lunes, agosto 17, 2026
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Eduardo Sierra descarta, por ahora, un “súper Niño” extremo para Bolivia

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El impacto sobre Bolivia no sería tan severo como se anuncia/ Foto: Internet
El impacto sobre Bolivia no sería tan severo como se anuncia/ Foto: Internet

El agroclimatólogo señala que el fenómeno es intenso, pero todavía no alcanza niveles extraordinarios y anticipa impactos diferenciados en las regiones del país

El especialista en Agroclimatología Eduardo Sierra afirmó que, pese a las advertencias sobre un posible “súper Niño” durante la campaña agroclimática 2026-2027, el fenómeno aún no alcanza niveles que permitan catalogarlo como un episodio extraordinario o “del siglo”. Según explicó, se trata de un evento intenso que requiere seguimiento permanente, pero cuyos efectos sobre Bolivia no serían tan severos como los difundidos en algunas versiones.

Sierra señaló que la intensidad de El Niño se determina a partir del calentamiento de una franja del Pacífico ecuatorial utilizada como referencia para medir el fenómeno. Actualmente, esta zona registra una temperatura aproximada de 1,8 grados por encima de su promedio normal, condición que técnicamente permite hablar de un episodio fuerte.

Sin embargo, el especialista aclaró que este nivel de calentamiento no significa que el fenómeno haya alcanzado su máxima intensidad. “Hasta el momento es un episodio intenso, pero no es el episodio del siglo”, explicó, al remarcar que la evolución de las temperaturas del Pacífico deberá ser monitoreada periódicamente.

El comportamiento de las lluvias también muestra diferencias importantes entre las regiones del Cono Sur. De acuerdo con Sierra, durante episodios intensos de El Niño, el principal foco de incremento de precipitaciones se concentra en sectores de Paraguay, Brasil y Argentina, particularmente en la cuenca media del río Paraná y del río Uruguay, donde los acumulados pueden superar ampliamente los promedios habituales.

En el caso de Bolivia, el impacto sería más moderado y dependería de la cuenca hidrográfica en la que se encuentre cada región. El país forma parte principalmente de las cuencas Amazónica y del Plata, por lo que el comportamiento de las precipitaciones no sería uniforme.

 “Hasta el momento es un episodio intenso, pero no es el episodio del siglo”

Eduardo Sierra especialista en Agroclimatología/ Foto: Internet
Eduardo Sierra especialista en Agroclimatología/ Foto: Internet

En condiciones normales, Santa Cruz registra alrededor de 1.000 milímetros de lluvia anual, mientras que el Beni supera los 1.500 milímetros. Durante un episodio intenso de El Niño, Sierra estima una reducción moderada de las precipitaciones en ambas regiones. En Santa Cruz, por ejemplo, los acumulados podrían situarse alrededor de los 750 milímetros, mientras que en el Beni podrían descender por debajo de los 1.500 milímetros, pero mantenerse por encima de los 1.000.

La situación es diferente en las zonas bolivianas vinculadas a la cuenca del Plata. En regiones como Tarija y sectores de Chuquisaca y Cochabamba, el fenómeno podría generar un incremento de las precipitaciones, aunque sin alcanzar las variaciones registradas en el núcleo de mayor influencia de El Niño entre Paraguay, Brasil y Argentina.

Sierra también señaló que los años previos a episodios intensos de El Niño han mostrado, particularmente en Santa Cruz, una tendencia hacia menores precipitaciones y temperaturas algo más elevadas, aunque esto no necesariamente se traduce en impactos extremos para la producción agropecuaria.

El especialista advirtió, no obstante, que el escenario no debe ser tomado con excesiva tranquilidad. La campaña 2026-2027 podría estar marcada por falta de agua en algunas zonas, mayores temperaturas y otras perturbaciones climáticas, por lo que recomendó mantener el monitoreo.

La perspectiva será actualizada periódicamente debido a que la intensidad del fenómeno todavía puede cambiar. Sierra adelantó que cada 15 días se revisará la evolución de El Niño para determinar si el evento avanza hacia niveles extraordinarios o permanece dentro de un escenario intenso, pero conocido.

Para Bolivia, el panorama actual apunta a impactos diferenciados según las regiones y cuencas, sin que por el momento existan elementos suficientes para afirmar que se enfrentará a un fenómeno de magnitud excepcional. El desafío para el sector agropecuario será mantenerse atento a la evolución de las lluvias y temperaturas y ajustar sus decisiones conforme avance la campaña.

Fuente: Eduardo Sierra

Redacción: Publiagro