
La Federación Nacional de Cooperativas Arroceras solicitó al Gobierno definir qué tipo de apoyo se destinará a los productores del sector, luego de la declaratoria de emergencia nacional por los efectos del fenómeno climático de El Niño. La organización considera necesario conocer las medidas concretas que se aplicarán para atender las dificultades que atraviesa la actividad arrocera, especialmente entre los pequeños productores.
Ana Ortiz, gerente de la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras, manifestó que existe preocupación en el sector porque, si bien la declaratoria de emergencia representa una medida ante los efectos climáticos, todavía falta conocer cómo se traducirá esa disposición en asistencia directa para los agricultores.
En ese sentido, planteó la necesidad de que las autoridades expliquen qué mecanismos de apoyo estarán disponibles y si se contempla la entrega de semillas, acceso a créditos o dotación de insumos agrícolas que permitan sostener la producción.
«¿Con qué se los va a apoyar?», es la interrogante que planteó Ortiz al referirse a las necesidades de los arroceros y a la importancia de que las medidas anunciadas se concreten en acciones que lleguen hasta las unidades productivas.
La preocupación se concentra principalmente en los pequeños productores, quienes enfrentan limitaciones económicas para continuar con sus actividades agrícolas. Según la representante del sector, las dificultades se han acumulado durante los últimos dos años, periodo en el que los agricultores tuvieron que enfrentar problemas relacionados con el abastecimiento de diésel, el retiro de la subvención y las condiciones climáticas adversas.


Combustible y clima complican la actividad arrocera
Uno de los factores que afectó al sector fue la disponibilidad de diésel, un insumo indispensable para las labores mecanizadas que requiere el cultivo de arroz. Las dificultades de abastecimiento repercutieron en las actividades de preparación de terrenos, siembra, manejo de los cultivos y cosecha, generando complicaciones en el calendario agrícola.
A esta situación se sumó el retiro de la subvención al combustible, que representó una presión adicional para los costos de producción. Los productores deben disponer de mayores recursos para cubrir las necesidades operativas de sus parcelas, en un contexto en el que muchos pequeños agricultores tienen dificultades para financiar las labores agrícolas.
Las condiciones climáticas también representan un problema para la actividad. Las lluvias han retrasado tanto las siembras como las cosechas, alterando la planificación de los productores y dificultando el desarrollo normal de las campañas agrícolas.
Esta combinación de factores mantiene al sector en una situación complicada, debido a que los agricultores deben enfrentar mayores exigencias económicas y, al mismo tiempo, adaptarse a los cambios en las condiciones del clima.
Piden que la emergencia se traduzca en asistencia para los productores
Ante este escenario, la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras considera necesario que el Gobierno precise el alcance de la ayuda y establezca qué instrumentos estarán disponibles para atender las necesidades del sector.
Entre las alternativas mencionadas se encuentran la provisión de semillas, los créditos y la entrega de insumos agrícolas, recursos que permitirían a los productores contar con mejores condiciones para continuar con sus actividades.
Para los pequeños agricultores, el acceso oportuno a estos mecanismos resulta importante, debido a que la falta de capital limita su capacidad para adquirir los insumos necesarios y cumplir con las diferentes etapas del cultivo.
La organización espera que la declaratoria de emergencia nacional permita establecer medidas concretas que respondan a la realidad de los productores arroceros y que la asistencia llegue a quienes enfrentan mayores dificultades económicas.
El sector considera que la atención no debe limitarse al reconocimiento de los efectos climáticos, sino que también debe contemplar soluciones para los problemas productivos y financieros que se han acumulado durante las últimas campañas agrícolas.
Fuente: Ana Ortiz
Redacción: Publiagro

















