Especialista brasileño advierte que un manejo inadecuado puede elevar la presión de enfermedades en granjas y entorno productivo

En el marco del Seminario Internacional de Bioseguridad y Productividad Avícola organizado por la Asociación Departamental de Avicultores de Santa Cruz (ADA), el médico veterinario y profesor de la Universidad Federal de Paraná, Luis Felipe Carón, expuso sobre el manejo correcto de la cama avícola, haciendo énfasis en los puntos críticos del reúso y su impacto directo en la sanidad y productividad.

Durante su disertación, el especialista compartió experiencias de Brasil y otros países, destacando que el reúso de la cama no solo responde a criterios económicos, sino también ecológicos, debido a la disponibilidad de sustratos y la necesidad de reducir el impacto ambiental.

“El objetivo es garantizar que la próxima parvada encuentre un ambiente adecuado, con menor carga contaminante y mejores condiciones para su desarrollo”, explicó.

Factores críticos en el reúso de la cama

Carón subrayó que el éxito del proceso depende de un manejo técnico riguroso. Entre los principales factores a controlar se encuentran la humedad de la cama, el volumen a manejar, la temperatura alcanzada durante la fermentación, el nivel de pH y la presencia de amoníaco.

Estos elementos son determinantes para reducir la carga de patógenos como Salmonella, Escherichia coli y diversos virus que pueden comprometer la sanidad del plantel.

“Un mal manejo de la cama avícola no solo afecta a la parvada, sino que incrementa el riesgo sanitario para toda la cadena productiva”

“El no realizar correctamente este proceso incrementa la presión de contaminación no solo dentro de la empresa, sino también en su entorno, afectando a otras granjas e incluso a nivel regional”, advirtió.

Frecuencia y materiales: sin recetas únicas

Respecto a la frecuencia de reutilización, el especialista señaló que no existe una regla universal. Sin embargo, en sistemas productivos de Brasil es común reutilizar la cama durante un año (alrededor de seis parvadas) o hasta un año y medio (nueve parvadas), siempre bajo monitoreo constante de los parámetros sanitarios.

En cuanto a los materiales, los más utilizados continúan siendo la cascarilla de arroz y la viruta de madera. No obstante, también se están implementando sistemas innovadores como el uso de “slat” o pisos plásticos, que eliminan la necesidad de sustratos vegetales y representan una tendencia emergente en la avicultura moderna.

Recomendación clave para el productor

Carón hizo especial énfasis en la importancia de la responsabilidad sanitaria al momento de desechar la cama:

“La cama nunca debe retirarse del galpón sin un tratamiento previo. Hacerlo implica diseminar enfermedades hacia otras granjas, el entorno y la sociedad en general.”

El especialista recomendó que, antes de su uso como abono, la cama sea sometida a procesos adecuados de tratamiento que reduzcan la carga patógena, garantizando así una producción más segura y sostenible.

Redacción: Publiagro