Para el doctor Carlos Eduardo Rojas, la inversión en programas de salud animal y control reproductivo es la base del éxito en la producción lechera

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En la producción lechera moderna, la sanidad preventiva se ha convertido en una herramienta esencial para garantizar la eficiencia, la productividad y la sostenibilidad del hato. Adoptar un enfoque preventivo no solo permite reducir la incidencia de enfermedades, sino también optimizar el rendimiento de cada vaca y, por tanto, aumentar la rentabilidad del sistema productivo.

El doctor Carlos Eduardo Rojas, especialista en salud animal, enfatiza que la prevención debe entenderse como una inversión y no como un gasto. “Cada enfermedad que evitamos representa una vaca más sana, más productiva y menos costos veterinarios”, sostiene.

Según el experto, los programas de sanidad preventiva —que incluyen vacunaciones planificadas, control de parásitos, manejo higiénico del ordeño y monitoreo constante del estado de salud del hato— generan beneficios tangibles en la economía del productor. La reducción de casos de mastitis, fiebre de la leche o problemas metabólicos se traduce en más litros de leche de calidad, menor descarte de animales y mejor aprovechamiento de los recursos alimenticios.

“Tenemos un grave problema y es que nos gusta ser reactivos con la enfermedad, especialmente cuando se trata de parásitos, y otro problema que no se considera dentro de la sanidad, pero es parte, es la reproducción. Sin reproducción, la lechería poco a poco va decayendo y nos obliga a tomar acciones que muchas veces van en contra de la misma lechería”, advirtió Rojas.

 “El mejor software es un personal bien entrenado, con una libreta y un bolígrafo. Comenzar a registrar información, luego analizarla y tener planes estratégicos, siendo constantes en eso. Si hay un plan de trabajo en la nutrición, se tiene que cumplir; no debemos dejarnos llevar por lo operativo y debemos cumplir con los trabajos estratégicos”

El especialista señaló que aún falta establecer procesos adecuados de bioseguridad, como la necesidad de contar con potreros de cuarentena y medidas estrictas en las guacheras. Además, explicó que un plan sanitario y reproductivo bien estructurado impacta directamente en el flujo de caja del productor: “Todo eso influye en la estabilidad financiera que debe tener el lechero para seguir con el negocio y poder crecer”, remarcó.

El intervalo entre partos y la eficiencia reproductiva

Uno de los indicadores más importantes en la rentabilidad de una lechería es el intervalo entre partos, es decir, el tiempo que transcurre desde un parto hasta el siguiente. Según el doctor Rojas, en Bolivia el promedio está alrededor de 24 meses, lo que demuestra una baja eficiencia reproductiva.

“Todavía tenemos lecherías que trabajan solo con toro, otras con inseminación artificial y muy pocas con IATF. Implementar tecnología en una lechería para la reproducción es muy importante, porque cuando el intervalo entre parto es mayor, termino teniendo un periodo de lactancia más largo en mis vacas, lo que genera pérdida de inmunidad y provoca otros cuadros infecciosos”, explicó.

El especialista advirtió que esta ineficiencia también afecta la calidad del calostro y el desarrollo del ternero, generando un círculo vicioso dentro de la lechería que impide el crecimiento del sistema productivo.
Rojas recomendó cuidar el intervalo de parto y procurar que la vaca logre una nueva preñez dentro de los 90 días posteriores al parto, para garantizar la continuidad del ciclo productivo.

“El uso de tecnologías reproductivas como la IATF (Inseminación Artificial a Tiempo Fijo) es fundamental; después viene la transferencia de embriones y otras herramientas biotecnológicas”, destacó. Y agregó: “Ni todo lo barato es malo ni todo lo caro es bueno, pero existe tecnología buena y tecnología mala. Hay que identificar productos sanitarios con respaldo tecnológico que nos ayuden a avanzar, así como técnicas reproductivas que acompañen ese progreso”.

La influencia de las enfermedades en la rentabilidad

El doctor Rojas explicó que cuando no se realiza un buen manejo sanitario, los problemas de salud aumentan y se hace necesario recurrir con mayor frecuencia a tratamientos terapéuticos, lo que incrementa los costos variables del sistema.

“Si incremento mis costos variables y además mis costos operativos, el tiempo que yo debería estar utilizando para otras cosas como la IATF, lo pierdo solucionando temas sanitarios”, indicó.

Los altos costos de tratamiento, advirtió, muchas veces obligan a los productores a suspender las terapias, lo que provoca curaciones incompletas, recaídas y persistencia de enfermedades.
Uno de los ejemplos más frecuentes es la mastitis, una de las patologías más comunes en los tambos.

“Lo que pasa es que las mastitis, ya sea clínica o subclínica, no solo disminuyen la producción, sino que también reducen la fertilidad de las hembras. Ahí comienza ese círculo vicioso de tener animales poco fértiles, que no preñan, no paren y baja la producción de la lechería. Es necesario cuidar de la mastitis de una forma preventiva”, explicó.

Estrategias para una sanidad preventiva efectiva

El especialista en salud animal propone varias acciones estratégicas para fortalecer la sanidad y la productividad en las lecherías:

  1. Fortalecer la bioseguridad en la propiedad: “Debería ser obligatoria en cualquier lechería tener un potrero de cuarentena, potreros de hospitales o enfermerías cuando se trata de animales enfermos, además de medidas de bioseguridad en las guacheras o áreas donde se crían los terneros”, afirmó.
  2. Implementar protocolos de buenas prácticas de manejo en el ordeño, garantizando limpieza, desinfección y manipulación adecuada de la ubre.
  3. Aplicar protocolos de secado correctamente, para asegurar la regeneración del tejido mamario y prevenir infecciones durante el periodo de descanso.

Control y gestión: el verdadero software de la lechería

Finalmente, el doctor Rojas subrayó que el control en la lechería es un aspecto “innegociable”.

“El mejor software es un personal bien entrenado, con una libreta y un bolígrafo. Comenzar a registrar información, luego analizarla y tener planes estratégicos, siendo constantes en eso. Si hay un plan de trabajo en la nutrición, se tiene que cumplir; no debemos dejarnos llevar por lo operativo y debemos cumplir con los trabajos estratégicos”, concluyó.

Fuente: Carlos Rojas

Redacción: Publiagro