El ministerio reporta un crecimiento del 20 % en producción agrícola, detalla la entrega de diésel para la campaña de verano y revela récordes de exportación que abren nuevas ventanas para los productores

Gobierno garantiza diesel para preparación de suelos / Foto: Internet

El agro boliviano vive un momento de impulso y reconfiguración. Según el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores Lazo, la campaña de invierno 2024 y la campaña de verano 2023/2024 registraron un crecimiento promedio de 20 % respecto al periodo anterior. Este salto productivo abarca tanto los cultivos agrícolas de gran escala como los de la canasta básica. Pero el crecimiento no es casual: se sustenta en políticas de apoyo al campesinado, dotación estratégica de diésel para labores de campo y una apuesta decidida por la exportación. Este reporte aborda los dos ejes clave que marcarán el rumbo del agro boliviano: primero el combustible que impulsa la siembra, y luego los productos que salen al mundo.

Diésel y campaña de producción

El ministro informó que hasta octubre se distribuyeron 8 millones de litros de diésel de los 35 millones requeridos a nivel nacional para preparar tierras y dar inicio a la campaña de verano. Faltan 27 millones de litros que se planea entregar hasta finales de noviembre para asegurar el comienzo de la zafra grande.
Además, reportó que el retraso en distribución de combustible generó un efecto negativo: la cosecha de invierno sufrió un impacto estimado del 5 %, mientras que la preparación de suelos para verano enfrenta un retraso del 3 %. En un relevamiento específico se constató que el 50 % de los terrenos agrícolas del occidente están preparados, frente a solo 20 % en el oriente boliviano.
Estos datos indican que, aunque se avanza, persisten cuellos de botella logísticos y de infraestructura importantes para igualar el ritmo entre regiones.

Campañas y combustible

El ministro reconoció errores y dificultades del pasado: “no todo ha sido perfecto”, dijo, y puso especial énfasis en que la provisión de combustible —aunque disruptiva— será corregida mediante esfuerzos conjuntos entre el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, el Ministerio de Hidrocarburos y otros actores. El mensaje central: garantizar que el alimento llegue a la mesa boliviana debe ser prioridad política y logística.

Exportación agropecuaria y el nuevo rol del país

Si el combustible pone en marcha la cosecha, la exportación la transforma en ingresos externos. El ministro reveló que, hasta agosto, Bolivia logró exportar 327,8 millones de dólares gracias al agro, con más de 173 000 toneladas de alimentos vendidas internacionalmente. Estos llamados “agrodólares” —como él los denominó— permiten reducir la dependencia de importaciones, incluidos hidrocarburos, y fortalecer la economía nacional.
En palabra del titular, “Bolivia hoy tiene las puertas abiertas para el mundo”. Para ejemplificar, mencionó el hito alcanzado con la firma de protocolos con la República Popular de China para la exportación de carne boliviana: el país habilitó 44 000 toneladas de carne vacuna para venta en ese mercado. Este acuerdo, enmarcado en la iniciativa “franja y la ruta”, se presenta como un paso estratégico para garantizar trazabilidad, calidad y acceso a nuevos destinos.

Exportación agropecuaria

“La entrega de millones de litros de diésel y los “agrodólares” de cientos de millones de dólares son señales de que el agro puede convertirse en pilar estratégico de la economía nacional”

Este panorama muestra una transformación del sector productor en un actor global. La combinación de expansión productiva, provisión de insumos clave y apertura comercial coloca al agro boliviano en una senda de mayor relevancia. No obstante, los desafíos persisten: logística, infraestructura, abastecimiento de insumos y adaptación al cambio climático serán determinantes en los próximos años.

Bolivia encara una fase decisiva en su oferta agropecuaria: por un lado, se abastece con combustible y recursos para sembrar; por otro, se abre al mundo con productos que generan divisas y posicionan al país como exportador creíble. El crecimiento del 20 % en ciertas campañas, la entrega de millones de litros de diésel y los “agrodólares” de cientos de millones de dólares son señales de que el agro puede convertirse en pilar estratégico de la economía nacional. Pero la meta exige continuidad: si se gestiona bien, la tierra, el consumo interno, la sila y el comercio internacional pueden converger en un ciclo virtuoso para alimentar a Bolivia y exportar su producción.

Redacción: Publiagro