viernes, noviembre 6, 2026
Inicio Pecuaria Las enfermedades porcinas generan pérdidas que muchas veces pasan inadvertidas para el...

Las enfermedades porcinas generan pérdidas que muchas veces pasan inadvertidas para el productor

0
7795
Menos lechones destetados y mayores costos/ Foto: Internet
Menos lechones destetados y mayores costos/ Foto: Internet

Desde PIC México advierten que patologías como PRRS afectan el número de lechones destetados y elevan los costos durante las etapas de crecimiento y engorde

Las enfermedades infecciosas en la producción porcina no solo afectan la salud de los animales, también generan pérdidas económicas que pueden pasar inadvertidas para el productor. Un menor número de lechones destetados, la mortalidad durante el crecimiento y los gastos adicionales en alimentación y tratamientos sanitarios repercuten en los resultados de una granja y en su capacidad de mantener un flujo constante de producción.

José de la Luz Luevano Adame, supervisor en Servicios de Salud para PIC México, abordó este tema durante una charla dirigida a productores porcinos, en la que explicó cómo enfermedades como el síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRS), la diarrea epidémica porcina, la influenza y el micoplasma pueden comprometer la productividad de las unidades de producción.

El especialista señaló que uno de los principales problemas es que no todas las pérdidas se perciben de la misma manera. Algunas se manifiestan cuando los animales mueren durante las etapas de crecimiento o engorde, mientras que otras comienzan mucho antes, cuando una hembra deja de producir los lechones esperados.

Como ejemplo, mencionó que un brote de PRRS puede ocasionar una reducción de aproximadamente 1,9 lechones por hembra al año, una diferencia que adquiere mayor dimensión cuando se calcula sobre el total de madres de una granja.

“Una granja está siempre preparada para producir y cada vez producir más. Eso es una cadena de producción, es un flujo de producción y, si no se produce, estás teniendo pérdidas”, explicó Luevano.

Para dimensionar este efecto, indicó que una unidad productiva que desteta 35 lechones por hembra al año podría reducir ese resultado a 34 o incluso 33, dependiendo de la afectación sanitaria. Aunque parezca una diferencia pequeña, al multiplicarla por la cantidad de hembras, representa un volumen importante de animales que dejan de ingresar al sistema productivo.

Pérdidas que no siempre se ven

El impacto económico de las enfermedades también depende de la etapa en la que se presenta el problema. Luevano explicó que cuando una enfermedad afecta la maternidad y provoca que menos lechones lleguen al destete, la pérdida puede pasar desapercibida porque esos animales nunca ingresaron formalmente a las siguientes fases de producción.

“Es una pérdida de oportunidad, porque ese cerdo sí debió haber salido al destete y en algún momento llegar al matadero”, sostuvo.

En cambio, cuando la enfermedad afecta a animales que ya fueron destetados y se encuentran en crecimiento o engorde, el perjuicio puede ser mayor porque el productor ya invirtió en alimentación, vacunación, medicamentos y manejo sanitario.

“Primero tenemos que caracterizar las unidades de producción, ver qué agentes infecciosos son los que tienen. Eso se hace a través de programas de muestreo y diagnóstico”

José de la Luz Luevano Adame /Foto: Publiagro
José de la Luz Luevano Adame /Foto: Publiagro

Por ello, considera que las pérdidas durante las últimas etapas de producción tienen un peso económico importante, aunque las afecciones reproductivas también generan consecuencias que se reflejan varios meses después, cuando disminuye la cantidad de animales disponibles para comercializar.

Diagnóstico y programas sanitarios para controlar enfermedades

Frente a este panorama, el especialista recomendó que los productores comiencen por conocer la situación sanitaria real de sus establecimientos. Para ello, consideró necesario realizar un diagnóstico que permita identificar los agentes infecciosos presentes en cada unidad productiva y determinar cuáles requieren atención prioritaria.

“Primero tenemos que caracterizar las unidades de producción, ver qué agentes infecciosos son los que tienen. Eso se hace a través de programas de muestreo y diagnóstico”, explicó.

A partir de esos resultados, se pueden establecer estrategias que incluyan programas de medicación, ajustes de manejo y medidas de bioseguridad para controlar la circulación de los agentes infecciosos y reducir su impacto sobre los animales.

Asimismo, aclaró que alcanzar una producción estable requiere diferentes niveles de intervención, especialmente cuando el objetivo no es solamente controlar una enfermedad, sino avanzar hacia su eliminación dentro de la granja.

“Todas las enfermedades pueden ser controlables a través de programas sanitarios y programas de manejo”, afirmó.

Finalmente, Luevano remarcó que el productor debe comprender que la sanidad no representa únicamente un gasto destinado a tratar animales enfermos, sino una inversión relacionada directamente con la productividad. Identificar a tiempo los problemas y cuantificar las pérdidas permite tomar decisiones más acertadas para proteger el desempeño reproductivo, reducir la mortalidad y mantener la rentabilidad de las granjas porcinas.

Fuente: José de la Luz Luevano Adame

Redacción: Publiagro