Productores cañeros protagonizaron una protesta en inmediaciones de las oficinas de YPFB y del Ministerio de Hidrocarburos en Santa Cruz, en rechazo al incremento del precio del diésel establecido por el Decreto Supremo 5676 y para exigir al Gobierno respuestas a las dificultades que enfrenta el sector.
Como parte de la medida de presión, los productores descargaron una volqueta con caña picada y derramaron melaza en la vereda de las instituciones, en una protesta denominada “No al dieselazo”. La movilización refleja el creciente malestar del sector agropecuario por el impacto que tiene el encarecimiento del combustible sobre las labores de producción, cosecha y transporte.
Los cañeros sostienen que el diésel es un insumo indispensable para la zafra, debido a que tractores, cosechadoras, camiones y otra maquinaria dependen de este combustible para movilizar la producción. En meses recientes, el sector ya había advertido que la falta de diésel estaba afectando el normal desarrollo de las actividades y había pedido a YPFB garantizar el abastecimiento para la campaña.

La protesta de los cañeros se suma al rechazo expresado por diferentes sectores productivos al Decreto Supremo 5676, que elevó el precio del diésel para determinados consumidores de alto volumen.
Para el sector agropecuario, el incremento repercute directamente en toda la cadena productiva, desde la preparación de los terrenos y la siembra hasta la cosecha, el transporte y la comercialización. En el caso de la caña de azúcar, el impacto resulta especialmente sensible por el elevado uso de maquinaria y transporte durante la zafra.
Los productores advierten que un mayor costo del combustible termina trasladándose a los costos de producción y reduce los márgenes de rentabilidad de las familias dedicadas a la agricultura.
La movilización en Santa Cruz vuelve a colocar al sector cañero frente a YPFB y al Gobierno, con dos demandas centrales: garantizar el abastecimiento de diésel a precios que permitan mantener la actividad productiva y cumplir con los pagos pendientes por la provisión de etanol.
Mientras la protesta se desarrolla en las puertas de las instituciones, los productores sostienen que el problema no es únicamente económico: detrás de cada hectárea de caña existe una cadena de trabajadores, transportistas, ingenios y familias que dependen de que la producción pueda continuar.
Redacción: Publiagro


















