
La comparación estratégica de indicadores productivos y económicos impulsa la evolución del negocio ganadero.
En los sistemas de confinamiento, donde cada decisión impacta directamente en los costos y en los resultados productivos, medir y comparar se vuelve una herramienta estratégica clave para sostener la eficiencia del negocio. En este contexto, el benchmarking consiste en analizar de manera sistemática los indicadores productivos, sanitarios y económicos del propio sistema y contrastarlos con referencias externas confiables, como otros establecimientos, promedios del sector o modelos de alta eficiencia que permiten dimensionar el desempeño real del sistema.
Jonas Daltrini, consultor en nutrición en ganadería de carne, señala que más que una simple comparación, el benchmarking permite identificar brechas de desempeño, detectar puntos críticos de mejora y adoptar prácticas que ya han demostrado ser exitosas en sistemas similares. Su principal beneficio en el confinamiento es que convierte los datos en decisiones concretas, ayudando a optimizar la conversión alimenticia, reducir pérdidas, mejorar el bienestar animal y aumentar la rentabilidad, sin necesidad de incrementar recursos, sino gestionándolos mejor.
“En la actualidad el Benchmarking es muy importante porque permite compartir y comparar con otros pecuaristas, es una forma de comprender las diferentes realidades y que es posible hacer para mejorar el negocio de la ganadería”.
Según Daltrini, el éxito del benchmarking no radica únicamente en compararse con terceros, sino principalmente en el análisis interno y en la evolución propia del sistema productivo. El verdadero valor está en evaluarse a uno mismo, comprender cuál es la realidad actual del establecimiento, cómo era esa realidad cinco años atrás y de qué manera ha ido evolucionando el negocio ganadero a lo largo del tiempo.
“Creo que la mejor definición es mejorar y evolucionar en el negocio comparando lo que era anteriormente”.
Antes de aplicar benchmarking, es fundamental entender que no se trata de copiar modelos ajenos, sino de comparar para mejorar. Para que esta herramienta sea realmente útil, se deben cumplir algunas condiciones básicas. En primer lugar, es indispensable contar con datos confiables y ordenados. El benchmarking solo funciona si el sistema registra información real y constante. Pesajes, consumo de alimento, mortalidad, días a faena, costos por kilo producido y resultados sanitarios deben estar correctamente medidos y sistematizados.
«En la actualidad el Benchmarking es muy importante porque permite compartir y comparar con otros pecuaristas, es una forma de comprender las diferentes realidades y que es posible hacer para mejorar el negocio de la ganadería»

En segundo lugar, se deben definir indicadores claros y comparables. No todo se puede ni se debe comparar. Es clave seleccionar indicadores técnicos, productivos y económicos que sean comunes en el sector y que reflejan eficiencia, y no únicamente volumen de producción. Asimismo, las referencias deben ser adecuadas. La comparación debe realizarse con sistemas similares en genética, manejo, escala y condiciones ambientales, ya que compararse con realidades muy distintas conduce a interpretaciones erróneas y decisiones poco acertadas.
Otro aspecto central es el enfoque en los procesos y no solo en los resultados finales. El verdadero valor del benchmarking está en comprender cómo se alcanzan los buenos resultados, analizando aspectos como el manejo de comederos, la formulación de raciones, los protocolos sanitarios, la densidad animal y la gestión del personal, factores que inciden directamente en la eficiencia del confinamiento.
En cuanto a los desafíos del benchmarking en la ganadería de confinamiento, Daltrini destaca que uno de los principales es el cuidado de la calidad de los números, la información y la gestión integral del negocio. La confiabilidad de los datos y la correcta interpretación de los mismos son determinantes para que el benchmarking aporte valor real.
“Yo creo que podemos mejorar y cuidar de la mano de obra, de número, de gestión del negocio, ternero una buena gestión es el principal desafío”.
En relación con las herramientas y la tecnología aplicadas al benchmarking en confinamiento, Daltrini indica que la automatización del trato, acompañada de un buen software de gestión, se ha convertido en una de las principales herramientas para mejorar el control y la toma de decisiones. A esto se suma el manejo del comedero, una práctica que no requiere grandes inversiones y que, con el entrenamiento adecuado del personal, permite avanzar significativamente en eficiencia y resultados productivos.
Finalmente, la inteligencia artificial se presenta como un aliado clave en la evolución del negocio ganadero. Su incorporación está permitiendo avanzar más rápido y con mayor precisión en la toma de decisiones diarias, optimizando la gestión del confinamiento y fortaleciendo el uso estratégico del benchmarking como herramienta de mejora continua.

Fuente: Jonas Daltrini
Redacción: Publiagro













