
Tras 28 días de mantenimiento técnico, la planta prevé operar al 90% de su capacidad, garantizando el suministro de un insumo clave para la productividad agrícola en Bolivia

La Planta de Amoniaco y Urea (PAU) de Bulo Bulo, ubicada en el departamento de Cochabamba, retomó sus operaciones luego de permanecer 28 días en mantenimiento técnico, un proceso necesario para garantizar el funcionamiento eficiente de sus sistemas productivos. Según informó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la planta reinició actividades el domingo y prevé alcanzar cerca del 90% de su capacidad operativa en los próximos días.
De acuerdo con el director de Operación y Mantenimiento de la planta, Luis Antonio Sempertegui, el paro programado tuvo como objetivo principal realizar trabajos de mantenimiento en la caldera de recuperación de calor del reformador secundario (101-C), un componente fundamental dentro del proceso de producción del fertilizante.
La planta de Bulo Bulo es considerada una de las infraestructuras estratégicas más importantes para el sector agropecuario boliviano, ya que produce urea, un fertilizante nitrogenado ampliamente utilizado en cultivos como soya, maíz, arroz, trigo, caña de azúcar y otros granos que forman parte de la base productiva del país.
Durante 2024, la planta alcanzó un récord de producción de 525.574 toneladas de urea, volumen que permitió cubrir casi el 100% del mercado interno, reduciendo de manera significativa la dependencia de fertilizantes importados. Esto ha sido clave para mantener costos relativamente competitivos para los productores agrícolas, especialmente en regiones productivas como Santa Cruz, el Beni y los valles del país.

“La reactivación de la planta de urea fortalece el abastecimiento de fertilizantes para el sector agrícola, reduciendo la dependencia de importaciones y apoyando la productividad del campo boliviano”


La disponibilidad de urea nacional tiene un impacto directo en la productividad agrícola, ya que este fertilizante aporta nitrógeno al suelo, uno de los nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos. Un uso adecuado de este insumo permite mejorar el rendimiento por hectárea, aumentar la producción y fortalecer la seguridad alimentaria.
Sin embargo, cuando la planta detiene sus operaciones, aunque sea por mantenimiento, el sector productivo observa con preocupación el posible impacto en el abastecimiento del fertilizante. En años anteriores, las paralizaciones prolongadas obligaron a importar urea a precios más altos, lo que incrementó los costos de producción para los agricultores.
El encarecimiento de fertilizantes es uno de los factores que más afecta la estructura de costos en la agricultura, especialmente en cultivos extensivos donde la fertilización es fundamental para alcanzar rendimientos competitivos.
Por esta razón, mantener la planta en funcionamiento continuo y eficiente resulta clave para el país. No solo garantiza el abastecimiento interno, sino que también permite generar excedentes para la exportación, lo que representa ingresos adicionales para la economía nacional.
Con la reanudación de operaciones de la Planta de Amoniaco y Urea de Bulo Bulo, el sector agropecuario vuelve a contar con una fuente estratégica de fertilizantes que contribuye a sostener la productividad del campo boliviano y a fortalecer la competitividad de la agricultura nacional.

Redacción: Publiagro














