
Una sola planta puede producir más de 500.000 semillas y generar fuertes caídas de rendimiento si no se aplica un control oportuno
El uso repetitivo de herbicidas en la producción del cultivo de soya ha generado, con el paso del tiempo, una fuerte presión de selección sobre las malezas, provocando la aparición y expansión de biotipos resistentes a distintos principios activos. Actualmente, a nivel global, se registran más de 530 casos de malezas resistentes a herbicidas, entre las cuales destaca Amaranthus hybridus, considerada una de las especies más problemáticas por su resistencia múltiple. Esta maleza ha desarrollado tolerancia a herbicidas ampliamente utilizados como 2,4-D, glifosato y los inhibidores de la enzima ALS, lo que ha reducido significativamente la eficacia de los controles químicos tradicionales en los sistemas agrícolas.
El Amaranthus hybridus, conocido comúnmente como bledo o yuyo colorado, es una maleza anual de crecimiento rápido, alta plasticidad genética y gran capacidad de adaptación a diferentes ambientes productivos. Su agresividad radica no solo en su resistencia a herbicidas, sino también en su elevada capacidad reproductiva y su fuerte competencia por agua, nutrientes y luz, factores que afectan directamente el rendimiento del cultivo de soya.
Según el ingeniero agrónomo Modesto Roque, en el contexto actual la estrategia más eficiente para el control de esta maleza se basa en un enfoque preventivo y anticipado, priorizando el uso de herbicidas preemergentes.
“La técnica o estrategia más eficiente hoy en día para controlar el Amaranthus hybridus es el uso de herbicidas preemergentes”, sostuvo el profesional.
“Las combinaciones de Sulfentrazone más Metribuzin o utilizando herbicidas como el Flumioxazin más S-Metolachlor, y es clave entender que esta maleza puede llegar a producir grandes pérdidas si no se realiza un control oportuno en la soya”

Roque explicó que existen combinaciones de principios activos que han demostrado buenos resultados cuando se aplican correctamente y en el momento oportuno.
“Las combinaciones de Sulfentrazone más Metribuzin o utilizando herbicidas como el Flumioxazin más S-Metolachlor, y es clave entender que esta maleza puede llegar a producir grandes pérdidas si no se realiza un control oportuno en la soya”, afirmó.
Uno de los aspectos más críticos del Amaranthus hybridus es su extraordinaria capacidad de multiplicación. Una sola planta puede producir más de 500.000 semillas, las cuales permanecen viables en el suelo y contribuyen a aumentar el banco de semillas año tras año. Esta característica, sumada a su rápida emergencia y crecimiento, puede generar pérdidas de hasta el 70% en el rendimiento del cultivo de soya cuando no se implementan medidas de control adecuadas.
En ese sentido, los especialistas coinciden en que la oportunidad de aplicación es determinante para el éxito del control. La recomendación técnica es intervenir cuando la maleza se encuentra en estadios muy tempranos, antes de que logre establecerse y competir con el cultivo. Además del control químico, se destaca la importancia de integrar prácticas de manejo agronómico, como el uso de cultivos de cobertura, que aportan un control físico al suelo, reducen la emergencia de semillas de malezas y contribuyen a disminuir la presión de selección.
De esta manera, el manejo del Amaranthus hybridus en soya requiere un enfoque integral, combinando herbicidas preemergentes, rotación de modos de acción, control oportuno y prácticas culturales, con el objetivo de preservar la productividad del cultivo y evitar la expansión de una de las malezas más agresivas y resistentes en los sistemas agrícolas actuales.

Fuente: Modesto Roque (Rainbow)
Redacción: Publiagro













