
Bolivia fortalece sus acciones de vigilancia epidemiológica y bioseguridad en el sector avícola luego de que, el pasado 26 de mayo, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) publicara la declaratoria del país como libre de influenza aviar. La condición sanitaria representa un avance para la avicultura nacional, pero también plantea el desafío de mantener controles permanentes para evitar el ingreso y propagación de la enfermedad.
Desde el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) se informó que, además de las acciones rutinarias de vigilancia, se busca fortalecer la coordinación con los productores avícolas y avanzar en una alianza público-privada que permita establecer un fondo destinado a la atención de emergencias sanitarias y la vigilancia epidemiológica.
Nimer Guzmán, coordinador del Programa de Sanidad Avícola del Senasag, explicó que mantener la condición de país libre requiere reforzar diferentes medidas, entre ellas la vigilancia, vacunación, control del movimiento de animales y monitoreo de la fauna silvestre.
El funcionario hizo especial énfasis en la bioseguridad dentro de las granjas, principalmente en la necesidad de impedir el contacto entre aves domésticas y aves silvestres.
“No dejen entrar aves a sus galpones, aves silvestres no. Está prohibido, no deben entrar. Es parte de la bioseguridad”, remarcó Guzmán.
Explicó que el riesgo no se limita al contacto directo entre las aves, debido a que las personas, vehículos, herramientas y materiales también pueden convertirse en mecanismos de introducción de agentes infecciosos a los galpones. Por ello, todo elemento que ingrese a una granja debe cumplir con procesos adecuados de limpieza y desinfección.
Bioseguridad, una barrera permanente
El Senasag recordó que las medidas de bioseguridad deben aplicarse de manera integral y no únicamente frente a la influenza aviar, sino también para prevenir otras enfermedades que afectan a la producción avícola, como Newcastle.
Guzmán señaló que los agentes infecciosos pueden ingresar a las granjas a través de diferentes vías, entre ellas el personal, alimento, agua, vehículos, animales y materiales. Por esta razón, recomendó mantener un estricto control de todo aquello que ingresa a los galpones.
Paralelamente, el Senasag mantiene controles sobre el movimiento de aves y realiza vigilancia en zonas consideradas de riesgo, como parte de las acciones destinadas a conservar el estatus sanitario alcanzado por Bolivia.

Veterinarios deben activar protocolos ante señales de alerta
Otro de los aspectos destacados por la autoridad sanitaria es el papel de los veterinarios acreditados, quienes tienen la responsabilidad de actuar ante la aparición de signos inusuales en las granjas.
Una disminución en la postura, menor consumo de alimento o agua, decaimiento o cambios en el comportamiento de las aves pueden constituir señales de alerta que deben ser comunicadas oportunamente.
“El veterinario acreditado tiene la potestad de poder tomar las primeras medidas ante eventuales eventos sanitarios inusuales”, explicó Guzmán.
Ante estas situaciones, el profesional debe comunicar inmediatamente al Senasag para activar los protocolos de atención de emergencias y adoptar las medidas necesarias para evitar la propagación de una eventual enfermedad.
Vacunación bajo control sanitario
Respecto a la vacunación, el coordinador del Programa de Sanidad Avícola aseguró que no existen dificultades en la provisión de vacunas, debido a que Bolivia cuenta con productos autorizados de diferentes laboratorios y países.
Sin embargo, aclaró que los productores no pueden adquirir y aplicar las vacunas por cuenta propia. El proceso debe realizarse bajo autorización de la autoridad sanitaria y de acuerdo con la cantidad de aves registrada en el sistema del Senasag.
Además, la aplicación debe estar a cargo de un veterinario acreditado, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de los procedimientos establecidos.
Guzmán indicó que las aves de ciclo largo, como las gallinas de postura comercial y las reproductoras, deben cumplir con los esquemas de vacunación correspondientes.
De esta manera, el sector avícola enfrenta el desafío de conservar la condición de país libre de influenza aviar mediante una vigilancia constante, el cumplimiento de las medidas de bioseguridad y una coordinación permanente entre productores, profesionales veterinarios y autoridades sanitarias.
Fuente: Nimer Guzmán
Redacción: Publiagro



















