
Con más de cuatro décadas en el mercado nacional, la empresa apuesta por el uso de minerales y enmiendas agrícolas para mejorar la fertilidad del suelo y fortalecer la producción

En el marco de la Exposoya, la empresa Estuquera Cayara S.L. presentó al productor su propuesta enfocada en el mejoramiento de suelos, un aspecto fundamental para garantizar la productividad agrícola a largo plazo.
Pedro Aitken, gerente comercial de la empresa, explicó que la compañía cuenta con 48 años de presencia en el mercado nacional, trabajando con minerales no metálicos, y que desde el año 2001 ha enfocado parte de su actividad en el desarrollo de soluciones para el sector agropecuario.
“Nosotros venimos trabajando en lo que llamamos la botica de la tierra, que está direccionada exclusivamente al agro”, señaló Aitken.
Según explicó, el enfoque principal de la empresa está en la fertilización de base y el mejoramiento del suelo, elementos esenciales para lograr buenas cosechas. “Si el productor no arregla su suelo, es muy difícil que tenga una buena cosecha”, remarcó.
Para ello, Estuquera Cayara ofrece diferentes productos minerales utilizados como enmiendas agrícolas, entre ellos dolomitas, yeso agrícola y roca fosfórica, además de realizar mixturas específicas según los resultados del análisis de suelo.

“Si el productor no arregla su suelo, es muy difícil que tenga una buena cosecha”


La empresa ha sido una de las pioneras en el uso de estos productos en distintas regiones productivas del país, incluyendo Cuatro Cañadas y la Chiquitanía, donde mantiene relaciones comerciales con productores desde hace varios años.
Aitken explicó que el objetivo de estas enmiendas es reponer los nutrientes que los cultivos van extrayendo del suelo con cada cosecha. “Durante muchos años la costumbre ha sido sembrar y cosechar continuamente, pero cada cultivo extrae nutrientes de la tierra. Llega un momento en que el suelo ya no produce porque se ha agotado”, indicó.
Frente a esta situación, la fertilización de base permite preparar nuevamente el suelo para que las nuevas plantaciones tengan de dónde alimentarse, favoreciendo el desarrollo de cultivos como soya, maíz o girasol.
Además de mejorar la productividad, esta práctica tiene un impacto positivo en la sostenibilidad agrícola. Según el ejecutivo, recuperar la fertilidad de los suelos permite que los productores continúen trabajando en los mismos chacos sin necesidad de buscar nuevas áreas para desmontar.
“Lo que buscamos es devolverle las condiciones al suelo que ha perdido nutrientes. Eso permite evitar la deforestación y mantener el chaco con vida”, concluyó.

Redacción: Publiagro















