miércoles, octubre 21, 2026
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El aceite agrícola actúa por contacto para controlar los pulgones

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La acción física del aceite agrícola contra los pulgones/ Foto: Internet
La acción física del aceite agrícola contra los pulgones/ Foto: Internet

Su acción puede interferir en la respiración del insecto, pero la eficacia depende de la cobertura, la dosis y las condiciones de aplicación

Una aplicación adecuada de aceite agrícola puede contribuir al control de los pulgones, insectos que afectan a diversos cultivos al alimentarse de la savia de las plantas. Su acción depende del contacto directo con la plaga y de la cobertura que se consiga sobre su cuerpo, por lo que la calidad de la pulverización resulta determinante para obtener resultados.

Cómo respiran los pulgones

A diferencia de los mamíferos, los pulgones no tienen pulmones. Su sistema respiratorio está formado por una red de conductos llamados tráqueas, que se conectan con el exterior mediante pequeñas aberturas denominadas espiráculos, ubicadas a los lados del cuerpo.

A través de estas aberturas se produce el intercambio de gases, que permite llevar oxígeno a los tejidos y eliminar dióxido de carbono. Este sistema es fundamental para el funcionamiento del organismo del insecto y constituye uno de los puntos que pueden verse afectados por la acción de determinados aceites agrícolas.

Cómo actúa el aceite sobre el insecto

Cuando el aceite agrícola entra en contacto con el pulgón, puede extenderse sobre su superficie y formar una película que recubre parte de su cuerpo. Si alcanza los espiráculos, esa película puede interferir en el intercambio gaseoso y contribuir a la muerte del insecto.

Sin embargo, el efecto no debe atribuirse exclusivamente a la obstrucción de las aberturas respiratorias. La acción de los aceites depende de su formulación y de las características del insecto, e incluye efectos físicos asociados al recubrimiento de su superficie. Por ello, el contacto directo entre el producto y la plaga es un factor esencial para el control.

A diferencia de algunos insecticidas que actúan sobre procesos bioquímicos específicos del insecto, los aceites agrícolas utilizados para el control de determinadas plagas tienen una acción principalmente física. Esto hace que la eficacia dependa, en buena medida, de que el producto alcance a los individuos presentes en la planta.

La cobertura de la planta determina la eficacia

Para que el tratamiento funcione, el aceite debe alcanzar directamente a los pulgones y cubrir las zonas donde se concentran. Estos insectos suelen encontrarse agrupados en el envés de las hojas, en los brotes tiernos y alrededor de los tejidos jóvenes.

Por esta razón, una pulverización que solo moja la parte superior del follaje puede dejar individuos sin alcanzar. La distribución uniforme de las gotas y la penetración de la pulverización dentro del follaje son aspectos importantes para mejorar el contacto entre el producto y la plaga.

La aplicación también debe considerar el estado del cultivo y las condiciones ambientales. Las plantas sometidas a estrés hídrico pueden ser más susceptibles a sufrir daños, mientras que las temperaturas elevadas incrementan el riesgo de fitotoxicidad, es decir, lesiones en las hojas y otros tejidos vegetales.

«Cuando el aceite agrícola entra en contacto con el pulgón, puede extenderse sobre su superficie y formar una película que recubre parte de su cuerpo»

La cobertura define la eficacia del aceite agrícola contra los pulgones/ Foto: Internet
La cobertura define la eficacia del aceite agrícola contra los pulgones/ Foto: Internet

En qué momento aplicar el aceite agrícola

El momento de aplicación depende del cultivo, de la especie de pulgón y del objetivo del tratamiento. Cuando se busca reducir la población del insecto, conviene identificar su presencia mediante monitoreos periódicos y actuar cuando las colonias comienzan a establecerse, antes de que la infestación aumente considerablemente.

En cultivos donde los pulgones transmiten virus, algunos aceites minerales tienen un uso diferente: pueden ayudar a reducir la transmisión de determinadas enfermedades al interferir en la interacción entre el insecto y la planta, sin necesariamente matar al pulgón. En estos casos, el momento y la frecuencia de aplicación deben responder a las recomendaciones específicas para el cultivo y la enfermedad.

Dosis: no todos los aceites se aplican de la misma manera

La cantidad de aceite que debe incorporarse al tanque depende de su composición, concentración, formulación, cultivo y plaga objetivo. Por ello, no existe una dosis única que pueda recomendarse para todos los aceites agrícolas.

Como referencia técnica, algunas etiquetas de aceites hortícolas para cultivos específicos contemplan concentraciones de entre 0,25% y 1% cuando se utilizan en determinadas mezclas, mientras que otras aplicaciones independientes pueden requerir concentraciones diferentes. Estos valores no constituyen una recomendación universal ni deben trasladarse directamente a cultivos extensivos como la soya o el girasol.

Antes de preparar la mezcla, es necesario verificar la dosis indicada en la etiqueta, calcular el volumen de agua requerido y comprobar la compatibilidad con los demás productos. Una concentración excesiva puede provocar daños en el cultivo, mientras que una dosis inferior a la indicada o una cobertura deficiente pueden reducir la eficacia del tratamiento.

Precauciones para evitar daños al cultivo

La aplicación debe realizarse bajo condiciones ambientales adecuadas, evitando las horas de calor intenso, la exposición a temperaturas elevadas y los periodos en los que las plantas presentan estrés por falta de agua. También es importante evitar mezclas incompatibles, especialmente con productos a base de azufre, salvo que la etiqueta autorice expresamente su uso conjunto y establezca las condiciones correspondientes.

Asimismo, se recomienda mantener una agitación adecuada de la mezcla cuando así lo indique el producto y utilizar equipos calibrados para distribuir el caldo de manera uniforme. La cobertura debe ser suficiente para alcanzar los sitios donde se refugian los pulgones, sin generar escurrimientos innecesarios.

En definitiva, el aceite agrícola puede ser una herramienta para el manejo de determinadas plagas, pero su eficacia no depende únicamente de una gota de producto. La elección de la formulación, la dosis correcta, el momento de intervención y la calidad de la pulverización son factores que deben trabajar en conjunto para lograr un control adecuado y proteger la salud del cultivo.

Fuente: Agrícola Valle

Redacción: Publiagro