La escasez de diésel continúa poniendo en riesgo la producción de arroz en Bolivia. Productores del Beni advirtieron que, de no garantizarse un abastecimiento oportuno de combustible, la superficie destinada a la campaña de verano podría reducirse hasta en un 50%, afectando la producción nacional del grano.
La preocupación fue expresada por David Pérez, representante de la Asociación de Productores de Arroz del Beni, tras participar en una reunión entre el sector productivo y ejecutivos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), en la que se analizó la distribución de combustible para las diferentes actividades agrícolas.
Según explicó, la estatal petrolera informó que el diésel disponible está siendo priorizado para los cultivos que actualmente se encuentran en etapa de cosecha, como maíz y trigo, además de comprometer una ampliación de los cupos destinados al norte del país.
«No hay mucho diésel. Se le ha dado prioridad a los que están en cosecha, los maiceros y los productores de trigo, y también en el norte YPFB se ha comprometido a ampliar un poco el tema del cupo», señaló Pérez.
Durante el encuentro también se abordó la posibilidad de implementar un mecanismo para que el combustible llegue directamente a los productores a través de los surtidores, una medida que, según indicó, todavía requiere cumplir con varios procedimientos administrativos.
El dirigente explicó que el sector arrocero necesita aproximadamente 10 millones de litros de diésel para iniciar las labores de preparación de suelos, de los cuales cinco millones están destinados al municipio de San Pedro, en Santa Cruz, y otros cinco millones al departamento del Beni. Este volumen es considerado indispensable para desarrollar con normalidad las actividades previas a la siembra de verano, que comienzan durante el mes de agosto.

Sin embargo, la falta de combustible ya está obligando a muchos agricultores a disminuir significativamente el área que cultivarán en esta gestión.
«Ahorita ya estamos preparando y no tenemos diésel. Nuestros productores no se animan a preparar todo el terreno y el número de hectáreas se ha reducido a más de la mitad. En mi caso sembraba 2.500 hectáreas y, como no hay diésel, he reducido solo a 500 hectáreas; igual está ocurriendo con otros productores», afirmó.
Pérez explicó que la actividad arrocera depende estrictamente del calendario agrícola y que cualquier retraso en la preparación de los terrenos puede impedir la siembra dentro del período óptimo. Una vez que comienzan las lluvias intensas, los campos se inundan y las labores agrícolas deben suspenderse hasta la siguiente campaña.
«El tiempo no espera. Aunque uno quiera sembrar una mayor cantidad, si no hay diésel oportuno no se puede sembrar en la temporada que corresponde. Después llegan las lluvias, los terrenos se inundan y ya no se puede trabajar», sostuvo.
De acuerdo con las estimaciones de las cuatro asociaciones de productores de arroz del Beni, la mayor parte de los agricultores reducirá alrededor del 50% de la superficie sembrada, una situación que también empieza a observarse en Santa Cruz, aunque en ese departamento el calendario agrícola permite un margen de tiempo ligeramente mayor.
«La precisión que tenemos en las cuatro asociaciones es que la mayor parte va a reducir el 50% de su área. Y eso es bastante. Lo mismo está pasando en Santa Cruz, pero allá todavía tienen un poco más de tiempo porque la siembra empieza después», indicó.
En Beni, la preparación de los terrenos se desarrolla entre julio, agosto y septiembre, con el objetivo de tener todo listo para iniciar la siembra entre el 15 y el 20 de septiembre, apenas se registren las primeras lluvias.
«Porque aquí uno siembra en esa fecha; después llueve fuerte, el campo se llena de agua y hasta el otro año ya no hay posibilidad de sembrar», advirtió.
Bolivia produce anualmente más de 500.000 toneladas de arroz, siendo Santa Cruz y Beni los principales departamentos productores. El cereal constituye uno de los alimentos básicos de la canasta familiar, por lo que una reducción significativa en el área cultivada podría repercutir en la oferta nacional y generar presión sobre los precios durante la próxima gestión si el abastecimiento de diésel no se normaliza en las próximas semanas.
Fuente: David Pérez
Redacción: Publiagro



















