miércoles, agosto 26, 2026
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Mosquita del capítulo: una pequeña plaga que puede reducir hasta 30% el rendimiento del girasol

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Cómo evitar que la mosquita del capítulo dañe al girasol/ Foto: Internet
Cómo evitar que la mosquita del capítulo dañe al girasol/ Foto: Internet

Especialistas recomiendan monitorear el cultivo desde la apertura de las brácteas y controlar los adultos antes de la oviposición

Una pequeña mosquita de apenas unos milímetros puede convertirse en una amenaza importante para el rendimiento del girasol. Se trata de la mosquita del capítulo (Melanagromyza minimoides), una plaga que afecta las flores y semillas en formación y cuyo daño puede pasar desapercibido hasta etapas avanzadas del cultivo.

La ingeniera Jovanna Vargas, investigadora de Rainbow, explicó que la presencia del insecto comienza a observarse cuando el girasol inicia la apertura de sus brácteas. Aunque no es una plaga nueva, continúa siendo relevante por su capacidad de afectar directamente los componentes del rendimiento.

“Perder hasta un 30% del rendimiento de tu girasol puede comenzar con un insecto de apenas unos milímetros y, cuando notas el daño, ya es tarde”, advirtió Vargas.

La mosquita pertenece a la familia Agromyzidae y completa un ciclo de huevo, larva, pupa y adulto. Los adultos son pequeños, de coloración negra con reflejos metálicos verdosos, y miden aproximadamente entre 1,5 y 2,3 milímetros. La hembra se caracteriza por presentar un ovipositor alargado y deposita los huevos entre los primordios de las flores tubulares.

El daño ocurre dentro del capítulo

La etapa más compleja para el manejo es la larval. Una vez que las larvas emergen, perforan la parte inferior de las flores o de los granos en formación y se alimentan de los tejidos internos. También pueden desplazarse de una flor a otra dentro del capítulo.

Esta característica dificulta el control cuando el daño ya está establecido, debido a que las larvas permanecen protegidas dentro de las estructuras del capítulo. Como consecuencia, pueden presentarse flores secas prematuramente, problemas en el llenado y granos vanos. El daño incluso puede confundirse con una deficiente polinización; sin embargo, al realizar un corte transversal del capítulo es posible encontrar larvas o pupas en los ovarios y granos en desarrollo.

“Por eso, la clave no está en combatir las larvas, sino en anticiparse y controlar los adultos, especialmente las hembras antes de la oviposición¨

Perfora la parte inferior de las flores o de los granos en formación/ Foto: Internet
Perfora la parte inferior de las flores o de los granos en formación/ Foto: Internet

Antecedentes de investigación reportaron la presencia de esta plaga en Santa Cruz desde 1997, con pérdidas estimadas de hasta 30% del rendimiento. Estudios posteriores también señalaron que las siembras tardías pueden presentar mayores niveles de daño.

La prevención es clave

Vargas señaló que la estrategia no debe centrarse en intentar controlar las larvas una vez que ingresaron al capítulo, sino en anticiparse al momento de oviposición y reducir la población de adultos, especialmente de hembras.

“Por eso, la clave no está en combatir las larvas, sino en anticiparse y controlar los adultos, especialmente las hembras antes de la oviposición”, explicó.

La especialista recomendó intensificar el monitoreo cuando el cultivo se aproxima a la apertura del capítulo y realizar las intervenciones en el momento adecuado. Según su recomendación, las aplicaciones deben efectuarse en estado estrella y antes de la llegada de las abejas, debido a que estos insectos cumplen un papel fundamental como polinizadores del girasol.

El monitoreo debe permitir detectar oportunamente la presencia de adultos sobre las hojas superiores, las brácteas y los capítulos próximos a abrir. Esta vigilancia resulta especialmente importante porque el daño interno puede hacerse evidente cuando la posibilidad de control ya es limitada. Antecedentes técnicos señalan además que no existe un umbral de daño ampliamente establecido para esta plaga y que las estrategias de manejo deben considerar el momento de aparición del insecto y el estado del cultivo.

La recomendación, por tanto, es no esperar a observar granos vanos o flores secas para actuar. Un monitoreo oportuno, la identificación temprana de los adultos y una intervención coordinada con el estado fenológico del cultivo son herramientas fundamentales para reducir el impacto de la mosquita del capítulo y proteger el potencial productivo del girasol.

Fuente: Jovanna Vargas

Redacción: Publiagro