UMSA y cañeros apuestan por el alcohol combustible como alternativa nacional frente a la crisis energética y una oportunidad clave para el productor de caña

Bolivia vuelve a mirar a la caña de azúcar no solo como un cultivo alimentario, sino como un componente estratégico de su seguridad energética. En ese contexto, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y la Unión Agroindustrial de Cañeros (Unagro) han iniciado un trabajo conjunto orientado a la producción de combustibles a base de bioetanol, una alternativa que gana espacio frente a la disminución de la producción de hidrocarburos y el creciente costo de las importaciones de gasolina.

El acuerdo plantea una articulación poco habitual pero estratégica: academia, sector productivo y Estado, con el objetivo de generar soluciones técnico-científicas aplicadas a la realidad energética del país. Desde la UMSA se remarca que la investigación debe responder a los desafíos nacionales, mientras que los ingenios y productores ven en el bioetanol una oportunidad para diversificar ingresos y dar estabilidad al sector cañero, así lo indicó la casa superior de estudios en su comunicación institucional.

La experiencia no parte de cero. Bolivia ya incorpora bioetanol en mezclas con gasolina para el mercado interno, un programa impulsado por el Estado para reducir la importación de combustibles fósiles. En ese proceso, la UMSA jugó un rol clave al realizar pruebas técnicas de desempeño de mezclas etanol–gasolina en condiciones de altura extrema, superiores a los 4.000 metros sobre el nivel del mar, según informó la propia universidad. Estas evaluaciones fueron posibles gracias a su laboratorio mecánico con dinamómetro, único en el país con esa capacidad.

Para Unagro, que agrupa a productores de caña, alcohol e ingenios azucareros, el fortalecimiento del bioetanol no solo responde a una política energética, sino a una necesidad productiva. El respaldo del Ministerio de Hidrocarburos y la intención de sumar a sectores como el transporte y la importación de vehículos busca ampliar la aceptación del etanol como combustible, mencionó el sector agroindustrial en reuniones técnicas recientes.

“La alianza entre la universidad pública y el sector cañero busca convertir al bioetanol en un pilar de soberanía energética, valor agregado agrícola y sostenibilidad productiva”

La rectora de la UMSA recibió a los ejecutivos de los ingenios cruceños / Foto: Internet
La rectora de la UMSA recibió a los ejecutivos de los ingenios cruceños / Foto: Internet

Alcohol anhidro y etanol: valor agregado que nace en el cañaveral

El alcohol anhidro y el etanol combustible son derivados directos de la caña de azúcar y representan una de las formas más claras de industrialización agrícola. El alcohol anhidro, con una pureza superior al 99%, es el insumo utilizado para las mezclas con gasolina, mientras que el etanol hidratado puede destinarse a otros usos energéticos e industriales.

Para el productor cañero, este esquema significa un mercado adicional al azúcar tradicional. La compra de caña con destino energético permite mayor previsibilidad, reduce la dependencia de los precios internacionales del azúcar y mejora la estabilidad de los ingenios, como lo destacan organismos técnicos vinculados al sector sucroalcoholero. Además, el etanol tiene un balance ambiental favorable, al reducir emisiones de gases de efecto invernadero frente a los combustibles fósiles, según lineamientos promovidos por la FAO en materia de bioenergía.

Más allá de lo técnico, el desafío está en la escala y la continuidad. Expertos coinciden en que el bioetanol solo será sostenible si existe una política energética clara, reglas estables y una demanda garantizada. Para los productores, el avance de esta alianza representa una señal positiva: mayor investigación aplicada, mejoras tecnológicas y la posibilidad de que la caña boliviana no solo alimente, sino también mueva al país.

Así, la caña de azúcar vuelve a colocarse en el centro del debate productivo. Esta vez, no solo como cultivo histórico, sino como pieza clave en la transición energética boliviana.

Redacción: Publiagro