En un contexto donde la producción avícola se consolida como uno de los pilares de la seguridad alimentaria en Bolivia, los riesgos invisibles cobran cada vez mayor relevancia. Uno de ellos son las micotoxinas, compuestos tóxicos derivados de hongos que, aunque no se perciben a simple vista, pueden generar pérdidas productivas significativas.
Durante la jornada de actualización técnica organizada por la empresa Caviard, el Dr. Carlos Mallmann, profesor de la Universidad Federal de Santa María (Brasil), abordó el impacto de estas toxinas en aves y cerdos, haciendo énfasis en la importancia del diagnóstico oportuno y la prevención.
Un enemigo invisible en la producción avícola
Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por hongos presentes en materias primas como el maíz y otros granos. A diferencia del hongo, que puede ser visible, las toxinas no lo son, lo que dificulta su detección sin análisis específicos.
En aves, estas sustancias afectan directamente parámetros productivos clave como la ganancia de peso, la conversión alimenticia y la respuesta inmunológica. Según explicó Mallmann, aunque los cerdos son más sensibles, las aves ocupan el segundo lugar en vulnerabilidad, lo que convierte a este problema en un factor crítico dentro de la cadena avícola.
Diagnóstico: la base de toda decisión técnica
Uno de los puntos centrales expuestos por el especialista es que no es posible abordar el problema sin un diagnóstico adecuado. “Ninguna enfermedad puede ser tratada si no sabemos exactamente qué la causa”, enfatizó.
En este sentido, el muestreo correcto del alimento es determinante. Una muestra mal tomada puede conducir a decisiones erróneas y, en consecuencia, a mayores pérdidas económicas. La industria avícola, cada vez más tecnificada, ha avanzado en la implementación de análisis que permiten identificar la presencia y niveles de micotoxinas, facilitando intervenciones más precisas.
Tecnología y control: invertir para evitar pérdidas
El uso de tecnología en el diagnóstico y control de micotoxinas representa una inversión estratégica. Aunque implica un costo inicial, permite tomar decisiones basadas en datos y mejorar la eficiencia productiva.
“El productor que sabe lo que están consumiendo sus animales tiene mayores probabilidades de obtener mejores resultados económicos”, señaló Mallmann.
En este proceso, el rol del asesor técnico es clave para interpretar análisis y definir estrategias de mitigación adecuadas.

Mitigación: el uso responsable de aditivos
Entre las herramientas disponibles, los adsorbentes o “atrapantes” de micotoxinas constituyen una solución ampliamente utilizada. Sin embargo, su eficacia depende de un uso adecuado y basado en diagnóstico.
El especialista advirtió que no se trata de una solución universal ni automática: su aplicación debe responder a una necesidad concreta. En etapas críticas, como en pollitos de primera edad, la protección es fundamental, ya que los daños pueden ser irreversibles y comprometer toda la parvada.
Prevención: la clave está en la materia prima
Más allá del diagnóstico y la mitigación, el mensaje más contundente del experto fue claro: la prevención comienza con la calidad de la materia prima.
“La solución empieza en la compra”, afirmó. Granos quebrados, con presencia de hongos, daño por insectos o deterioro físico son indicadores de alto riesgo. En estos casos, la probabilidad de contaminación por micotoxinas es elevada, lo que obligará a mayores costos en aditivos y reducirá la eficiencia productiva.
En cambio, una materia prima de buena calidad reduce significativamente la necesidad de intervención y garantiza mejores resultados zootécnicos.
Un desafío técnico con impacto económico
El impacto de las micotoxinas no es solo sanitario, sino profundamente económico. Disminución en el rendimiento, aumento en costos de producción y pérdidas invisibles hacen de este problema un factor determinante en la rentabilidad de las granjas avícolas.
En un escenario donde Bolivia proyecta un crecimiento sostenido en la producción de alimentos, fortalecer el manejo técnico en aspectos como este será clave para consolidar su competitividad.
Como concluyó el Dr. Mallmann, el desafío está en anticiparse al problema: evitar que las micotoxinas lleguen al alimento es, sin duda, la estrategia más rentable.
Redacción: Publiagro


















