Pasar de aplicar tecnologías de manera aislada a comprender la producción como un sistema integral marcó un antes y un después para Jorge Ernesto Escalante, productor de Santa Rosa de La Roca, quien desde hace cuatro años trabaja bajo un modelo de agricultura sostenible con el objetivo de recuperar sus suelos, preservar su materia orgánica y mejorar el rendimiento de sus cultivos.
Escalante explicó que al inicio no se concebía la producción como un conjunto de factores interrelacionados, sino como la aplicación independiente de distintas tecnologías. Sin embargo, con el tiempo comprendió que aspectos como la biología del suelo, las coberturas, la fertilización y la conservación de la materia orgánica forman parte de un mismo proceso.
“Nosotros veíamos, no encaramos la producción como un sistema productivo, sino a veces como tecnologías aisladas. Pero a partir del segundo año entendimos que todo esto interacciona”, explicó.
A partir de ese cambio de visión, el productor comenzó a combinar diferentes prácticas destinadas a mejorar las condiciones del suelo y responder de manera más eficiente a las necesidades de los cultivos. Entre las acciones implementadas se encuentran las correcciones de suelo, fertilizaciones de base y aplicaciones foliares, ajustadas de acuerdo con los requerimientos de cada cultivo.
“Hicimos correcciones del suelo, hicimos fertilizaciones de base, hicimos fertilizaciones foliares alcanzando el 100% de la necesidad del cultivo, conociendo mejor el cultivo”, señaló.
Uno de los pilares de este manejo es el trabajo que realiza durante el invierno con cultivos de cobertura, principalmente mediante la combinación de brachiaria y mijo, con el propósito de proteger la superficie del suelo, aportar carbono y favorecer la actividad biológica.
“Trabajamos todos los inviernos con cobertura para poder hacer una braquiaria con mijo, para preservar nuestro suelo, para darle carbono al suelo, para poder preservar la vida y considerar que nuestro suelo tiene que estar vivo para poder producir”, afirmó Escalante.


Resultados que reflejan el cambio
La transformación no solo se observa en el manejo de los lotes, sino también en los resultados productivos. Durante la campaña de verano 2024-2025, el productor alcanzó un rendimiento de 4,3 toneladas de soja por hectárea, limpio y seco, mientras que en la campaña anterior obtuvo 4,28 toneladas por hectárea.
Para Escalante, estos resultados son una muestra de que el cuidado del suelo y la integración de diferentes herramientas pueden traducirse en una producción más eficiente y sostenible.
El productor también se refirió a las características de los suelos de la Chiquitanía, donde identificó diferentes ambientes productivos, entre ellos zonas de monte alto y pampa monte, cada una con condiciones particulares.
De manera general, explicó que se trata de suelos con bajos niveles de nutrientes, pero que cuentan con características que permiten trabajar en su recuperación mediante correcciones y fertilización.
“Ellos tienen un buen horizonte B, es un buen espacio para poder corregir, para poder fertilizar y que eso responda al cultivo que uno siembre, sea soya o sea maíz”, sostuvo.
En ese sentido, consideró necesario utilizar los insumos de manera eficiente y, sobre todo, integrarlos dentro de una estrategia de manejo que contemple al suelo, la cobertura, la nutrición y el cultivo como partes de un mismo sistema.
Cuatro años apostando por el suelo
Escalante comenzó a aplicar este modelo durante la campaña 2022-2023 y, cuatro años después, asegura que mantiene firme el compromiso de continuar avanzando e incluso ampliar la superficie bajo este sistema.
Actualmente, prepara una nueva campaña de verano con una superficie proyectada de 600 hectáreas, consolidando un proceso que comenzó con cambios en la forma de entender la producción y que hoy busca mantener la productividad mientras se protege uno de los principales recursos de la actividad agrícola: el suelo.
“Comenzamos en la campaña 22-23 y seguimos firmes y aumentando el área”, expresó.
La experiencia de Escalante refleja cómo la agricultura sostenible puede construirse de manera progresiva, a partir del conocimiento del terreno, la observación de los resultados y la decisión de devolverle vida al suelo. En Santa Rosa de La Roca, ese camino ya lleva cuatro años y continúa creciendo.
Fuente: Jorge Escalante
Redacción: Publiagro


















