
El mejor escenario de precios para la carne y la leche motiva a los productores a fortalecer la base alimentaria del ganado y mejorar la productividad
En los últimos meses, el sector ganadero enfrenta un contexto económico favorable que ha abierto importantes oportunidades para la inversión productiva. Una de las áreas que mayor dinamismo está mostrando es la adquisición de semillas forrajeras de calidad, impulsada por un escenario de precios más favorable tanto para la carne como para los productos derivados de la leche.
Según datos del mercado, los precios de la carne vacuna han registrado una tendencia alcista en los principales mercados internacionales, lo que ha fortalecido los ingresos de los productores. Este incremento en la rentabilidad ha permitido que los ganaderos destinen una parte significativa de sus recursos a mejorar la base alimentaria del ganado, principalmente mediante la siembra de pasturas y forrajes mejorados.
Expertos del rubro coinciden en que invertir en semillas forrajeras no solo incrementa la productividad animal, sino que también reduce costos a mediano y largo plazo, al garantizar una oferta constante de alimento, disminuir la dependencia de suplementos y mejorar la condición corporal de los animales en épocas de escasez.
Qué debe buscar un ganadero al elegir semillas de pasturas
Juan Carlos Gutiérrez, asesor técnico de Unión Agronegocios, señala que el ganadero debe buscar un equilibrio entre varios factores: la calidad de la semilla, la calidad del proveedor y la calidad del asesoramiento técnico. Se trata de un conjunto de elementos que, en combinación, permiten alcanzar los objetivos productivos del establecimiento.
“Si no tengo calidad de semilla, por más que se haga un excelente trabajo y las siembra en buenas condiciones de humedad, si la semilla es mala, nada de lo que haga va resultar bueno, el asesoramiento también es importante porque si tengo una buena semilla, pero hice mal todo lo demás tampoco va a resultar”.
Este aspecto cobra especial relevancia en zonas donde las variaciones climáticas son cada vez más frecuentes y donde el acceso a forraje natural puede verse limitado en determinadas épocas del año. En ese contexto, la inversión en especies forrajeras adaptadas —como pasturas mejoradas, mezclas de gramíneas y leguminosas, y especies tolerantes al estrés hídrico— se presenta como una decisión estratégica para fortalecer la sostenibilidad de los sistemas productivos.
“Bolivia, un país en medio de Sudamérica, que en este momento envía barcos con carne a China, se está convirtiendo en un proveedor importante de carne para ese país. Esto forma parte de las nuevas redes de comercio internacional de alimentos que han crecido en un 350%”

Un buen momento para la ganadería
Para los productores ganaderos de pequeña y mediana escala, este escenario representa una oportunidad para incrementar la competitividad de sus explotaciones, consolidar reservas forrajeras para estaciones críticas y mejorar indicadores productivos clave, como el peso de faena y la producción lechera.
Alex Justiniano, ganadero de la zona de Pailón Sur, considera que la proteína animal es un alimento vital para los consumidores finales, tanto a nivel local como en el mercado internacional.
“Estamos en un momento muy importante,no solo porque estamos desarrollando nuevos mercados sino porque es necesario aumentar la producción para seguir creciendo y eso significa un desafío que debemos tener todos los productores en nuestros índices, como índices de preñez, destete, kilos carnes en la recria y el kilo de carne al momento del faeneo con el fin de duplicar la producción”.
En la misma línea, el doctor Isidro Jácome Gutiérrez, coordinador ecorregional de Fegasacruz, resaltó que la demanda mundial de alimentos como la carne y la leche continúa en ascenso, lo que representa una oportunidad que Bolivia debe aprovechar con planificación y eficiencia.
“La demanda a nivel mundial de alimentos como ser carne y leche cada vez es mayor y para eso hay que estar preparado para producir más y de mejor calidad”, señaló.
Por su parte, Fernando Baldomar, gerente de Asocebú, abordó la coyuntura desde el punto de vista genético y reflexionó sobre el crecimiento poblacional y los cambios en las dietas, factores que representan tanto un desafío como una oportunidad para los países productores.
“Existe un incremento del comercio mundial de alimentos de casi un 350% en la última década”, precisó.
En ese contexto, Baldomar destacó el papel estratégico de Bolivia dentro de Sudamérica.
“Bolivia, un país en medio de Sudamérica, que en este momento envía barcos con carne a China, se está convirtiendo en un proveedor importante de carne para ese país. Esto forma parte de las nuevas redes de comercio internacional de alimentos que han crecido en un 350%”.

Redacción: Publiagro













