
La incorporación de programas genéticos especializados representa uno de los principales desafíos para el crecimiento de la producción porcina en Bolivia. En ese contexto, Topigs Norsvin, compañía genética de origen europeo, presentó su propuesta basada en la eficiencia productiva, el mejoramiento animal y la generación de carne de alta calidad, con miras a fortalecer la competitividad de los productores.
Según explicó Sergio Torrealba, representante de Topigs Norsvin Chile, la empresa surge de la combinación de dos importantes programas genéticos: uno proveniente de Países Bajos y otro de Noruega, ambos desarrollados por cooperativas conformadas por productores porcinos que durante décadas han trabajado en la selección y perfeccionamiento de animales con mejores características productivas.
“El objetivo es producir proteína animal de buena calidad, desarrollando programas genéticos eficientes en producción, costos y beneficios económicos para los productores, entregando finalmente una carne de óptima calidad al consumidor”, señaló Torrealba.
El especialista destacó que uno de los pilares del programa es la línea materna, representada por la hembra TN70, una cerda reconocida por su alta prolificidad, capacidad reproductiva y habilidades maternas. Esta genética permite obtener camadas numerosas, lechones con buen peso al nacimiento y al destete, reduciendo necesidades de manejo e incrementando la eficiencia del sistema productivo.
“Al destetar lechones más pesados y saludables, se logra un mejor desarrollo posterior de los animales que llegarán al mercado, generando un producto de primera calidad”, explicó.
Genética preparada para mercados exigentes
Torrealba resaltó que los programas genéticos modernos no solamente deben responder a las necesidades del mercado interno, sino también cumplir con las exigencias internacionales relacionadas con calidad de carne, conformación del animal, nivel de grasa, color, sabor y características organolépticas.
“Un buen programa genético debe estar enfocado primero en el desarrollo nacional, pero también debe cumplir con los estándares del mercado internacional”, afirmó.
En ese sentido, mencionó que países como Chile cuentan con una amplia experiencia exportadora de carne de cerdo, con más de dos décadas de presencia en mercados internacionales, principalmente en Asia, además de América Latina y Europa.
Para alcanzar esos mercados, explicó que la producción debe estar respaldada por toda una cadena certificada, que incluye la habilitación sanitaria, las granjas productoras, las plantas de alimento, frigoríficos y procesos relacionados con bienestar animal, inocuidad y trazabilidad.

“Los mercados internacionales se basan en la confianza. Primero se habilita el sistema veterinario del país, luego las granjas, fábricas de alimento y frigoríficos que deben cumplir con las normativas exigidas”, indicó.
Eficiencia: la clave para la rentabilidad del productor
El representante de Topigs Norsvin remarcó que el principal objetivo del productor debe ser medir permanentemente la eficiencia de su sistema, especialmente la cantidad de carne producida por cada cerda instalada.
Explicó que existen países donde una madre puede generar alrededor de 4.000 a 4.300 kilos de carne durante su vida productiva, mientras que otros sistemas alcanzan entre 2.500 y 3.200 kilos, evidenciando la importancia del manejo, la genética y la tecnología aplicada.
“La eficiencia y productividad son fundamentales para generar beneficios económicos y garantizar la continuidad operativa de las empresas”, sostuvo.
Añadió que tanto los productores dedicados a la venta de lechones como aquellos que realizan ciclo completo hasta la faena requieren animales eficientes, con alta capacidad productiva y bajos costos de producción.
Mayor consumo de carne de cerdo en Latinoamérica
Torrealba señaló que el incremento del poder adquisitivo de la población suele estar acompañado por un aumento en el consumo de proteína animal, donde la carne de cerdo tiene un papel importante debido a su accesibilidad y calidad.
“La carne de cerdo se posiciona como una alternativa con buena relación costo-calidad, disponible en supermercados, mercados y centros comerciales, y su consumo viene creciendo de manera importante en Latinoamérica”, destacó.
Afirmó que Bolivia tiene grandes oportunidades para desarrollar este sector, considerando sus condiciones productivas y disponibilidad de materias primas para la alimentación animal.
Latinoamérica, con potencial para alimentar al mundo
El representante de Topigs Norsvin sostuvo que América Latina tiene un importante potencial para convertirse en un proveedor mundial de alimentos, gracias a sus recursos naturales y capacidad productiva.
“Bolivia, Perú, Chile y otros países de la región tienen la posibilidad de aumentar su producción para abastecer primero a sus habitantes y posteriormente avanzar hacia mercados internacionales”, manifestó.
Finalmente, remarcó que el crecimiento de la producción porcina dependerá de la combinación entre genética, manejo, sanidad, nutrición y eficiencia, factores que permitirán ofrecer al consumidor una carne segura, nutritiva y competitiva.
Fuente: Sergio Torrealba
Redacción: Publiagro




















