El control de las enfermedades respiratorias en aves es uno de los pilares fundamentales para mantener la productividad y la sanidad en la avicultura moderna.
“El control de las enfermedades respiratorias en aves es uno de los pilares fundamentales para mantener la productividad y la sanidad en la avicultura moderna”, se destacó al inicio del análisis técnico.
Principales enfermedades respiratorias y su impacto productivo
Entre las principales patologías que afectan al sector avícola se encuentran la influenza aviar, la bronquitis infecciosa y la laringotraqueítis infecciosa, las cuales generan importantes pérdidas productivas.
“Tienen un efecto importante, sobre todo en la producción, porque nos afectan y dan deficiencias de producción importantes, tanto en la fase postura como también en el pollo de engorde”, señaló el doctor Rodrigo Salamanca, médico veterinario y técnico en AviLab.
El especialista explicó que todas estas enfermedades forman parte del grupo de patologías respiratorias, aunque con distintos niveles de agresividad.
“Porque causan precisamente una afectación al sistema respiratorio de las aves”, indicó.
Enfermedades de alta y baja patogenicidad
El impacto sanitario y económico varía según la virulencia del agente patógeno. En ese sentido, la influenza aviar de alta patogenicidad representa el mayor riesgo para la producción.
“Hay unas enfermedades que son mucho más agresivas que otras. Tal es el caso de la influenza H7N3, H5N1 estas son muy agresivas y van a causar precisamente pérdidas económicas muy importantes”, explicó.
En contraste, otras enfermedades respiratorias tienen un impacto menos severo, aunque siguen siendo relevantes para la producción. En el caso de la laringotraqueítis, estas igual son enfermedades que van a afectar vías respiratorias, pero de una manera menos agresiva no tan desastrosas como un virus de alta patogenicidad.

La vacunación como herramienta de control
El especialista resaltó que la vacunación es una herramienta esencial dentro de los programas de prevención sanitaria.
“No podemos dejar de vacunar cuando tenemos desafíos en el campo”, afirmó.
Asimismo, advirtió sobre los riesgos de suspender los programas vacunales en zonas productivas.
“Dejar de vacunar implica precisamente que tengamos problemas mucho más fuertes a futuro, inclusive en una región, en una zona o en un país”, señaló.
Uno de los aspectos clave en la eficacia de la vacunación es la correcta selección de cepas según la circulación del virus en campo.
Primero hay que cerciorarse de cuáles cepas están circulando en el campo para podet utilizar la cepa indicada. En este sentido, destacó el uso de combinaciones que amplían la protección inmunológica.
“Utilizamos la cepa 491 junto con la de Massachusetts. Entonces esa combinación amplía, el mosaico antigénico da una protección más apropiada a las aves”, indicó.
Tipos de vacunas y respuesta inmunológica
El esquema de vacunación incluye el uso de vacunas vivas y muertas, que permiten estimular diferentes tipos de inmunidad en las aves. Normalmente se utilizan dos tipos de vacunas: vacunas muertas que van por vía parenteral y vacunas vivas.
El objetivo es generar una respuesta inmunitaria más completa, eso estimula dos tipos de inmunidad: la inmunidad celular con las vacunas vivas oculares y la inmunidad humoral con las vacunas inactivadas.
Errores en vacunación y cadena de frío
Uno de los principales problemas en la eficacia de los programas sanitarios es la ruptura de la cadena de frío durante el manejo de las vacunas.
“Uno de los grandes errores es que se rompa la cadena fría. Un biológico debe estar entre 4 y 8 grados centígrados desde que se fabrica hasta que se aplica”, advirtió.
La pérdida de este control puede afectar directamente la efectividad del producto.
“Si se rompe la cadena fría, ese virus de la vacuna puede inactivarse y no generaría una protección como tal”, explicó.
Capacitación como factor clave de éxito
Finalmente, se destacó que la capacitación del personal es determinante para garantizar el éxito de los programas de vacunación.
“Con capacitación, revisando al personal e indicando la manera de llevar a cabo la vacunación, funciona muy bien”, concluyó el especialista.
Su aplicación oportuna permite reducir la circulación de agentes patógenos, fortalecer la inmunidad de las aves y minimizar la severidad de los brotes. Sin embargo, su efectividad depende de una correcta planificación sanitaria, el manejo adecuado del lote y la combinación con buenas prácticas de higiene, ventilación y manejo ambiental.
De esta manera, el control de las enfermedades respiratorias no se limita únicamente al tratamiento de los síntomas, sino que se basa en una estrategia integral donde la vacunación cumple un rol esencial para garantizar la estabilidad productiva y el bienestar animal.
Redacción: Publiagro



















