
Productores de Santa Cruz, Cochabamba, Beni y otras regiones expusieron sus reclamos ante el Ministerio de Desarrollo Productivo, en un contexto marcado por altos costos, clima adverso y presión sobre el precio de la leche
La cadena lechera volvió a sentarse frente al Gobierno con una agenda cargada de preocupaciones. El ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, junto al viceministro de Políticas de Industrialización, Gustavo Jáuregui, se reunió con representantes de asociaciones de productores de leche de distintas regiones del país, en un encuentro orientado a escuchar reclamos y coordinar acciones para fortalecer un sector clave para la seguridad alimentaria.
Durante la reunión, las autoridades analizaron temas vinculados a la producción, productividad, acceso a insumos y fortalecimiento de las cadenas de valor. También se ratificó la política de coordinación permanente con los actores del complejo lácteo para garantizar el abastecimiento nacional, en un contexto económico desafiante.
Las demandas no son homogéneas, pero comparten un denominador común: el aumento sostenido de los costos de producción. En Santa Cruz, principal cuenca lechera del país, los productores vienen advirtiendo desde inicios de 2025 que el precio que reciben por litro no acompaña el incremento en alimento balanceado, energía, transporte y sanidad animal. A ello se suma la presión por mantener volúmenes estables en medio de eventos climáticos irregulares, que afectan la producción de forraje.
En Cochabamba, donde predomina la producción familiar y semi-intensiva, el reclamo se concentra en la falta de rentabilidad y en la necesidad de mayor apoyo técnico. Los productores señalan dificultades para acceder a insumos veterinarios, semillas forrajeras y financiamiento, además de una alta dependencia de programas estatales para sostener la actividad. La escasez de agua en algunas zonas del valle también ha impactado en la disponibilidad de pasturas.

“La reunión entre el Gobierno y los productores lecheros refleja la tensión de un sector estratégico que busca sostener su producción frente al aumento de costos, problemas climáticos y dificultades de mercado”


El panorama en el Beni tiene un matiz distinto. Allí, los sistemas lecheros extensivos se ven afectados por problemas de infraestructura, caminos y logística para sacar la producción. Las inundaciones recurrentes y los periodos prolongados de sequía reducen la estabilidad productiva, mientras que los productores reclaman inversiones en centros de acopio y frío para evitar pérdidas y mejorar la calidad del producto.
En otras regiones productoras, como La Paz y Chuquisaca, los reclamos se enfocan en la necesidad de precios más estables, lucha contra el contrabando de lácteos y mayor control del mercado informal, que presiona a la baja los valores pagados al productor.
Durante el encuentro, el Ministerio recibió las solicitudes para su canalización institucional y reafirmó su compromiso con el fortalecimiento de la cadena láctea, desde la producción primaria hasta la industrialización. La presencia del presidente de la CAO, Klaus Frerking, reflejó la importancia del diálogo público-privado en un rubro que genera empleo rural, dinamiza economías regionales y aporta a la nutrición de la población.
La reunión dejó en claro que el desafío no es solo producir más leche, sino hacerlo de manera sostenible. Para los productores, 2025 es un año de resistencia; para el Estado, una prueba de su capacidad de articular políticas que eviten el abandono de la actividad y aseguren el abastecimiento interno. La mesa quedó abierta, pero el tiempo apremia: la estabilidad del sector lácteo depende de que los compromisos se traduzcan pronto en medidas concretas.

Redacción: Publiagro













