El manejo integrado y el control preventivo se vuelven claves para evitar pérdidas en primavera y verano

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El cultivo de palta, uno de los frutales de mayor crecimiento en Bolivia por su alta demanda local e internacional, enfrenta un desafío permanente: la presencia de plagas que pueden comprometer tanto la calidad del fruto como la productividad de los huertos. Ante este escenario, el manejo fitosanitario se convierte en una herramienta indispensable para proteger la inversión del productor y garantizar cosechas rentables y sostenibles.

El ingeniero agrónomo Gustavo Palomino, especialista en fruticultura, recomienda que todo productor realice una evaluación previa antes de iniciar cualquier actividad en el campo. Según explica, es fundamental conocer el estado sanitario de los árboles para actuar de manera oportuna.

“Siempre antes de cualquier producción hay que hacer una evaluación de campo y ver si hay ataques de plagas para tomar la decisión de hacer un control fitosanitario con los insecticidas específicos para la plaga en incidencia”.

“Siempre antes de cualquier producción hay que hacer una evaluación de campo y ver si hay ataques de plagas para tomar la decisión de hacer un control fitosanitario con los insecticidas específicos para la plaga en incidencia”

Palomino señala que una de las plagas más frecuentes en el cultivo de palta es el trips, cuya presencia se intensifica especialmente durante la floración.

“Las plagas que mayormente se nos van a presentar en el cultivo está el trips; en el momento de floración es donde más problemas vamos a tener. Luego de hacer un control, después de floración ya no hay problemas de trips”.

Además del ataque de insectos, los hongos representan otro riesgo importante para el palto, especialmente en zonas de alta humedad. En este caso, el especialista enfatiza que la prevención es clave y que los productores deben adoptar un cronograma de aplicaciones fitosanitarias. Palomino recomienda que, “con el tema de hongos es preventivo; como mínimo se debe realizar tres veces por año el control fitosanitario de manera preventiva para el ataque de hongos”.

Principales plagas que afectan el cultivo de palta

  • Mosca de la fruta (Anastrepha spp.)
    Provoca uno de los daños más severos, ya que las larvas se alimentan del interior del fruto, causando pudrición, deformaciones y caída prematura. Su control requiere trampas, monitoreo permanente y, cuando corresponde, aplicaciones químicas autorizadas.
  • Cochinilla o pulgón (Coccus spp. y Pseudococcus spp.)
    Estos insectos succionadores debilitan la planta al alimentarse de la savia de hojas y brotes. Además, favorecen el desarrollo de fumagina, lo que reduce la fotosíntesis. Su manejo combina control biológico y aplicaciones localizadas de insecticidas.
  • Trips (Frankliniella spp.)
    Afectan principalmente flores y frutos en formación, causando manchas, deformaciones y pérdida de calidad. Para su control se recomienda mantener el huerto limpio, eliminar malezas hospedantes y emplear insecticidas selectivos.
  • Gorgojos y picudos (Conotrachelus spp.)
    Su actividad perforadora deteriora la piel y pulpa del fruto, reduciendo su valor comercial. La detección temprana es clave para evitar daños extensos.

Palomino también advierte sobre la presencia del barrenador del palto, un insecto cada vez más común en algunas regiones.
“Otra de las plagas que hemos visto también es el barrenador del palto; sobre todo en Villa Tunari hay bastante, pero que también con un buen trabajo de control pueden controlarse”.

El técnico precisa que la mayor incidencia de plagas ocurre durante la primavera y el verano, cuando la humedad y las temperaturas elevadas favorecen la proliferación de insectos y enfermedades.

Estrategias recomendadas para el control de plagas

  1. Monitoreo constante:
    Inspeccionar los árboles de forma periódica permite detectar la presencia de plagas en estadios iniciales, facilitando una intervención rápida y eficaz.
  2. Rotación y combinación de métodos:
    Alternar controles químicos, biológicos y culturales evita la resistencia de las plagas y favorece un manejo más sostenible del cultivo.
  3. Higiene del huerto:
    Retirar frutos caídos, ramas secas y maleza reduce los refugios de insectos y corta los ciclos de reproducción.
  4. Registro de aplicaciones:
    Llevar un control detallado de los tratamientos aplicados ayuda a evaluar su efectividad y evita la sobredosificación de agroquímicos.
  5. Identificación de períodos críticos:
    La floración y la etapa de frutos jóvenes son las fases más vulnerables, por lo que requieren mayor vigilancia.

Finalmente, Palomino recuerda que “hay insecticidas con los que podemos controlar estas plagas”, pero insiste en que el éxito del manejo depende de un diagnóstico, aplicaciones responsables y prácticas integrales que mantengan el equilibrio del ecosistema productivo.

Fuente: Publiagro