Fábio Miziara explica las características que deben presentar las vacas lecheras para sobresalir en el juzgamiento y garantizar longevidad y eficiencia productiva en los hatos

Foto: Archivo Publiagro
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El juzgamiento de ganado lechero es un proceso técnico y riguroso que busca identificar a los animales con mejores características funcionales, productivas y estructurales. Durante esta evaluación, los jueces analizan una serie de atributos relacionados con la conformación física, la capacidad productiva y la longevidad del ejemplar, con el objetivo de reconocer a aquellos que representan el estándar ideal de la raza.

El doctor Fábio Miziara, especialista en mejoramiento genético, explica que en el ganado lechero se evalúa la capacidad de producción, además de la fortaleza, amplitud y capacidades respiratorias del animal. Según detalla, “pero más que todo hembras que tengan una excelente conformación del sistema mamario junto con cualidades de aplomos  son las características más importantes que determinan la permanencia de hembras en hatos”.

Dentro del proceso de juzgamiento, se consideran cuatro grandes componentes que determinan la calidad del animal:

  1. Sistema mamario: Constituye el aspecto más importante en las razas lecheras. Se evalúan la forma, inserción, simetría y textura de la ubre, así como la colocación y el tamaño de los pezones. Una ubre bien conformada garantiza mayor eficiencia en el ordeño y reduce el riesgo de mastitis.
  2. Estructura y fortaleza lechera: Se observan rasgos que indican capacidad productiva, como un cuerpo amplio y profundo, costillas arqueadas, cuello largo y limpio, además de una apariencia refinada propia de animales destinados a la producción de leche.
  3. Patas y aplomos: Un buen tren posterior asegura una movilidad adecuada, menor desgaste físico y una vida productiva más prolongada. Se analiza la angulación, la solidez de las pezuñas y la firmeza de las articulaciones.
  4. Capacidad corporal: Un cuerpo amplio, profundo y bien desarrollado permite un mayor consumo y digestión de alimento, factores esenciales para sostener altos niveles de producción láctea.

La combinación de estos elementos permite identificar ejemplares con alto nivel funcional, eficientes y con gran potencial genético. Esto garantiza que el juzgamiento no solo destaque la belleza morfológica, sino también la productividad y la longevidad que exige la ganadería moderna.

¨Hembras que tengan una excelente conformación del sistema mamario junto con cualidades de aplomos, son las características más importantes que determinan la permanencia de hembras en hatos”

La garupa

La garupa es la parte posterior del animal, situada entre el lomo y la base de la cola. Corresponde a la zona que cubre los huesos de la cadera y la pelvis, e incluye los isquiones, iliones y la inserción de la cola.

Según Fábio, la garupa es fundamental porque “la garupa es el soporte del sistema mamario”, lo que significa que una estructura con buena longitud, amplitud y apertura de isquios e ilios ofrece el espacio adecuado para acomodar los cuartos posteriores. Además, señala que las hembras con buena nivelación de garupa suelen tener una mejor posición estructural, lo que se relaciona directamente con mayor longevidad y permanencia dentro de los rebaños.

Existen dos aspectos importantes cuando la garupa presenta una inclinación leve. El primer aspecto es reproductivo, ya que una garupa ligeramente inclinada proporciona mayor facilidad de parto, en comparación con hembras que presentan una garupa más horizontalizada. El segundo aspecto es económico, pues mejores partos y menor desgaste estructural se traducen en mayor vida útil y productividad.

Las ubres

En cuanto al sistema mamario, la primera apreciación se basa en la apariencia general. Hoy en día, la preocupación está fuertemente orientada hacia la longevidad del animal. El especialista explica que “los ligamentos más importantes son el anterior, la inserción de ubre anterior es el más importante y el que más soporta el peso del sistema mamario”.

Posteriormente, se evalúan los cuartos posteriores tanto por su implantación como por su volumen. Se buscan hembras cuya ubre mantenga un peso adecuado por encima del garrón, así como pezones de buena calidad, correcta inserción y una longitud y diámetro apropiados.

Litros de sangre para un kilo de leche

Fábio indica que existen estudios que demuestran una variación de 500 hasta 700 litros de sangre circulando por el sistema mamario para producir un solo kilo de leche. Por ello, se requiere hembras con fortaleza, fuerza y grandes capacidades cardíacas, capaces de bombear esa cantidad de sangre hacia las ubres de forma eficiente y sostener la alta demanda fisiológica que implica la producción lechera.

Fuente: Fábio  Miziara

Redacción: Publiagro