Ajustar la alimentación por etapa y fortalecer la planificación reproductiva son factores decisivos para alcanzar mayor eficiencia y sostenibilidad

En la producción porcina moderna, aumentar la cantidad de lechones por camada ya no es suficiente para garantizar mejores resultados productivos. El verdadero desafío está en lograr que la cerda tenga la capacidad nutricional y fisiológica para sostener ese mayor número de crías durante la gestación y la lactancia.

La incorporación de líneas genéticas hiperprolificas ha elevado el potencial reproductivo de las granjas, pero también ha incrementado las exigencias en manejo y alimentación. Frente a este escenario, especialistas del sector destacan la necesidad de abandonar esquemas tradicionales basados únicamente en la experiencia o en criterios subjetivos y avanzar hacia sistemas de alimentación más precisos y automatizados.

Alimentación electrónica: de lo subjetivo a la precisión

La alimentación electrónica aparece como una de las herramientas que está transformando el manejo nutricional en granjas porcinas. Estos sistemas permiten ajustar la ración prácticamente de manera milimétrica tanto en la etapa de gestación como en lactación, considerando las necesidades individuales de cada cerda.

Además, el suministro de alimento puede realizarse bajo demanda, respetando el ritmo natural de consumo del animal y sin depender exclusivamente de los horarios operativos del personal. Esta automatización permite mantener una provisión continua durante los siete días de la semana, generando una administración más estable y eficiente del alimento.

El cambio de enfoque implica pasar de un sistema basado en “echarle de comer” a una estrategia nutricional objetiva, monitoreada y ajustada según cada etapa productiva. La alimentación deja de depender únicamente del criterio humano y evoluciona hacia decisiones respaldadas por datos y seguimiento constante.

El impacto se refleja en el destete y la productividad

Los resultados de este modelo comienzan a observarse al momento del destete. Una alimentación ajustada favorece una mejor condición corporal de la cerda, permite reducir los días vacíos o el intervalo entre ciclos reproductivos y mejora el desempeño de la siguiente camada.

Entre los beneficios adicionales también se destacan mayores niveles de bienestar animal y una utilización más eficiente del potencial genético de las reproductoras.

«La incorporación de líneas genéticas hiperprolificas ha elevado el potencial reproductivo de las granjas, pero también ha incrementado las exigencias en manejo y alimentación»

La rueda reproductiva: una base que no puede fallar

Sin embargo, el rendimiento reproductivo no depende únicamente de la alimentación. La planificación de la denominada rueda reproductiva continúa siendo una pieza estratégica dentro del sistema productivo.

Aspectos como la edad y el peso de ingreso de las reproductoras, la aplicación adecuada de protocolos vacunales, la sincronización de primerizas y el mantenimiento de cubriciones constantes desde el inicio son elementos determinantes para sostener la productividad del sistema.

Los especialistas advierten que errores durante las primeras etapas del ciclo reproductivo pueden generar efectos prolongados sobre la producción y extender sus consecuencias durante los primeros siete meses de operación.

Tecnología y gestión para producir mejor

En un contexto donde la eficiencia y el aprovechamiento del potencial genético son cada vez más importantes, la nutrición de precisión y la automatización se consolidan como herramientas clave para producir más y mejor.

La combinación entre alimentación individualizada, monitoreo continuo y una adecuada planificación reproductiva permite mejorar los resultados productivos, fortalecer el bienestar animal y dar mayor sostenibilidad a los sistemas porcinos modernos.

Fuente: PorciNews Latam

Redacción: Publiagro