La superficie sembrada de trigo en Bolivia se redujo este año a poco más de 50.000 hectáreas, con una producción cercana a las 90.000 toneladas. Aunque las condiciones climáticas fueron mejores que las registradas en la campaña anterior, el volumen obtenido continúa siendo insuficiente para abastecer el mercado interno, cuya demanda anual alcanza aproximadamente las 850.000 toneladas.
Jaime Hernández, gerente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), informó que la actividad triguera registró una menor superficie cultivada durante este año, situación que limita la capacidad del país para atender sus necesidades de este cereal. La producción nacional representa menos del 11% de la demanda anual, por lo que el abastecimiento interno depende en gran medida de la oferta externa.
El ejecutivo explicó que, pese a que el comportamiento del clima fue relativamente más favorable que en la gestión pasada, la recuperación de los volúmenes cosechados no fue suficiente para cerrar la brecha entre la producción local y los requerimientos de la industria y el mercado nacional.
Ante este panorama, ANAPO plantea la elaboración de un plan nacional de apoyo y fomento a la producción triguera, con el objetivo de generar condiciones que permitan ampliar las áreas de cultivo, mejorar los rendimientos y fortalecer la capacidad productiva del sector.
Hernández señaló que la propuesta fue planteada al Ministerio de Desarrollo Productivo, como instancia gubernamental con la que el sector busca coordinar medidas destinadas a impulsar el cultivo y brindar mayor certidumbre a los agricultores para las próximas campañas agrícolas.


Entre los componentes que debería contemplar el plan mencionó el fortalecimiento de la investigación agrícola, la transferencia de tecnología y el acceso a financiamiento. Estos factores permitirían mejorar las prácticas de producción, facilitar la incorporación de conocimientos técnicos y ofrecer a los productores herramientas para enfrentar las dificultades que afectan al cultivo.
Otro de los aspectos considerados prioritarios es garantizar la compra de la producción nacional a precios adecuados. Según el gerente de ANAPO, el precio debería tomar como referencia el costo de oportunidad de importación del trigo, de manera que los agricultores puedan recibir una remuneración que incentive la siembra y haga viable económicamente la actividad.
A criterio de la asociación, contar con condiciones comerciales favorables es fundamental para que los productores tengan previsibilidad al momento de decidir cuánto sembrar y qué recursos destinar a sus parcelas. La falta de incentivos suficientes puede limitar la expansión del cultivo y dificultar el incremento de la oferta nacional.
La propuesta también incluye el seguro agrícola como un mecanismo para reducir la exposición de los productores a las pérdidas ocasionadas por factores climáticos y otros eventos que afectan el desarrollo de los cultivos. Este instrumento, junto con el financiamiento y el acompañamiento técnico, formaría parte de una estrategia integral para fortalecer la producción de trigo.
Hernández sostuvo que estos componentes deben trabajarse de manera coordinada con el Gobierno, con la finalidad de establecer mejores condiciones para los agricultores de cara a la próxima gestión agrícola.
El desafío para el sector triguero es incrementar la producción nacional y reducir la brecha entre la oferta interna y la demanda del país. Para ANAPO, avanzar en un plan de fomento que combine investigación, tecnología, financiamiento, precios adecuados y seguro agrícola permitiría sentar las bases para fortalecer la actividad y mejorar las perspectivas de los productores en los siguientes años.
Fuente; Unitel
Redacción: Publiagro


















