El fenómeno ya supera las 530 especies resistentes a nivel global y exige estrategias integradas de manejo agronómico

Las malezas resistentes se han convertido en uno de los principales desafíos para la agricultura moderna, afectando directamente la productividad y sostenibilidad de los cultivos en distintas regiones del mundo. Este fenómeno ocurre cuando determinadas especies desarrollan la capacidad de sobrevivir a herbicidas que anteriormente eran efectivos para su control, principalmente debido al uso repetitivo y continuo de los mismos principios activos.

La presencia de estas malezas provoca mayores costos de producción, disminución en los rendimientos y dificultades en el manejo agronómico, obligando a los productores a replantear sus estrategias de control y manejo en campo.

Modesto Roque, investigador e ingeniero agrónomo, explicó que la resistencia es el resultado de un proceso acumulativo generado a través del tiempo.

“Inicialmente hay que entender que, a través del tiempo, por la presión de selección, por el uso repetitivo de diferentes herbicidas, ha causado la presión de selección de tal manera que se ha generado la causa de la resistencia”, señaló.

El especialista indicó que esta problemática ya tiene alcance mundial y que Bolivia no está ajena a esta realidad.

“¨A nivel global tenemos más de 530 malezas resistentes. En Bolivia también tenemos varias malezas resistentes a los diferentes herbicidas, a los diferentes mecanismos de acción¨”, afirmó.

Amaranto: una de las malezas más agresivas

Entre las principales malezas resistentes presentes en los cultivos, Roque destacó al Amarantus o amaranto, una especie que actualmente presenta una resistencia múltiple.

¨Una de las principales malezas es la Amarantus, que tiene resistencia múltiple, es resistente al glifosato, a los PPO, también a los herbicidas ALS¨, explicó.

El investigador remarcó que esta maleza representa una seria amenaza para la producción agrícola, especialmente en soya, donde puede provocar pérdidas de hasta un 77% si no se realiza un manejo adecuado.

“¨Hoy en día, la mejor recomendación para poder controlar estas malezas es utilizando los herbicidas pre-emergentes o también los cultivos de cobertura¨”, sostuvo.

Asimismo, enfatizó que es fundamental conocer qué herbicidas pueden utilizarse y cuáles ya no resultan efectivos para evitar errores en el manejo.

Golondrina y Coniza: malezas difíciles de controlar

Otra de las malezas que preocupa a los productores es la conocida como golondrina. Aunque oficialmente no existe un reporte confirmado de resistencia, en campo ya se observan dificultades para su control con determinados herbicidas.

¨Lo que estamos recomendando para poder controlar esta maleza en barbecho es utilizar los herbicidas sistémicos, aplicaciones secuenciales con glufosinato amonio y flumioxazin; es la recomendación más eficiente que nos ha funcionado en todos los trabajos que estamos realizando¨, indicó Roque.

“Inicialmente hay que entender que, a través del tiempo, por la presión de selección, por el uso repetitivo de diferentes herbicidas, ha causado la presión de selección de tal manera que se ha generado la causa de la resistencia”

En el caso de la Coniza, el panorama es aún más complejo debido a que ya presenta resistencia a varios herbicidas utilizados tradicionalmente en agricultura.

El especialista explicó que una de las estrategias más efectivas es el denominado “doble golpe”, utilizando combinaciones específicas de productos.

¨En la desecación utilizar los herbicidas sistémicos, pero la clave está en el doble golpe, con glufosinato de amonio más flumioxazina, una recomendación muy excelente para poder controlarla. Y en pre-emergencia utilizar diclosulam y metribuzin, que son los herbicidas más eficientes para poder controlar esta maleza¨, detalló.

Comprender la resistencia, tolerancia y susceptibilidad

Roque señaló que para enfrentar correctamente el problema es necesario comprender conceptos fundamentales relacionados con el comportamiento de las malezas frente a los herbicidas.

Explicó que la resistencia ocurre cuando una maleza que anteriormente podía ser controlada deja de responder al mismo herbicida. En cambio, la tolerancia se presenta cuando la especie nunca fue susceptible a determinado producto, mientras que la susceptibilidad indica que el herbicida aún mantiene eficacia sobre la maleza.

También mencionó los distintos tipos de resistencia existentes en campo.

¨Después hablamos de los tipos de resistencia. Hablamos de resistencia simple, cuando una maleza es resistente a un solo herbicida; y resistencia cruzada, cuando una maleza es resistente a dos herbicidas de la misma familia química¨, precisó.

La importancia de un diagnóstico correcto

El investigador advirtió que muchos productores suelen confundir fallas de aplicación con casos reales de resistencia, lo que dificulta tomar decisiones acertadas para el manejo agronómico.

¨Muchas veces, muchos agricultores están confundiendo la resistencia por la mala aplicación. Por ejemplo, para el amaranto, ciertas especies se pueden controlar cuando se aplica el principio activo en estado pequeño, pero cuando la maleza está grande ya no se controla¨, explicó.

En ese sentido, indicó que antes de confirmar un caso de resistencia es necesario evaluar varios factores, como el momento de aplicación, la dosis utilizada y el historial del cultivo.

Falta de rotación y uso limitado de herbicidas permanentes

Finalmente, Roque señaló que uno de los principales problemas en el manejo de malezas resistentes es la falta de rotación de principios activos y el uso excesivo de herbicidas post-emergentes cuando las malezas ya alcanzaron un tamaño avanzado.

“Entonces, lo que ocurre es utilizar el mismo herbicida, no se hace rotación de principios activos y no estamos utilizando herbicidas permanentes”, manifestó.

El especialista reveló además que, según encuestas realizadas hace dos años, solo el 54% de los productores utilizan herbicidas permanentes, mientras que el resto dependía principalmente de aplicaciones post-emergentes.

¨El resto no utilizan o utilizan herbicidas post-emergentes cuando la maleza es grande, ahí ya no se puede controlar¨, concluyó.

Redacción: Publiagro