La mayor demanda de nutrientes ocurre entre las etapas vegetativas avanzadas y la floración, cuando se define gran parte del potencial productivo

La fertilización en maíz es mucho más que aplicar nutrientes al suelo. El éxito de una estrategia nutricional depende de que esos nutrientes estén disponibles exactamente en el momento en que la planta los necesita. Por ello, comprender la curva de extracción de nutrientes se ha convertido en una herramienta fundamental para maximizar el rendimiento y mejorar la eficiencia de la inversión en fertilizantes.

Los especialistas señalan que la absorción de nutrientes no ocurre de manera uniforme durante todo el ciclo del cultivo, sino que existen etapas críticas donde la demanda se incrementa de forma acelerada.

Las primeras etapas demandan menos nutrientes

Durante las fases iniciales del cultivo, desde la emergencia hasta los primeros estados vegetativos (V1-V4), la absorción de nitrógeno, fósforo y potasio es relativamente baja. En este período la planta desarrolla sus primeras hojas y comienza a formar su sistema radicular, por lo que sus requerimientos nutricionales son moderados.

Sin embargo, esta etapa es clave para sentar las bases de un cultivo de alto rendimiento, ya que cualquier limitación temprana puede afectar el desarrollo posterior de la planta.

La curva de extracción muestra que a partir de los estados vegetativos avanzados (V8-V12) comienza un crecimiento acelerado y, con ello, un incremento significativo en la demanda de nutrientes.

Entre V8 y la floración se concentra la mayor demanda nutricional

Según la información presentada en la gráfica, la denominada “Zona de Mayor Demanda” se ubica entre los 90 y 120 días del cultivo, coincidiendo con los estadios vegetativos tardíos y el inicio de la fase reproductiva.

Es durante esta etapa cuando la planta incrementa rápidamente la absorción de nitrógeno, fósforo y potasio para sostener el crecimiento vegetativo, la formación de flores y el posterior desarrollo de los granos.

La curva también muestra que el pico de absorción de nitrógeno se alcanza cerca de la etapa R1 (emisión de estigmas), mientras que fósforo y potasio mantienen elevados niveles de extracción durante las fases reproductivas iniciales.

Una deficiencia nutricional en este momento crítico puede traducirse en pérdidas irreversibles de rendimiento.

No todas las fuentes de fertilización actúan igual

Un aspecto fundamental en la planificación nutricional es considerar el tiempo que cada fertilizante necesita para estar disponible para las raíces.

Abonar con urea no es lo mismo que con nitrato, tienen distintos tiempos para estar disponibles.

La urea, por ejemplo, debe pasar por procesos de transformación en el suelo antes de que el nitrógeno pueda ser absorbido por la planta, mientras que las fuentes nítricas presentan una disponibilidad mucho más rápida.

Por ello, la elección de la fuente y el momento de aplicación son factores determinantes para asegurar que los nutrientes lleguen al cultivo cuando realmente los necesita.

«La curva de extracción muestra que a partir de los estados vegetativos avanzados (V8-V12) comienza un crecimiento acelerado y, con ello, un incremento significativo en la demanda de nutrientes»

El papel estratégico de nitrógeno, fósforo y potasio

Cada nutriente cumple funciones específicas dentro del desarrollo del maíz y su aporte resulta fundamental durante las distintas etapas del cultivo.

El nitrógeno es responsable del crecimiento vegetativo, la formación de biomasa y el llenado de grano.

El fósforo favorece el desarrollo radicular, la transferencia de energía y el establecimiento temprano de la planta.

Por su parte, el potasio participa en la regulación hídrica, el transporte de azúcares y el llenado de la mazorca, además de contribuir a la tolerancia frente a situaciones de estrés.

La adecuada disponibilidad de estos nutrientes durante las etapas críticas es determinante para alcanzar altos rendimientos.

La eficiencia aumenta cuando la fertilización se sincroniza con la absorción

Una de las recomendaciones más importantes es  “fertilizar cerca del pico mejora la eficiencia”.

Esto significa que cuando los nutrientes están disponibles en sincronía con la máxima demanda del cultivo, se aprovecha mejor cada kilogramo aplicado, reduciendo pérdidas por volatilización, lixiviación o inmovilización en el suelo.

La curva de extracción acumulada también evidencia que más del 80% de los nutrientes requeridos por el maíz son absorbidos antes de las etapas avanzadas de llenado de grano, por lo que esperar demasiado para fertilizar puede limitar el potencial productivo.

Planificar para maximizar el rendimiento

Los especialistas coinciden en que una fertilización tardía puede mejorar temporalmente el color o la apariencia del cultivo, pero difícilmente permitirá recuperar el rendimiento perdido por deficiencias nutricionales ocurridas durante las etapas críticas.

Por ello, conocer la curva de extracción de nutrientes y planificar las aplicaciones de acuerdo con las necesidades fisiológicas del maíz permite optimizar el uso de fertilizantes, mejorar la rentabilidad del cultivo y maximizar el potencial productivo de cada hectárea sembrada.

En un contexto donde los costos de producción son cada vez más elevados, la sincronización entre fertilización y demanda nutricional se convierte en una de las estrategias más importantes para lograr una agricultura eficiente y sostenible.

Redacción: Publiagro