Una intensa nevada registrada durante el pasado fin de semana provocó serias afectaciones en al menos 12 comunidades del municipio de San Pablo de Lípez, ubicado en el suroeste del departamento de Potosí. El fenómeno climático extremo dejó un saldo preliminar de 750 familias damnificadas, además de pérdidas en el sector ganadero y daños en la infraestructura vial de la región.
De acuerdo con reportes difundidos por Bolivia TV, las bajas temperaturas y la acumulación de nieve afectaron de manera significativa a las comunidades rurales, generando además la muerte de al menos cuatro cabezas de ganado, un hecho que agrava la situación de las familias que dependen de la actividad pecuaria como principal sustento económico.
Las condiciones adversas no solo impactaron en la producción ganadera, sino que también provocaron daños en los pastizales nativos, reduciendo la disponibilidad de alimento para los animales y generando mayor vulnerabilidad en los sistemas productivos locales, que ya enfrentan condiciones climáticas extremas propias de la región altiplánica.

Asimismo, la acumulación de nieve —que en algunos sectores superó los 8 centímetros— ocasionó la paralización de la transitabilidad en varias carreteras, dejando incomunicadas a diferentes poblaciones y dificultando el acceso de ayuda humanitaria, así como las labores de evaluación y asistencia técnica en las zonas afectadas.
El corte de rutas y la complejidad del terreno han ralentizado la respuesta ante la emergencia, mientras las autoridades locales y equipos de apoyo continúan trabajando para restablecer la conectividad y brindar asistencia a las familias damnificadas.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) mantiene vigente una alerta por intensas nevadas, con probabilidad de persistencia hasta este lunes en las comunidades de Quetena Chico y Quetena Grande, ambas pertenecientes al mismo municipio, donde no se descarta la continuidad de condiciones climáticas adversas.
Este evento climático vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades altoandinas frente a fenómenos extremos, que no solo impactan en la vida cotidiana de las familias, sino también en la sostenibilidad de la actividad ganadera y la seguridad alimentaria en la región.
Fuente: El Diario, La Razon y Bolivia TV
Redacción: Publiagro




















