Proyecciones de Eduardo Sierra anticipan lluvias intensas, aire polar recurrente y condiciones desafiantes para el agro boliviano

El reconocido especialista en agroclimatología, Ing. Eduardo Sierra, presentó un análisis detallado sobre las tendencias climáticas y su impacto en el agro boliviano para la campaña de verano 2025-2026, un periodo que estará fuertemente condicionado por la presencia del fenómeno La Niña, cuyas secuelas ya comenzaron a sentirse en distintas regiones del país.

Sierra recordó que los efectos de La Niña ya se han manifestado con fuerza en el departamento de Santa Cruz, particularmente en la zona norte, donde durante octubre e inicios de noviembre se registraron inundaciones, precipitaciones intensas y olas de calor que alcanzaron casi los 40 grados. Según el especialista, “la ‘niña’ no es prolija, no es que aumente las lluvias de forma prolija, gradual”, lo que explica la ocurrencia de eventos extremos simultáneos como anegamientos y temperaturas elevadas.

Clima de noviembre: lluvias importantes y aire polar persistente

Sierra señaló que noviembre continúa presentando lluvias significativas que contribuyen a moderar los calores extremos, aunque de forma muy desigual entre regiones. A esto se suma el ingreso recurrente de aire polar, un fenómeno que “ahora se va haciendo normal, ‘son el nuevo clima’”, indicó.

Diciembre y enero: precipitaciones constantes y temperaturas moderadas

Para diciembre, el experto proyecta un escenario que no cambiará demasiado con respecto al comportamiento actual: persistirán las lluvias, especialmente en zonas tropicales, acompañadas de aire fresco de origen polar.

En enero, la tendencia será similar, con mucha lluvia y temperaturas moderadas, particularmente en las áreas donde las precipitaciones serán más intensas. Sierra añadió que incluso en este periodo todavía se percibirá la presencia de aire fresco.

Febrero y marzo: tormentas fuertes y “lluvias puente”

El mes de febrero estará marcado por fuertes tormentas, pero lo que más llama la atención son las denominadas “lluvias puente con sur”, una característica típica de La Niña que suele presentarse de forma tardía. Mientras tanto, el sur del país registrará un aumento de temperatura por la menor frecuencia de lluvias, aunque continuará recibiendo ingresos de viento frío.

En marzo “las lluvias no cesan”, anticipa Sierra. Se esperan tormentas fuertes, temperaturas máximas moderadas y nuevas incursiones de aire polar de magnitud considerable.

 “Esto se reduce en buena humedad del suelo para la campaña de verano”

Abril: derrumbe de las lluvias y señales de un invierno más intenso

Para abril, el especialista describe un “derrumbe de las lluvias”, aunque con una entrada tardía. A pesar de la disminución de precipitaciones, el calor seguirá presente, acompañado de un avance mayor del aire frío. Estas condiciones son para Sierra un indicio claro de que el otoño-invierno 2026 será más fuerte de lo habitual.

Pronósticos regionales: un país con contrastes

Beni y Guarayos

Se esperan temperaturas cercanas a los 35 grados, resultado de la acumulación de humedad de los meses previos. Las mínimas rondarán los 20 grados, con poca variación térmica.

Santa Cruz norte

La zona experimentará descensos de temperatura hasta los 15 grados, y una mejor distribución de lluvias que podría sumar 1.100 milímetros en seis meses, lo que implicará desafíos logísticos y productivos debido a los excesos de humedad.

Valles

En los valles, las temperaturas máximas serán moderadas, mientras que las mínimas serán bajas. Las lluvias serán más modestas, acumulando entre 600 y 700 milímetros.

Zona sur

El sur del país comenzará noviembre con mucho calor, pero las temperaturas irán descendiendo progresivamente hasta abril, cuando podrían registrarse heladas. Las lluvias oscilan entre 900 y 1.000 milímetros.

San Julián, zona Este y Chiquitania

Estas regiones no tendrán grandes variaciones térmicas. Se espera una muy buena acumulación de humedad, con cerca de 1.200 milímetros en San Julián. En San Ignacio, el régimen de lluvias será aún más favorable, con un calor constante que también se replicará en la Chiquitanía, aunque con temperaturas ligeramente superiores.

Finalmente, Sierra sintetizó su análisis señalando que: “Esto se reduce en buena humedad del suelo para la campaña de verano”, lo que abre oportunidades para el productor, pero también exige una planificación estratégica para enfrentar los excesos de lluvia, los descensos térmicos y la alta variabilidad que caracterizan a los años dominados por La Niña.

Fuente: Publiagro