La apertura y consolidación de nuevos mercados para la carne bovina boliviana requiere mucho más que contar con animales disponibles para la faena. La trazabilidad, la sanidad del hato, la inocuidad y las características de las canales son aspectos que los productores deben considerar desde el establecimiento ganadero hasta la entrega del producto final.
Durante su visita a Bolivia, junto a Unión Agronegocios, Linicius Schiavuzzo, nutricionista de De Heus Brasil, compartió recomendaciones sobre los aspectos que debe cuidar la cadena cárnica nacional para responder a las exigencias de los compradores internacionales y mejorar su competitividad.
El especialista señaló que uno de los primeros aspectos que debe garantizar el país es un sistema de trazabilidad confiable, que permita conocer el origen y el recorrido de los animales. A esto se suma el mantenimiento de las condiciones sanitarias, especialmente cuando se busca acceder a mercados que valoran el estatus sanitario de los países proveedores.
“La parte de sanidad, mantener como un país libre de enfermedades, sin vacunación, es muy importante también”, manifestó Schiavuzzo, al referirse a las condiciones que los compradores toman en cuenta al momento de establecer relaciones comerciales.
Sin embargo, destacó que otro punto fundamental es conocer qué tipo de carne necesita cada mercado. En ese sentido, recomendó que los productores y la industria mantengan una comunicación directa con los compradores para identificar sus preferencias y ajustar los sistemas productivos a esas demandas.
“Hay que hablar con la gente que quiere carne, que necesita carne, cuáles son sus necesidades, qué tipo de producto quieren comprar, y ahí ajustar todo el sistema productivo para atenderlos”, sostuvo.
Edad y pH, parámetros que determinan la calidad de las canales
Entre los requisitos que mencionó el especialista se encuentran la trazabilidad, la inocuidad y las condiciones sanitarias generales. No obstante, cuando se analiza la calidad de las canales, existen parámetros específicos que pueden determinar si el producto cumple con las condiciones comerciales de determinados destinos.
Schiavuzzo explicó que para el mercado chino, por ejemplo, la edad del animal es un factor importante, con un límite de 30 meses para los envíos. Otro parámetro es el pH de la carne, que debe mantenerse en un máximo de 5,9.
Este último indicador está relacionado con el manejo que reciben los bovinos antes de la faena. Por ello, recomendó prestar especial atención a las condiciones previas al sacrificio, ya que el estrés y un manejo inadecuado pueden afectar las características finales de la carne.
Al evaluar la situación boliviana frente a estas exigencias, el nutricionista expresó una opinión favorable sobre la capacidad del producto nacional.
“Para mí, en mi opinión, la carne atiende completamente los requisitos”, afirmó, al referirse al cumplimiento de los parámetros mencionados.
También explicó que el mercado chileno utiliza una clasificación de canales mediante las letras V, A, C, U y N, correspondiente al sistema de clasificación por conformación. Dentro de esta escala, la categoría V es la más valorada, debido a que identifica animales más jóvenes y precoces, con características de calidad de carne apreciadas comercialmente.
La alimentación debe responder al mercado de destino
En cuanto al camino que deben seguir los ganaderos para alcanzar los estándares de exportación, Schiavuzzo aclaró que no es obligatorio implementar sistemas intensivos de engorde o confinamiento para producir carne de calidad. Según explicó, es posible obtener resultados satisfactorios mediante sistemas pastoriles, siempre que exista una planificación nutricional adecuada y se conozcan las características que exige el comprador.
El especialista indicó que tanto el confinamiento como la suplementación estratégica o la producción a pasto pueden formar parte de un sistema eficiente. La decisión dependerá de los objetivos productivos, la edad de faena, la cantidad de grasa que requiere el mercado y las características de la carne que se pretende comercializar.
“No hay obligatoriamente que tener un confinamiento o un feedlot. Es posible hacer todo a pasto”, explicó.
En ese sentido, recomendó que el productor establezca primero contacto con el frigorífico o comprador para conocer las especificaciones que necesita cumplir. A partir de esa información, podrá definir la estrategia de alimentación, el manejo del ganado y los tiempos de terminación de los animales.


La castración debe evaluarse según el destino comercial
Otro de los aspectos abordados fue la castración, una práctica de manejo que tiene incidencia en las características de la carne, principalmente en la cobertura de grasa y el marmoleo.
Schiavuzzo explicó que esta decisión debe analizarse de acuerdo con las exigencias del mercado al que se pretende llegar. Cuando el comprador busca canales con determinados niveles de grasa y calidad de carne, la castración puede convertirse en una herramienta de manejo para alcanzar esas características.
Sin embargo, también advirtió que esta práctica puede tener consecuencias sobre el desempeño productivo de los animales. Según indicó, la castración puede representar una reducción de hasta el 15% en la ganancia diaria de peso, por lo que el productor debe evaluar si las ventajas comerciales compensan esa diferencia.
“Hay que poner en la balanza, encontrar el equilibrio de cuál mercado estás intentando atender y cuánto quieres producir”, recomendó.
De esta manera, la castración no debería aplicarse de manera generalizada, sino considerando el sistema productivo, las características de los animales y las condiciones comerciales que ofrece cada destino.
China y Chile requieren estrategias diferentes de producción
Al referirse a las oportunidades comerciales, el nutricionista diferenció las características de los animales y los sistemas de alimentación que pueden resultar convenientes para atender los mercados de China y Chile.
Para China, consideró que las razas cebuinas, particularmente Nelore, representan una alternativa importante. En este caso, mencionó el uso de animales enteros y estrategias nutricionales más moderadas, orientadas a cumplir con las exigencias de ese destino.
En cambio, para Chile las condiciones de calidad de carne y de las canales son más exigentes, por lo que recomendó considerar cruzamientos con razas taurinas como Angus y Hereford. Estas razas aportan características de precocidad que pueden favorecer la obtención de animales con mejores condiciones de terminación.
El especialista también señaló que para atender este mercado podrían ser necesarias inversiones mayores en suplementación y nutrición intensiva, debido a las características de calidad que demanda el comprador.
En su explicación, indicó que las inversiones adicionales deben estar respaldadas por un precio que reconozca el esfuerzo productivo y las características superiores de la carne.
La recomendación, por tanto, es evitar que todos los productores trabajen bajo un mismo esquema de alimentación y genética. Cada sistema debe diseñarse en función del mercado al que se dirige, considerando los costos de producción y el valor comercial que se puede obtener por el producto.
Para el mercado chileno, agregó que la castración también puede formar parte de las estrategias de manejo, dependiendo de las especificaciones del comprador. En este escenario, el productor debe contemplar mayores inversiones en alimentación y terminación, pero con la expectativa de recibir una mejor remuneración por la calidad obtenida.
“Si vamos a dirigirnos al mercado de China, creo que la principal raza son los cebuinos, Nelore, animales enteros. Pero si se intenta atender al mercado de Chile, las exigencias de calidad de carne y de canal son mayores”, explicó.
El especialista también mencionó la importancia de los cruzamientos con razas taurinas, como Angus y Hereford, por su precocidad, una característica que puede contribuir a obtener animales con mejores condiciones de terminación.
Producir según lo que demanda el comprador
Las recomendaciones de Schiavuzzo apuntan a que Bolivia debe fortalecer la articulación entre productores, frigoríficos y compradores internacionales. La genética, la nutrición y el manejo de los animales deben responder a las características específicas de cada mercado, evitando inversiones que no necesariamente se traduzcan en mejores precios.
En ese sentido, sostuvo que la alimentación no debe definirse únicamente por la disponibilidad de recursos en el establecimiento, sino también por los objetivos comerciales que se buscan alcanzar.
La visita del nutricionista de De Heus Brasil, junto a Unión Agronegocios, permitió compartir criterios técnicos sobre los factores que intervienen en la producción de carne para exportación, desde el manejo de los animales hasta las condiciones que debe reunir una canal para competir en destinos internacionales.
Fuente: Linicius Schiavuzzo
Redacción: Publiagro


















