miércoles, septiembre 30, 2026
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Los bloqueos siguen dejando secuelas: productora pierde cosecha de naranjas valuada en Bs 70.000

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Toda la fruta quedó en suelo, sin poderse vender/ Foto: Modesta Villalba
Toda la fruta quedó en suelo, sin poderse vender/ Foto: Modesta Villalba

Modesta Villalba, productora de San Pablo de Huacareta, asegura que perdió una cosecha debido a los bloqueos, problemas de salud y la falta de transporte para llevar su producción al mercado

Lo que debía convertirse en el sustento económico de todo un año terminó esparcido sobre la tierra. En el municipio de San Pablo de Huacareta, en el departamento de Chuquisaca, la productora citrícola Modesta Villalba asegura haber perdido una cosecha de naranjas valorada en aproximadamente 70.000 bolivianos, luego de que la fruta no pudiera salir al mercado debido a los bloqueos, problemas de salud y la falta de transporte para su comercialización.

Con evidente tristeza, la agricultora relató que gran parte de la producción cayó de los árboles antes de poder ser vendida, obligándola incluso a formar montones de fruta en el campo para desecharla.

«Ya dos veces hemos amontonado en un botador, hemos hecho montones en los campos y sigue cayéndose. Es una pena, una pérdida totalmente. De nuestra huertita podían salir más o menos unos 70.000 y ahora ya no hay ni la cuarta parte», manifestó.

Según explicó, al inicio de la campaña un camión logró ingresar y transportar una parte de la producción. Sin embargo, posteriormente los bloqueos de carreteras interrumpieron el ingreso de los compradores y paralizaron el movimiento de carga. Cuando las vías finalmente fueron habilitadas, la situación no mejoró para los pequeños productores, ya que la escasez de transporte llevó a que los camiones priorizaran las huertas de mayor tamaño.

«Recién los carros se soltaron y una sola vez han llenado la fruta. Después ya no se había podido vender. Los carros se pasan a donde tienen más harto, a las huertas grandes»

Toda la cosecha prácticamente perdida/ Foto: Modesta Villalba
Toda la cosecha prácticamente perdida/ Foto: Modesta Villalba

«Recién los carros se soltaron y una sola vez han llenado la fruta. Después ya no se había podido vender. Los carros se pasan a donde tienen más harto, a las huertas grandes», explicó.

A esta situación se sumaron problemas de salud que afectaron a la familia durante el periodo de cosecha, dificultando aún más las gestiones para encontrar compradores y coordinar el traslado de la fruta hacia los mercados.

Villalba señaló que su condición de adulta mayor también representa una desventaja frente a otros productores. Su huerta se encuentra alejada de la vista de la carretera, por lo que los transportistas no llegan con facilidad, y tanto ella como su familia ya no cuentan con las condiciones para permanecer durante horas en el camino buscando un vehículo.

«Aquí vivimos a un lado de la carretera y no se ven las plantas desde el camino. Ese también es el motivo. Después, porque nosotros somos ya de la tercera edad, no podemos estar en el pueblo esperando carros ni tampoco saliendo al camino. No tenemos cómo hacerlo. Nos dicen: ‘Ya tengo un contrato arriba’, y se pasan. Es una pérdida totalmente. La naranjita es una pena. Hemos perdido totalmente la cosecha este año», lamentó.

El caso refleja la realidad que enfrentan numerosos pequeños productores agrícolas del país, para quienes una cosecha representa meses de trabajo, inversión y esperanza. Cuando factores externos como los bloqueos, la falta de logística o las dificultades de acceso al mercado impiden la comercialización, las pérdidas no solo afectan la economía familiar, sino también ponen en riesgo la continuidad de la actividad productiva.

Para Modesta Villalba, la cosecha de este año no solo significó la pérdida de miles de bolivianos, sino también el esfuerzo de una familia que dedicó meses al cuidado de sus árboles con la ilusión de obtener el fruto de su trabajo.

Fuente: Modesta Villalba

Redacción: Publiagro