales al país que ahora no las importan y es por ello que será muy difícil encontrar soluciones».

Así considera que debe haber un diálogo entre el sector semillero y las autoridades gubernamentales para buscar solucionar este grave problema.

Fuente: Publiagro