Con más de 781 mil hectáreas con potencial agrícola y pecuario, el departamento consolida su rol estratégico en la producción de quinua, papa y ganadería camélida para Bolivia

En el corazón del altiplano boliviano, Oruro reafirma su identidad productiva con una base agropecuaria que se extiende sobre 781.199 hectáreas con potencial agrícola y pecuario, según el Compendio de Información Productiva elaborado por el Banco de Desarrollo Productivo–SAM (BDP-SAM). Esta superficie, distribuida en sus 16 provincias, revela que más allá de su tradición minera, el departamento mantiene una sólida vocación rural que sostiene a miles de familias.

El peso mayor recae en el sector pecuario. De acuerdo con el compendio, 681.514 hectáreas están destinadas a la crianza de llamas, ovinos y bovinos, especies que se adaptan a las condiciones climáticas extremas del altiplano. La ganadería camélida, en particular, constituye un pilar económico y cultural. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Oruro se encuentra entre los principales departamentos con mayor población de llamas del país, aportando carne, fibra y subproductos que dinamizan economías locales en provincias como Sajama, Litoral y Sabaya.

En el ámbito agrícola, el departamento dispone de 99.685 hectáreas cultivadas, donde destacan productos estratégicos como quinua, papa, cebada, haba verde, alfalfa, zanahoria y cebolla. La quinua real, reconocida por su calidad y valor nutricional, posiciona a Oruro como uno de los actores relevantes dentro del corredor productivo del altiplano sur. De acuerdo con reportes del INE y el IBCE, este grano andino mantiene presencia constante en las exportaciones no tradicionales del país, con destino principalmente a mercados de América del Norte y Europa, lo que convierte al productor orureño en parte de la cadena global de alimentos saludables.

La papa y la cebada, por su parte, cumplen una doble función: abastecen al mercado interno y garantizan la seguridad alimentaria en comunidades rurales. Los rendimientos, aunque condicionados por factores climáticos como heladas y sequías, se han sostenido gracias a prácticas tradicionales combinadas con asistencia técnica puntual en determinadas zonas productivas.

Un elemento clave identificado por el Compendio del BDP-SAM es el potencial de industrialización y valor agregado, especialmente en la provincia Cercado. Allí se concentran oportunidades para el procesamiento de alimentos derivados de la quinua y la papa, así como para el aprovechamiento industrial de fibras de llama y oveja en textiles. Este enfoque permite que Oruro no solo venda materia prima, sino que avance hacia una economía agroindustrial con mayor generación de empleo.

Desde el punto de vista económico, el sector agropecuario de Oruro aporta al Producto Interno Bruto agropecuario nacional mediante la producción primaria y su inserción en mercados regionales. Según estadísticas del INE, miles de unidades productivas familiares dependen directamente de la actividad agrícola y pecuaria, lo que convierte al agro en un factor de estabilidad social y territorial, reduciendo la migración hacia centros urbanos y fortaleciendo la economía comunitaria.

“La reunión entre el Gobierno y los productores lecheros refleja la tensión de un sector estratégico que busca sostener su producción frente al aumento de costos, problemas climáticos y dificultades de mercado”

Asimismo, el aporte fiscal se expresa a través del pago de impuestos por comercialización, exportaciones y actividades de transformación, además de su contribución indirecta a la balanza comercial mediante productos no tradicionales como la quinua y la fibra de camélidos. Estos ingresos, aunque modestos frente a sectores extractivos, son sostenibles y están ligados al trabajo directo del productor.

El Compendio de Información Productiva del BDP-SAM, que integra herramientas como el Mapa de Complejidades, el Sistema Agroclimático y el Centro de Inteligencia Productiva, permite identificar municipios con mayor potencial y orientar inversiones hacia un desarrollo productivo sostenible. En un contexto marcado por la variabilidad climática y la necesidad de diversificar la economía, Oruro muestra que su futuro no depende solo del subsuelo, sino también de su capacidad de producir alimentos, generar valor agregado y sostener a su población rural.

En su aniversario departamental, Oruro se presenta como un territorio donde el agro no es complemento, sino columna vertebral del desarrollo regional y nacional.

Redacción: Publiagro