El monitoreo de campo, la calibración de equipos y el uso eficiente de agroquímicos son claves para evitar pérdidas y mejorar el rendimiento

El cultivo de soya exige una planificación técnica detallada desde la etapa previa a la siembra, ya que en este momento se definen muchas de las condiciones que determinarán el éxito del establecimiento del cultivo. La preparación del suelo, el manejo del agua, el control de malezas y la correcta calibración de equipos son factores clave para lograr una emergencia uniforme y un buen desarrollo inicial.

En este contexto, la ingeniera agrónoma Karla Miserendino enfatiza la importancia de dar mayor atención a las labores previas a la siembra.

“Todos los cuidados que se deben hacer al chaco antes de la siembra va a garantizar el establecimiento del cultivo¨

Manejo del suelo: compactación, drenaje y barbecho

Uno de los puntos más críticos es la condición física del suelo. La compactación excesiva, el mal manejo del drenaje o un barbecho inadecuado pueden afectar seriamente la emergencia de la soya, limitando el desarrollo radicular y reduciendo el potencial productivo.

Por ello, el manejo de canales y drenaje se vuelve fundamental, especialmente en zonas con alta humedad o suelos pesados. Un suelo bien estructurado permite una mejor infiltración del agua, mayor aireación y un crecimiento uniforme del cultivo, condiciones esenciales para una buena implantación.

 Conocimiento del productor y manejo por lote

El conocimiento del propio chaco es una herramienta clave para la toma de decisiones agronómicas. La experiencia del productor permite ajustar las prácticas de manejo de forma más precisa según el comportamiento histórico de cada lote.

“Yo creo que el mejor dato lo da el dueño de la propiedad, conoce sus chacos, siempre es bueno conversar, ver cómo se han ido manejando los chacos¨

En este sentido, no siempre es necesario aplicar fertilización base o depender únicamente del manejo químico, sino más bien corregir otras prácticas de manejo según las condiciones específicas del lote.

Este enfoque permite evitar la homogeneización del manejo y avanzar hacia una agricultura más precisa y eficiente, donde cada lote recibe el tratamiento que realmente necesita.

“Todos los cuidados que se deben hacer al chaco antes de la siembra va a garantizar el establecimiento del cultivo”

Manejo fitosanitario: monitoreo y control preventivo

El manejo de plagas debe ser preventivo y no reactivo. Esperar a que la plaga alcance niveles elevados puede generar pérdidas significativas en rendimiento.

“Hacer los monitoreos de campo. No esperar a ver la plaga ya en exceso para poder hacer el control, sino que, con plagas, como ácaros, y chinches, tolerancia cero”

El monitoreo constante permite detectar tempranamente la presencia de insectos y tomar decisiones oportunas, reduciendo el impacto económico y mejorando la eficiencia del control fitosanitario.

Manejo de malezas y resistencia

El control de malezas es uno de los mayores desafíos actuales en la producción de soya, especialmente por la aparición de especies resistentes a herbicidas tradicionales como el glifosato.

“El tema de maleza, siempre mantenerlo muy cuidado desde el primer tiempo y más hoy en día que hay malezas como el chiori que se controlaba normalmente con glifosato y que ya no la controla, por eso es clave el manejo de pre-emergentes”

El uso de herbicidas preemergentes y la rotación de ingredientes activos es fundamental para evitar la resistencia y mantener un control eficiente de malezas como el “chiori” y otras especies competitivas.

Calibración de equipos y eficiencia en aplicaciones

La correcta calibración de los equipos de aplicación es determinante para asegurar la eficacia de los agroquímicos y evitar pérdidas económicas.

“Hacer la medición, limpieza antes de cambiar boquilla que muchas veces no es necesario un cambio sino una limpieza”

Esto demuestra que muchos problemas en la aplicación no se deben al producto, sino al mantenimiento del equipo. Considerando que los agroquímicos representan uno de los mayores costos del cultivo, su correcta aplicación es esencial para la rentabilidad del sistema productivo.

Manejo de la siembra y condiciones climáticas

La oportunidad de la siembra es clave para aprovechar la humedad del suelo y evitar el estrés hídrico en las primeras etapas del cultivo.

“La recomendación es entrar a la siembra rápido para poder lograr tener la mayor humedad posible y tratar de evitar el estrés que van a tener por falta de agua con anticipación, aplicar los fertilizantes, no cuando la planta esté estresada”

De manera complementaria, se recomienda ajustar la fertilización antes de que el cultivo entre en estrés y planificar la siembra en función de las condiciones climáticas previstas, especialmente en campañas con riesgo de sequía.

Además de las prácticas mencionadas, es importante considerar:

  • Análisis de suelo previo a la siembra para ajustar la fertilización de forma precisa.
  • Rotación de cultivos para mejorar la salud del suelo y reducir la presión de plagas y enfermedades.
  • Uso de variedades adaptadas a la zona y a la fecha de siembra.
  • Implementación de agricultura de precisión para optimizar el uso de insumos.
  • Monitoreo constante del cultivo en todas sus etapas fenológicas.

El manejo exitoso de la soya depende de una visión integral del sistema productivo, donde cada decisión previa a la siembra influye directamente en el rendimiento final. La combinación de buenas prácticas agronómicas, monitoreo constante y eficiencia en el uso de insumos permite lograr un cultivo más rentable, sostenible y tecnificado.

Redacción: Publiagro