La producción de trigo en Bolivia continúa mostrando un comportamiento limitado y con alta dependencia del mercado externo, principalmente de Argentina, según informó la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO).
El gerente de ANAPO, Jaime Hernández, explicó que para la actual campaña se está proyectando una superficie aproximada de 50.000 hectáreas de trigo, una cifra que, si bien representa un área importante dentro del sistema productivo, todavía resulta insuficiente frente a la demanda interna del país.
“En el caso del trigo, como hemos señalado anteriormente, estamos manejando una superficie de unas 50.000 hectáreas, que es una porción considerable comparado con lo que habíamos producido los años anteriores. Sin embargo, dadas las condiciones que existen, esperamos poder llegar a esa superficie que estamos proyectando”, señaló Hernández.
El ejecutivo advirtió que esta situación incrementa la dependencia externa para el abastecimiento del mercado interno, tanto en grano como en harina, lo que impacta directamente en la soberanía alimentaria.
“Obviamente, se va a dar una mayor dependencia de la actividad agrícola en relación a que el abastecimiento del mercado interno del trigo tendrá condicionados a la importación o al trabajo que se hace principalmente de Argentina, ya sea como grano o como harina”, afirmó, remarcando que esta tendencia debe ser analizada con atención.
En ese sentido, Hernández planteó la necesidad de un enfoque integral que involucre a toda la cadena triguera y al sector público, con el objetivo de definir políticas claras de incentivo para la producción nacional.
Asimismo, destacó que es fundamental establecer una estrategia conjunta que permita fortalecer el cultivo, considerado esencial para la alimentación de la población, y reducir la vulnerabilidad externa del país.

“En el caso del trigo, como hemos señalado anteriormente, estamos manejando una superficie de unas 50.000 hectáreas, que es una porción considerable comparado con lo que habíamos producido los años anteriores. Sin embargo, dadas las condiciones que existen, esperamos poder llegar a esa superficie que estamos proyectando”


Caída y situación de la producción de trigo en Bolivia
En las últimas décadas, la producción de trigo en Bolivia ha mostrado una tendencia de estancamiento y reducción relativa frente al crecimiento de la demanda interna. Mientras en años con mejores condiciones climáticas y mayor superficie sembrada el país llegó a producir volúmenes más altos, en la actualidad la producción nacional cubre solo una parte del consumo interno, obligando a importar el resto.
Actualmente, la producción nacional de trigo no alcanza a cubrir la demanda interna, lo que obliga a importar volúmenes significativos desde países vecinos, principalmente Argentina, tanto en forma de grano como de harina. Este escenario ha consolidado una alta dependencia externa del país en un cultivo estratégico para la seguridad alimentaria.
El sector productivo ha señalado que factores como la variabilidad climática, los costos de producción, la disponibilidad de tecnología y la falta de incentivos sostenidos han influido en la reducción del área cultivada en comparación con años anteriores.
En este contexto, ANAPO y otros actores del sector coinciden en que el desafío principal es recuperar e incrementar la superficie sembrada, mejorar los rendimientos y fortalecer toda la cadena productiva para reducir la dependencia de importaciones y reforzar la soberanía alimentaria del país.
Demanda, producción y déficit de trigo en Bolivia
De acuerdo con estimaciones técnicas y del propio sector, la demanda nacional de trigo se sitúa entre 750.000 y 900.000 toneladas anuales, lo que equivale aproximadamente a entre 550.000 y 650.000 toneladas de harina, principal producto de consumo final en el país.
Sin embargo, la producción nacional se mantiene muy por debajo de ese nivel. En los últimos años, el volumen producido ha oscilado entre 150.000 y 300.000 toneladas, dependiendo de las condiciones climáticas y de la superficie cultivada en cada campaña. Esto implica que Bolivia solo logra cubrir entre el 15% y 35% de su demanda interna.
Como consecuencia, el país debe recurrir a importaciones para cerrar la brecha de abastecimiento, que en promedio se ubica entre 500.000 y 700.000 toneladas de trigo o harina por año, con Argentina como principal proveedor.
En este escenario, el sector considera que, para alcanzar la autosuficiencia alimentaria en este cultivo estratégico, Bolivia debería producir entre 800.000 y 900.000 toneladas anuales de trigo, lo que implicaría un incremento significativo en la superficie sembrada, mejoras en los rendimientos y el fortalecimiento integral de la cadena productiva.
Redacción: Publiagro

















