Tras años de trabajo sanitario y coordinación público-privada, el país se encamina a lograr la certificación de la OMSA, clave para impulsar la exportación de carne porcina

Bolivia se encuentra en la fase final para lograr la certificación internacional como país libre de peste porcina clásica (PPC), un hito sanitario largamente esperado por el sector porcinocultor y que podría marcar un antes y un después en la exportación de proteína animal.

Según informó Facundo Altamirano, director del Senasag Santa Cruz, el proceso ya se encuentra en sus últimas etapas ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), con sede en Francia. “Ya se realizaron dos serologías, ambas con resultados negativos, lo que nos permite autodeclararnos como libres de PPC a nivel departamental”, explicó.

Este avance responde a un riguroso proceso técnico que incluyó vigilancia epidemiológica activa, control de focos, campañas de vacunación históricas y un seguimiento exhaustivo de la sanidad animal en las principales regiones productoras del país. Actualmente, Bolivia atraviesa el periodo de revisión internacional, donde otros países miembros pueden solicitar información adicional sobre el dossier presentado.

Un esfuerzo sostenido en el tiempo

La lucha contra la peste porcina clásica en Bolivia no es reciente. Desde hace más de dos décadas, el país implementa programas de control y erradicación liderados por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), en coordinación con asociaciones de productores y gobiernos departamentales.

Durante los años 2000, Bolivia registraba brotes esporádicos de PPC, lo que limitaba severamente las posibilidades de exportación. Sin embargo, mediante campañas de vacunación masiva, control de movilización de animales, fortalecimiento de laboratorios y capacitación técnica a productores, se logró reducir progresivamente la incidencia de la enfermedad hasta su eliminación.

El sector privado jugó un rol clave en este proceso. Productores organizados invirtieron en bioseguridad, mejoraron sus sistemas de producción y adoptaron protocolos sanitarios más estrictos, alineados con estándares internacionales. Esta articulación público-privada fue determinante para avanzar hacia la certificación.

“El esfuerzo conjunto entre el Estado, productores y el Senasag posiciona a Bolivia en la recta final para obtener el estatus sanitario que habilitará nuevos mercados internacionales para la carne de cerdo”

Impacto directo en la exportación

La obtención del estatus libre de PPC permitirá a Bolivia acceder a mercados internacionales que actualmente exigen esta condición sanitaria como requisito indispensable. Países de la región como Perú, Paraguay y Argentina ya han manifestado interés en importar carne de cerdo boliviana, a la espera de esta certificación.

“Con la libertad de PPC se nos van a aperturar muchos mercados”, afirmó Altamirano, destacando que existe una demanda creciente por proteína porcina en la región.

Además, este avance se suma a otros logros sanitarios recientes, como la declaratoria de país libre de influenza aviar, lo que fortalece la imagen de Bolivia como proveedor confiable de alimentos de origen animal.

Proyección del sector porcinocultor

El sector porcinocultor boliviano ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsado por mejoras genéticas, tecnificación de granjas y mayor demanda interna. La posibilidad de exportar abre una nueva etapa, con oportunidades para incrementar la producción, generar divisas y dinamizar la economía rural.

Asimismo, el cumplimiento de estándares internacionales obliga a mantener altos niveles de vigilancia sanitaria, trazabilidad y control de calidad, aspectos que contribuirán a la sostenibilidad del sector en el largo plazo.

Si el proceso concluye favorablemente en las próximas semanas, Bolivia no solo consolidará un logro sanitario histórico, sino que también dará un paso estratégico hacia su posicionamiento en el mercado global de carne porcina.

Redacción: Publiagro