
La organización internacional busca consolidar alianzas público-privadas, compartir experiencias regulatorias y apoyar al país en el acceso a innovación agrícola

Bolivia se posiciona en una etapa clave de transformación agrícola, y en ese contexto, la reciente visita de representantes de CropLife Latinoamérica marca un paso importante hacia la modernización del sector y el fortalecimiento de alianzas internacionales. La delegación, encabezada por Juan Cruz Jaime, director para el Cono Sur, sostuvo reuniones estratégicas con autoridades y actores del rubro, con el objetivo de acompañar al país en su proceso de apertura e integración global.
Desde la Asociación de Proveedores de Insumos Agrícolas (APIA), su director Martín Azcarrunz destacó la relevancia del encuentro, señalando que se trata de una oportunidad para mostrar la realidad del agro boliviano y sus principales desafíos. “Hemos tenido reuniones importantes para informarles de cómo está Bolivia en este momento integrándose al mundo y cuáles son las necesidades como país que tenemos de contar con tecnología más innovadora en el agro”, afirmó.
El enfoque principal de estas conversaciones gira en torno a los insumos agrícolas, especialmente los productos para la protección vegetal. En este sentido, Azcarrunz enfatizó que el país atraviesa una problemática compleja vinculada al comercio ilegal. “Estamos hablando mucho hoy en día de los plaguicidas químicos, productos para la protección vegetal, cuya problemática atraviesa el flagelo del comercio ilegal, el contrabando”, sostuvo.
La visita de CropLife no solo busca generar vínculos institucionales, sino también aportar conocimiento técnico y experiencias internacionales que permitan mejorar la regulación y el acceso a tecnologías más eficientes y seguras. Según Azcarrunz, el respaldo de esta organización será clave para avanzar en cambios estructurales. “Esperamos que el apoyo de CropLife nos ayude a generar nuevos lazos a nivel internacional, el asesoramiento técnico, tanto a nuestra asociación como al propio SENASAG y las entidades públicas involucradas”, indicó.
Por su parte, Juan Cruz Jaime explicó que CropLife es una red global que agrupa asociaciones del sector en toda América Latina, incluyendo a Bolivia a través de APIA. “CropLife es una asociación de asociaciones, tenemos una red de trabajo a nivel global, y en América Latina en particular, tenemos 28 asociaciones desde México hasta Argentina”, detalló.
El ejecutivo remarcó que Bolivia atraviesa un proceso positivo de apertura que puede beneficiar significativamente al agro. “Bolivia ha iniciado un proceso de apertura al mundo que creemos que es muy beneficioso para su agro”, afirmó. En esa línea, explicó que el objetivo de su visita es promover la colaboración entre el sector público y privado, tomando como base experiencias exitosas de otros países de la región.
Uno de los puntos clave abordados durante las reuniones fue el proceso de adecuación regulatoria de los agroquímicos en Bolivia. Actualmente, el país cuenta con un plazo extendido para la reevaluación de estos productos, lo que representa una ventana estratégica para implementar mejoras. “Nos hemos comprometido con las autoridades a acercar toda la documentación y la regulación de otros países que han tenido un proceso similar”, señaló Jaime.

“La visita de CropLife refuerza el camino de Bolivia hacia una agricultura más moderna, regulada y libre de comercio ilegal de insumos”


Este acompañamiento técnico busca facilitar la toma de decisiones informadas y fortalecer la institucionalidad del sector, permitiendo que Bolivia avance hacia estándares internacionales sin perder de vista su realidad productiva.
Además, la agenda incluyó el análisis de uno de los mayores desafíos del agro regional: el contrabando de insumos. Jaime destacó que este problema no es exclusivo de Bolivia, sino que afecta a varios países de la región. “Creemos que el comercio ilegal no es un problema nacional, sino un problema subregional que afecta a todos los países”, afirmó.
En ese sentido, CropLife ha desarrollado estudios en distintos países para medir el impacto del comercio ilegal y diseñar estrategias conjuntas. “Actuamos como una herramienta para que las asociaciones puedan ver qué se hizo en el país vecino y generar estrategias supranacionales de combate”, explicó.
Para Bolivia, este respaldo representa una oportunidad de fortalecer sus mecanismos de control, mejorar la trazabilidad de los productos y proteger tanto a los productores como a los consumidores.
Azcarrunz concluyó destacando que el país se encuentra en una nueva etapa que exige cambios profundos. “Creo que vivimos en una nueva etapa, y esta nueva etapa nos va a llevar a hacer los cambios que Bolivia necesita y merece”, afirmó, subrayando la importancia de actualizar la normativa y optimizar los procesos de registro de productos.
La visita de CropLife, en ese sentido, no solo refuerza el compromiso del sector privado con el desarrollo agrícola, sino que también abre la puerta a una mayor cooperación internacional, clave para enfrentar los desafíos actuales y futuros del agro boliviano.
APIA y CropLife, una alianza estratégica para el agro boliviano
La relación entre APIA y CropLife Latinoamérica es parte de una red global de cooperación que busca fortalecer el uso responsable de insumos agrícolas y promover la innovación en el sector. APIA actúa como el brazo boliviano dentro de esta estructura, permitiendo que el país acceda a información técnica, experiencias regulatorias y buenas prácticas implementadas en otros mercados.
Esta articulación facilita el intercambio de conocimientos y posiciona a Bolivia dentro de una dinámica regional, donde la colaboración entre asociaciones es clave para enfrentar desafíos comunes, como la regulación de agroquímicos y la sostenibilidad productiva.
Contrabando, el enemigo silencioso del agro
El comercio ilegal de insumos agrícolas se ha convertido en una de las principales amenazas para el desarrollo del sector en Bolivia y la región. Productos sin registro, de dudosa calidad y sin control sanitario ingresan al mercado, generando riesgos para la producción, el medio ambiente y la salud.
Desde CropLife Latinoamérica se impulsa un enfoque regional para combatir este problema, basado en estudios de impacto y estrategias compartidas entre países. La premisa es clara: el contrabando no reconoce fronteras, por lo que su solución requiere coordinación internacional, fortalecimiento institucional y una mayor conciencia en el uso de insumos legales y certificados.
Redacción: Publiagro
















