
CIAT y sectores productivos destacan que la seguridad alimentaria depende de producir mejor, con ciencia aplicada y prácticas sostenibles


La seguridad alimentaria se ha consolidado como uno de los desafíos más estratégicos del siglo XXI, especialmente en países cuya economía depende de manera directa de la producción agrícola y agropecuaria. En este contexto, la generación de conocimientos —entendida como la producción, sistematización y aplicación de información científica, tecnológica y ancestral— se convierte en un factor determinante para garantizar el acceso permanente a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos.
El desarrollo de nuevas investigaciones agronómicas, la incorporación de tecnologías innovadoras, la capacitación continua de los productores y la articulación entre el saber académico y los conocimientos locales constituyen pilares fundamentales para hacer frente a escenarios cada vez más complejos: variabilidad climática, degradación de suelos, enfermedades emergentes, disminución de rendimientos y crisis económicas. Sin una base sólida de conocimientos, la capacidad de anticipación, adaptación y sostenibilidad del sistema alimentario se ve profundamente comprometida.
En este sentido, Luis Fernando Barba, Director Ejecutivo del CIAT, explica que la seguridad alimentaria moderna exige mucho más que incrementar la producción. Según señala, hoy en día “la seguridad alimentaria no depende solamente de producir más sino de tener conocimiento de cómo hacerlo de la mejor manera, con evidencia, con sostenibilidad para poder hacerlo de mejor manera en la misma área sin tener que abordar nuevas áreas de bosques y deforestar”. A ello agrega que: “El conocimiento es la primera línea de defensa frente a la seguridad alimentaria y con conocimiento se puede llegar afrontar los retos que presenta la seguridad alimentaria, la tendencia mundial en la agricultura viene orientada al cuidado de las plantas y del suelo, y que sigan aportando nutrición y buena producción”.

“La seguridad alimentaria no depende solamente de producir más sino de tener conocimiento de cómo hacerlo de la mejor manera, con evidencia, con sostenibilidad para poder hacerlo de mejor manera en la misma área sin tener que abordar nuevas áreas de bosques y deforestar”

¿Qué debemos saber sobre la generación de conocimientos para la seguridad alimentaria en la producción de Santa Cruz, Bolivia?
Santa Cruz es el centro neurálgico del aparato agroproductivo boliviano. Concentra más del 70% de la producción de alimentos que abastecen al país y es líder en la elaboración de soya, maíz, sorgo, azúcar, carne bovina, hortalizas y frutales. Por ello, la seguridad alimentaria nacional depende en gran medida de la capacidad del departamento para investigar, innovar y generar conocimiento técnico aplicado a sus sistemas productivos.
La investigación agropecuaria es determinante
Instituciones como el CIAT-Santa Cruz, Fundacruz, Anapo, las universidades públicas y privadas, además de múltiples centros tecnológicos, generan anualmente información estratégica sobre áreas clave como:
- Genética vegetal y mejoramiento
- Salud y manejo del suelo
- Sistemas agroecológicos y regenerativos
- Gestión climáticamente inteligente
- Restauración de ecosistemas
- Innovación tecnológica y modelamiento
Estos avances permiten impactos directos y medibles en la producción, como:
- Reducción del uso de insumos químicos
- Incremento de la productividad
- Obtención de alimentos más seguros
- Conservación de los recursos naturales
Ciencia y saberes locales: una alianza necesaria
La investigación científica no opera de manera aislada; su impacto real depende de la sinergia con los productores, quienes aportan conocimiento empírico y validación de campo. Es en la transferencia de tecnología donde ambos mundos convergen.
Sin embargo, Barba advierte un riesgo institucional que podría afectar esta articulación: “Hoy tenemos nosotros en el CIAT las direcciones de investigación, de transferencia y la de administración y producción, la próxima gestión POA ha sido cerrada la dirección de investigación un gravísimo error porque no tenemos forma de que la ciencia pueda acompañar al productor”.
La advertencia refleja la importancia de mantener y fortalecer la investigación pública como soporte técnico del sistema productivo departamental y nacional.
En conclusión, para garantizar alimentos suficientes, inocuos y estables, Santa Cruz necesita continuar fortaleciendo su ecosistema de investigación, innovación y transferencia tecnológica. La seguridad alimentaria no depende únicamente de producir más, sino de producir mejor, con información confiable, criterios científicos sólidos y tecnologías adaptadas a la realidad local. Solo así será posible enfrentar los desafíos presentes y futuros que amenazan la sostenibilidad del sistema alimentario en Bolivia.
Fuente: Luis Fernando Barba
Redacción: Publiagro













