jueves, octubre 1, 2026
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Una pequeña plaga, grandes pérdidas: la amenaza de la chinche apestosa en el campo

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Daños que genera el chinche en la hoja del maíz/ Foto: Internet
Daños que genera el chinche en la hoja del maíz/ Foto: Internet

Las picaduras del insecto generan deformaciones, pérdida de peso en granos y menor valor comercial de las cosechas

La chinche apestosa, o chinche verde, se mantiene como una de las plagas de importancia agrícola por su capacidad de atacar una amplia variedad de cultivos y ocasionar daños directos en frutos, vainas, granos y tejidos tiernos de las plantas. Este insecto, conocido también como chinche verde, pertenece al orden Hemiptera y a la familia Pentatomidae, y se caracteriza por alimentarse mediante la succión de la savia vegetal.

De acuerdo con información técnica de manejo integrado de plagas, la especie es considerada un insecto polífago, debido a que puede desarrollarse en más de 300 especies de plantas, incluyendo cultivos comerciales como soya, frejol, maíz, tomate, algodón, girasol, hortalizas y otras especies de interés agrícola.

Su presencia genera preocupación entre productores porque los daños suelen pasar desapercibidos durante las primeras etapas de infestación. Al alimentarse, la chinche introduce su aparato bucal en los tejidos vegetales y extrae nutrientes, provocando deformaciones, manchas, reducción de calidad comercial y disminución del rendimiento.

Daños económicos en los cultivos

En cultivos de fruto, la chinche apestosa puede ocasionar manchas hundidas, deformaciones y caída prematura. En tomate, por ejemplo, las picaduras generan zonas afectadas que reducen la calidad del producto para la comercialización.

En leguminosas como soya y frejol, el ataque durante la formación de vainas puede provocar granos vanos, deformados o con menor peso, afectando directamente el rendimiento final. En cereales como maíz, las picaduras pueden generar pérdida de calidad y reducción del peso del grano.

Además, cuando la población del insecto aumenta, también puede afectar brotes y hojas jóvenes, causando deformaciones, clorosis y debilitamiento general de la planta.

Un insecto de rápida reproducción y difícil control

El ciclo biológico de Nezara viridula puede completarse aproximadamente entre 30 y 45 días, dependiendo de factores como temperatura, humedad y disponibilidad de alimento. La hembra deposita grupos de huevos en el envés de las hojas, de los cuales emergen ninfas que atraviesan cinco etapas antes de convertirse en adultos.

«El monitoreo constante y la identificación correcta del insecto son claves para evitar confusiones con otras especies de chinches que pueden tener características similares, pero diferente comportamiento y nivel de daño»

Un pequeño insecto que puede generar grandes pérdidas/ Foto: Internet
Un pequeño insecto que puede generar grandes pérdidas/ Foto: Internet

Los adultos alcanzan entre 12 y 15 milímetros de longitud y presentan una elevada capacidad de desplazamiento, lo que facilita su dispersión entre parcelas y cultivos vecinos.

Las condiciones ambientales cálidas y húmedas favorecen su desarrollo, especialmente cuando las temperaturas oscilan entre 20 y 32 °C y existe suficiente disponibilidad de plantas hospederas.

Monitoreo, la primera herramienta de prevención

Los especialistas recomiendan que el control de esta plaga comience con un monitoreo permanente del cultivo, revisando bordes de parcelas, hojas, vainas y frutos para detectar ninfas y adultos antes de que la población alcance niveles críticos.

Entre las herramientas utilizadas se encuentran trampas de feromonas, trampas de golpe y evaluaciones periódicas de la cantidad de insectos presentes en el lote.

La detección temprana permite aplicar medidas de control de manera oportuna y evitar aplicaciones innecesarias de insecticidas que pueden incrementar los costos de producción y favorecer la aparición de resistencia.

Manejo integrado para reducir pérdidas

El manejo integrado de plagas (MIP) combina diferentes estrategias para reducir la presencia de la chinche apestosa de manera sostenible. Entre las principales acciones se encuentran:

  • Control cultural: rotación de cultivos y eliminación de plantas hospederas alternas.
  • Control biológico: conservación de enemigos naturales como avispas parasitoides y depredadores.
  • Control botánico: uso de extractos vegetales con efecto repelente o insecticida.
  • Control químico: aplicación de productos autorizados únicamente cuando la población supera el umbral económico de daño.

Los técnicos destacan que una estrategia basada únicamente en insecticidas puede resultar poco efectiva debido al comportamiento de la plaga, su movilidad y la posibilidad de desarrollar resistencia.

Presencia en Bolivia y cultivos de riesgo

En Bolivia, la chinche apestosa representa una amenaza principalmente en zonas agrícolas donde se producen cultivos como soya, frejol, maíz y hortalizas. Las condiciones tropicales y subtropicales del país favorecen la presencia de diversas especies de chinches fitófagas, especialmente durante épocas cálidas y húmedas.

El monitoreo constante y la identificación correcta del insecto son claves para evitar confusiones con otras especies de chinches que pueden tener características similares, pero diferente comportamiento y nivel de daño.

Para los productores, la recomendación principal es actuar antes de que la plaga alcance altas poblaciones, ya que una detección temprana permite reducir costos, proteger el rendimiento y mantener la calidad comercial de la cosecha.

Fuente: Agro Tips, FAO, Iniaf

Redacción: Publiagro