
Con esfuerzo y fe, Felipa dejó atrás los días de escasez para crear “Café Doña Felipa”, una marca que refleja trabajo, aprendizaje y amor por la tierra



El gusto por el sabor, el aroma y la tranquilidad que ofrecen las plantaciones de café fue lo que llevó a Doña Felipa a apostar por esta producción noble, originaria de Villazón, Potosí. Llegó muy joven a Santa Cruz para trabajar en la zafra, primero en el norte del departamento y luego en Bermejo, sin imaginar que el destino le tenía preparado un nuevo comienzo como productora de café orgánico en la zona de El Salao, en el municipio de El Torno.
Felipa recuerda que, en aquellos años, cuando llegó a la localidad de El Salao, no había nada. Era un lugar desolado, sin plantaciones de café y donde la falta de recursos hacía difícil incluso conseguir alimentos.
“Ante esta situación hemos vuelto a Bermejo, dejamos aquí nuestro chaco, vendimos un poco y con eso nos hemos ido porque no teníamos ni que comer. Cuando volvimos entré a trabajar con PROBIOMA, he aprendido sobre biológicos, luego apareció el proyecto del café y nos han regalado plantas y desde ahí ya no he parado”, relató.
Con esfuerzo y perseverancia, Felipa comenzó a adquirir poco a poco sus propias herramientas. Aunque no eran equipos profesionales, le permitieron dar a conocer su café molido y en grano entre los vecinos y visitantes.
“Empecé con el molino de choclo, ahí molía mi cafecito, ollita de barro tostaba y así vendía mi café. Así fuimos creciendo y ahora, gracias a Dios, ya estamos mejor. Con la ayuda de mi hijo hemos tenido la visita de extranjeros en nuestros cafetales que nos han enseñado mucho sobre el café”, contó emocionada.

“Empecé con el molino de choclo, ahí molía mi cafecito, ollita de barro tostaba y así vendía mi café. Así fuimos creciendo y ahora, gracias a Dios, ya estamos mejor. Con la ayuda de mi hijo hemos tenido la visita de extranjeros en nuestros cafetales que nos han enseñado mucho sobre el café”

Hoy, su café tiene nombre y etiqueta propia: “Café Doña Felipa”, símbolo de una historia de superación y amor por la tierra. Con una sonrisa y esperanza en la mirada, Felipa confiesa que su sueño es llegar al mercado grande y ver su marca posicionada entre los mejores cafés de Bolivia.
“Mi sueño es sacar al mercado grande y vender mi café que ya tiene etiqueta y nombre ‘Café Doña Felipa¨
Fuente: Publiagro













