El agrometeorólogo Luis Alberto Alpire advirtió sobre la posibilidad de que el fenómeno de El Niño tenga un impacto significativo durante la campaña agrícola 2026-2027 y planteó la creación de una mesa de emergencia climática que articule a los tres niveles de gobierno y a las instituciones vinculadas a la gestión de riesgos y atención de emergencias.
Según Alpire, la coordinación institucional permitiría optimizar los recursos económicos disponibles y evitar la dispersión de esfuerzos frente a los posibles efectos del fenómeno. También consideró necesario establecer una estrategia conjunta para enfrentar incendios forestales y otros eventos asociados a las condiciones climáticas.
El especialista señaló que organismos internacionales de monitoreo climático mantienen probabilidades elevadas de que el próximo El Niño alcance una intensidad excepcional. Citó como referencia una actualización de la NOAA, que al 13 de agosto estableció un 69% de probabilidad de que el fenómeno se convierta en el más intenso registrado históricamente.
Alpire recordó que anteriores episodios de El Niño ya provocaron importantes pérdidas productivas y ambientales en el país. Como referencia, mencionó la campaña 2023-2024, cuando se dejaron de cosechar aproximadamente un millón de toneladas de soya y los incendios afectaron 8,7 millones de hectáreas a nivel nacional, de las cuales 8,5 millones correspondieron al departamento de Santa Cruz.
Ante este escenario, el agrometeorólogo sostuvo que las medidas preventivas deben comenzar antes de que se manifiesten los impactos más severos. “Hay que prepararse para lo peor”, señaló, al insistir en la necesidad de adoptar acciones destinadas a reducir los efectos de la sequía, las altas temperaturas y el riesgo de incendios.

Entre las recomendaciones dirigidas al sector productivo, planteó que los ganaderos preparen con anticipación reservas de alimento, mediante silos o rollos de pasto, para garantizar la alimentación del ganado durante posibles periodos prolongados de escasez de forraje.
Otro de los aspectos considerados prioritarios es el manejo eficiente del agua. Alpire recomendó evitar el desperdicio del recurso y desarrollar sistemas de cosecha de agua que permitan almacenar las precipitaciones registradas durante los próximos meses para utilizarlas cuando se presenten periodos de déficit hídrico.
En el sector agrícola, el especialista destacó la importancia de preparar la campaña de verano, considerada una de las principales del ciclo productivo anual, con alrededor de 1,3 millones de hectáreas destinadas a cultivos como soya, maíz y sorgo.
Frente a un escenario de estrés hídrico, recomendó priorizar cultivos con mayor capacidad de adaptación a condiciones de déficit de agua, entre ellos la chía, el sorgo y los pastos cultivados. También incluyó a la soya, aunque señaló que su manejo deberá estar respaldado por asesoramiento técnico y una adecuada planificación de las áreas de siembra.
En ese sentido, sugirió aprovechar el perfil de humedad de los suelos y sectores con mayor disponibilidad de agua, como los bajíos, con el objetivo de reducir los riesgos y aumentar las posibilidades de que los cultivos logren completar su ciclo productivo.
De acuerdo con las estimaciones mencionadas por Alpire, el fenómeno podría prolongarse hasta el inicio del otoño de 2027, aproximadamente hasta abril, mientras que su mayor intensidad se concentraría entre noviembre y enero. Sin embargo, advirtió que las temperaturas podrían comenzar a elevarse de manera significativa desde octubre.
Ante este panorama, el especialista insistió en que la preparación debe comenzar con anticipación y mediante una acción coordinada entre autoridades, instituciones y productores, priorizando la prevención y el uso eficiente de los recursos para reducir el impacto de un eventual escenario climático extremo.
Fuente: Luis Alberto Alpire
Redacción: Publiagro


















