
El ingeniero, profesor y criador de búfalos en Argentina, Marco Zava, destacó las ventajas productivas de la ganadería bubalina frente a la bovina, especialmente en regiones subtropicales donde existen campos con pasturas de menor calidad y condiciones que limitan el desempeño del ganado vacuno.
Según Zava, una de las principales diferencias se encuentra en los índices reproductivos. Mientras la ganadería bovina puede registrar tasas de parición de entre 50% y 60% en condiciones tradicionales, el búfalo puede alcanzar niveles de entre 80% y 90%, sin necesidad de incorporar alimentos adicionales cuando las condiciones del campo natural son adecuadas.
El especialista explicó que esta capacidad también permite aprovechar de manera más eficiente los sistemas productivos. En campos subtropicales, los terneros bovinos suelen requerir el traslado hacia otras áreas para completar adecuadamente su alimentación, mientras que el bucerro puede permanecer en el mismo establecimiento, permitiendo que un solo campo sea utilizado para cría, recría y engorde.
Otro aspecto destacado es la ganancia de peso. Zava señaló que el búfalo puede alcanzar una ganancia diaria de peso 60% superior, lo que contribuye a mejorar la producción de carne por unidad de superficie.
A esto se suma, según el especialista, una mayor capacidad reproductiva a lo largo de la vida de las hembras. Mientras un vientre vacuno puede producir aproximadamente entre seis y ocho crías, una hembra bubalina puede alcanzar entre 16 y 18 crías durante su vida productiva.
Zava también resaltó la adaptación del búfalo a terrenos de menor valor productivo. Explicó que estos animales pueden desarrollarse en campos regulares o subtropicales cuyo costo por hectárea puede ser considerablemente menor al de terrenos necesarios para alcanzar buenos índices productivos con ganado bovino.
“Todo esto produce el doble de producción de carne por hectárea al año y entonces duplica la rentabilidad en los campos regulares, subtropicales, sean bolivianos, argentinos o de toda la región”, sostuvo.


Una digestión adaptada a pasturas de menor calidad
El especialista atribuyó buena parte de estas diferencias a las características anatómicas y fisiológicas del aparato digestivo del búfalo, que le permiten aprovechar con mayor eficiencia los forrajes fibrosos.
Entre sus características, mencionó una mayor capacidad de corte durante la masticación, un mayor tiempo de procesamiento del alimento y un retículo-rumen de mayor tamaño, acompañado de estructuras que favorecen una absorción más eficiente de los nutrientes.
También destacó que el rumen del búfalo presenta contracciones fuertes que contribuyen a quebrar la fibra, mientras que la flora ruminal es más abundante y permanece activa durante más tiempo. A esto se suma que el alimento permanece más tiempo en el sistema digestivo, permitiendo una mayor acción de los microorganismos sobre la fibra.
De acuerdo con Zava, estas características permiten que el búfalo aproveche pasturas duras y secas que tienen un menor valor nutritivo para el ganado bovino.
“Lo que yo aprendí en la facultad que se llama nitrógeno no proteico, para el búfalo es proteico, porque libera la proteína en esos campos con pastos duros y secos que nadie cree que puedan llegar a producir. La vaca no lo puede aprovechar y la búfala sí lo aprovecha”, explicó.
Recomienda inseminar a las búfalas desde los 22 meses
En cuanto al manejo reproductivo, Zava recomendó que las hembras sean inseminadas cuando hayan alcanzado un adecuado desarrollo corporal y reproductivo.
Indicó que una búfala debería alcanzar aproximadamente 350 kilos, además de encontrarse ciclando y tener al menos 20 a 22 meses de edad. En este sentido, consideró importante realizar una evaluación mediante ecografía antes de iniciar el proceso reproductivo.
El especialista señaló que no considera conveniente adelantar excesivamente la reproducción de las hembras bubalinas, debido a que se debe priorizar un adecuado desarrollo antes de la primera preñez.
Becerros alcanzan entre 190 y 240 kilos al destete
Otra diferencia mencionada por Zava está relacionada con el peso al destete. Mientras los terneros bovinos pueden ser destetados a los ocho meses con pesos de entre 160 y 180 kilos, los bucerros pueden alcanzar entre 190 y 240 kilos a la misma edad, de acuerdo con las condiciones de manejo y alimentación.
Además, señaló que los machos suelen superar en aproximadamente 10 kilos a las hembras al momento del destete.
Para Zava, estas características muestran el potencial de la ganadería bubalina como alternativa para aprovechar de manera productiva campos subtropicales y áreas donde las condiciones de alimentación limitan el desempeño de la ganadería bovina.
Fuente: Marco Zava
Redacción: Publiagro


















