La enfermedad, causada por el hongo Moniliophthora perniciosa, afecta brotes, flores y frutos, reduciendo significativamente el rendimiento de las plantaciones

La Escoba de Bruja es considerada una de las enfermedades más devastadoras que afectan al cultivo de cacao en América Latina. Provocada por el hongo Moniliophthora perniciosa, esta enfermedad representa una amenaza permanente para miles de productores debido a su capacidad de reducir significativamente la producción, afectar la calidad de los frutos e incluso comprometer la viabilidad económica de las plantaciones cuando no es controlada a tiempo.

La enfermedad ataca diferentes órganos de la planta, especialmente los brotes tiernos, cojines florales, flores y frutos, ocasionando deformaciones y crecimientos anormales que limitan el desarrollo normal del cultivo.

La ingeniera agrónoma Claudia Sheila Veitia, consultora agrícola, explicó que uno de los signos más evidentes de la enfermedad es la aparición de brotes hipertrofiados que adquieren una apariencia similar a una escoba, característica que da nombre a la patología.

«Los síntomas más característicos incluyen brotes hinchados tipo escoba, frutos deformes y secos, reducción del rendimiento del cultivo y muerte de tejidos jóvenes. Cuando la enfermedad no es controlada oportunamente, las pérdidas pueden ser muy importantes para el productor», señaló la especialista.

Una enfermedad con alto impacto económico

La Escoba de Bruja fue identificada por primera vez a finales del siglo XIX en la región amazónica y desde entonces se ha convertido en uno de los principales desafíos fitosanitarios para la producción de cacao en América del Sur y Centroamérica.

Investigaciones realizadas en países productores como Brasil, Ecuador, Perú y Bolivia muestran que la enfermedad puede ocasionar pérdidas superiores al 50% de la producción anual y, en casos severos, alcanzar hasta el 90% cuando las condiciones ambientales favorecen el desarrollo del hongo y no se implementan medidas de manejo.

El patógeno se desarrolla con mayor facilidad en ambientes cálidos y húmedos, condiciones características de muchas regiones productoras de cacao en la Amazonía.

Las esporas del hongo son dispersadas por el viento, la lluvia, insectos e incluso por herramientas de trabajo contaminadas, facilitando su rápida propagación dentro y entre plantaciones.

Situación de la enfermedad en Bolivia

Bolivia posee una importante tradición cacaotera, especialmente en los departamentos de La Paz, Beni, Cochabamba, Pando y Santa Cruz, donde se cultiva tanto cacao silvestre como cacao bajo sistemas agroforestales.

La Escoba de Bruja está presente en varias de estas regiones productoras y es considerada una de las principales enfermedades que afectan la rentabilidad del cultivo. Estudios realizados por instituciones de investigación agrícola han identificado al hongo en zonas productoras del norte de La Paz, particularmente en los municipios de Alto Beni, Palos Blancos y otras áreas de los Yungas, donde se concentra una parte importante de la producción nacional.

«Los síntomas más característicos incluyen brotes hinchados tipo escoba, frutos deformes y secos, reducción del rendimiento del cultivo y muerte de tejidos jóvenes. Cuando la enfermedad no es controlada oportunamente, las pérdidas pueden ser muy importantes para el productor»

Asimismo, la enfermedad ha sido reportada en regiones amazónicas de Beni y Pando, donde las condiciones de elevada humedad favorecen su desarrollo y dispersión.

Especialistas indican que el cacao boliviano, reconocido internacionalmente por su calidad y atributos organolépticos, enfrenta el desafío permanente de convivir con esta enfermedad mediante estrategias de manejo integrado que permitan preservar la productividad y mantener la competitividad de los productores en los mercados nacionales e internacionales.

Cómo identificar la Escoba de Bruja

El hongo afecta diferentes etapas del desarrollo de la planta y puede manifestarse mediante varios síntomas visibles.

Entre los principales signos se encuentran:

– Brotes vegetativos engrosados y deformados
– Formación de estructuras ramificadas con apariencia de escoba
– Hinchazón y muerte de cojines florales
– Frutos deformes, endurecidos o parcialmente desarrollados
– Necrosis de tejidos jóvenes
– Disminución en la formación de flores y frutos
– Reducción progresiva de la productividad del cultivo

Los frutos afectados suelen presentar deformaciones, cambios de coloración y crecimiento irregular, impidiendo su desarrollo normal y reduciendo considerablemente el rendimiento de las plantaciones.

Manejo y prevención, claves para reducir el impacto

Los especialistas coinciden en que actualmente no existe una solución única para eliminar completamente la enfermedad, por lo que el manejo integrado constituye la estrategia más efectiva.

Entre las principales recomendaciones destacan la poda sanitaria periódica, la eliminación de brotes y frutos infectados, el mejoramiento de la ventilación dentro del cultivo, el monitoreo constante de las plantaciones y la utilización de materiales genéticos con mayor tolerancia a la enfermedad.

La eliminación temprana de las llamadas «escobas verdes» y «escobas secas» permite reducir significativamente la cantidad de esporas presentes en el ambiente y disminuir nuevas infecciones.

Asimismo, los programas de capacitación a productores y la asistencia técnica continua son fundamentales para detectar oportunamente los primeros síntomas y evitar que la enfermedad alcance niveles críticos.

Un desafío permanente para la cacaocultura

La Escoba de Bruja continúa siendo uno de los mayores retos fitosanitarios para la producción de cacao en América Latina. En Bolivia, donde el cacao representa una importante fuente de ingresos para numerosas familias de la Amazonía y los Yungas, el control oportuno de esta enfermedad resulta fundamental para garantizar la sostenibilidad de la actividad.

Los expertos señalan que la vigilancia constante, el manejo agronómico adecuado y la adopción de buenas prácticas agrícolas son las herramientas más eficaces para reducir las pérdidas y asegurar la producción de un cacao de alta calidad que continúe posicionando al país entre los productores destacados de la región.

Fuente: Claudia Sheila Veitia, Senasag, UMSA

Redacción: Publiagro