El manejo de malezas continúa siendo uno de los mayores desafíos para los sistemas agrícolas modernos debido al impacto directo que tiene sobre el rendimiento y la rentabilidad de los cultivos. En el caso del girasol, especialistas advierten que un control oportuno durante las primeras etapas del desarrollo puede marcar diferencias significativas en la productividad final.
La competencia por agua, nutrientes, luz y espacio convierte a las malezas en uno de los factores de mayor presión agronómica, especialmente en campañas donde las condiciones climáticas favorecen su rápida emergencia y expansión.
Los primeros 45 días definen el potencial del cultivo
En el cultivo de girasol, el período inicial de desarrollo es considerado una etapa crítica para el manejo sanitario y agronómico.
Especialistas señalan que durante los primeros 45 días el cultivo establece gran parte de su potencial productivo, por lo que mantener el lote libre de competencia permite una mejor captación de recursos y un desarrollo uniforme de las plantas.
Cuando el control se realiza fuera de tiempo, la pérdida de rendimiento puede mantenerse incluso si posteriormente se eliminan las malezas, debido al efecto irreversible que generan sobre el crecimiento inicial del cultivo.
Investigación y evaluación para seleccionar los herbicidas más eficientes
Modesto Roque, especialista en control de malezas, explicó que la selección de estrategias químicas debe basarse en investigación y validación técnica.
“Para investigaciones en testigo se toman los diferentes herbicidas que hay en el mercado de las diferentes empresas y se hacen combinaciones de acuerdo a las problemáticas que existen en el campo; en función a eso se establece un protocolo, se realizan las aplicaciones, luego se toman datos, se hacen las evaluaciones y posteriormente los análisis comparativos desde un punto de vista estadístico para saber qué herbicidas tienen el mecanismo de eficacia de control y qué herbicidas tienen menor eficacia”, señaló.
Este proceso permite generar información técnica adaptada a las condiciones reales de producción y reducir decisiones basadas únicamente en experiencia empírica.

“Para investigaciones en testigo se toman los diferentes herbicidas que hay en el mercado de las diferentes empresas y se hacen combinaciones de acuerdo a las problemáticas que existen en el campo; en función a eso se establece un protocolo, se realizan las aplicaciones, luego se toman datos, se hacen las evaluaciones y posteriormente los análisis comparativos desde un punto de vista estadístico para saber qué herbicidas tienen el mecanismo de eficacia de control y qué herbicidas tienen menor eficacia”


Las mezclas preemergentes muestran mejores resultados
Uno de los resultados destacados por el especialista corresponde al comportamiento de herbicidas aplicados antes de la emergencia del cultivo.
Según explicó, combinaciones que incorporan acetoclor, flupetrazones y acetoclor + piroxasulfona han mostrado niveles superiores de control frente al uso de un único ingrediente activo.
“La recomendación que hago es usar combinaciones de herbicidas en preemergencia, y cuando el agricultor usa esas combinaciones, posiblemente ya no hay necesidad de aplicar en postemergencia; pero la mayoría de los agricultores realizan una sola aplicación de herbicida”, puntualizó.
El objetivo de este manejo es generar una barrera temprana que limite el establecimiento inicial de las malezas y reduzca nuevas emergencias durante el crecimiento del girasol.
Jopo: una de las malezas de mayor dificultad para el productor
Dentro de las especies de difícil manejo, el jopo se ha convertido en una preocupación creciente debido a su capacidad de afectar directamente el desarrollo del cultivo.
Para estos casos, Roque indicó que el manejo generalmente contempla una primera aplicación con herbicidas preemergentes convencionales y posteriormente el uso de herbicidas del grupo de las imidazolinonas.
“Lo que hemos encontrado es que el imazapir tiene mejor control que el imazetapir; es la conclusión del trabajo de investigación que hemos realizado en el control de malezas difíciles”, afirmó.
Tecnología CL mejora el manejo del cultivo
Como respuesta técnica a la presencia de malezas difíciles, durante la campaña actual se promovió la adopción de girasol con tecnología CL.
Esta tecnología permite utilizar herbicidas compatibles del grupo de las imidazolinonas sin afectar el cultivo, facilitando un control más eficiente de especies problemáticas.
Tras procesos de capacitación dirigidos a productores, los resultados observados mostraron campos con menor incidencia de malezas respecto a campañas anteriores.
El manejo integrado gana espacio en la agricultura moderna
Especialistas coinciden en que el control químico por sí solo no garantiza resultados sostenibles.
Actualmente se promueve un enfoque integrado que combine monitoreo permanente, rotación de mecanismos de acción, uso de tecnologías adaptadas, manejo preventivo y seguimiento técnico para reducir riesgos de resistencia.
En Bolivia, el girasol mantiene una importancia estratégica dentro del sistema agrícola, especialmente en Santa Cruz, donde forma parte de la rotación con soya y contribuye a diversificar la producción y mejorar el aprovechamiento del suelo.
La incorporación de herramientas más eficientes para el manejo de malezas aparece como uno de los factores decisivos para sostener rendimientos y mejorar la competitividad del cultivo.
Fuente: Modesto Roque
Redacción: Publiagro


















