La agricultura moderna avanza hacia un enfoque cada vez más integrado, donde la tecnología, el conocimiento del suelo, el manejo del cultivo y el análisis económico se combinan para mejorar la toma de decisiones y la rentabilidad de los sistemas productivos.
En ese marco, la producción agrícola es entendida como un sistema que articula suelo, planta y ambiente, incorporando además herramientas de planificación y gestión financiera que permiten evaluar la viabilidad de los proyectos antes de su ejecución.
El asesor agrícola independiente Jorge Bismark Terrazas explicó que actualmente existen múltiples herramientas disponibles para optimizar la producción, siempre que sean utilizadas con el acompañamiento de profesionales especializados.
“Tenemos agricultura de precisión, que significa el uso de satélites y drones, los cuales nos brindan una herramienta bastante importante para hacer un diagnóstico inicial”, señaló el especialista, al destacar el papel de la tecnología en la etapa de análisis del terreno.
Posteriormente, Terrazas enfatizó la importancia del conocimiento del suelo como base de cualquier sistema productivo. En este sentido, indicó que es fundamental comprender sus características físicas, químicas y biológicas, así como sus potencialidades y limitaciones, para definir estrategias adecuadas de manejo.
Asimismo, explicó que la selección del cultivo debe responder tanto a las condiciones del suelo como al ambiente productivo de cada zona, con el objetivo de lograr una integración eficiente de todos los factores involucrados.
“Tenemos que saber qué cultivo vamos a implementar en la zona identificada y qué ambiente es el más adecuado para lograr esa integración”, sostuvo.

Toda esta información, añadió, debe ser sistematizada en herramientas de análisis económico. “Posteriormente, todos esos datos los ponemos en una planilla para poder analizar la rentabilidad del proyecto, porque antes de empezar un proyecto tenemos que hacer números”, afirmó. En ese sentido, remarcó que el análisis previo es determinante para el éxito de la gestión productiva.
El especialista también advirtió que uno de los aspectos más importantes —y a menudo subestimado— es el análisis detallado del suelo, ya que este permite establecer parámetros técnicos fundamentales para la evaluación nutricional y la zonificación de cultivos.
En el caso de Santa Cruz, Terrazas explicó que el departamento cuenta con tres grandes zonas agroindustriales: la zona norte integrada, la zona central vinculada a áreas de expansión y la zona de expansión más amplia, cada una con diferentes debilidades y potencialidades productivas.
Asimismo, destacó que ya existen herramientas que permiten gestionar variables del suelo, condiciones climáticas y calidad del sistema productivo, lo que facilita una toma de decisiones más precisa y eficiente.
En este contexto, recordó el enfoque de los cuatro factores que influyen en la productividad agrícola, planteado por el doctor Centellas en 2016: clima, suelo, cultivo y manejo. Según esta visión, el clima representa el 50% del impacto en la productividad, el suelo un 23%, la planta un 13% y el manejo un 14%, lo que evidencia la interdependencia de todos los componentes del sistema.
Finalmente, Terrazas señaló que las consultorías dirigidas a productores e inversionistas en Bolivia se basan en el uso de tecnología accesible y en la incorporación de especialistas, con el objetivo de mejorar la precisión en la toma de decisiones y optimizar los resultados productivos.
“Estamos trabajando con la tecnología alcanzable en Bolivia y con especialistas para generar mejores estrategias y mayor precisión en las decisiones”, concluyó.
Fuente: Jorge Bismarck Terrazas
Redacción: Publiagro



















