El sector denunció que YPFB y el Ministerio de Economía han incumplido compromisos con cuatro quincenas de etanol, mientras el Gobierno garantiza compra futura de volúmenes, generando un desfase entre promesas y entrega real

Los almacenes de YPFB con el alcohol anhidro de los ingenios cañeros / Foto: Internet

Los productores cañeros del país encabezados por la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (Concabol) pidieron al Gobierno, a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y al Ministerio de Economía que paguen más de 260 millones de bolivianos por etanol que ya habían entregado para el programa de biocombustibles. Señalan que durante al menos cuatro quincenas consecutivas los pagos no han sido satisfechos.

En su pronunciamiento, Concabol acusa que los compromisos contractuales no se están respetando: los volúmenes pactados de etanol recolectado serían menores de lo comprometido, lo que deja los tanques de los ingenios azucareros llenos, con falta de salida de producción.

El sector advierte que esta situación genera una asfixia financiera para los ingenios y productores, paraliza inversiones y pone en riesgo la continuidad de operaciones.

Lo que el Gobierno promete frente al incumplimiento

 

Frente a estos reclamos, el Gobierno ha intentado movilizar compromisos para apuntalar el biocombustible. Uno de esos compromisos es que YPFB comprará 264 millones de litros de etanol este año, lo que representa un incremento del 22 % frente a la gestión 2024.

Además, el Ejecutivo aseguró garantizar diésel para los cañeros, para que su producción no se paralice por falta de combustible.

Este volumen prometido y las garantías de suministro están supeditados a que los ingenios cumplan con entregar los volúmenes pactados de etanol.

Análisis del desfase: compromisos vs. entregas
Los datos disponibles permiten construir este cuadro comparativo:

Productores de caña denuncian que el Gobierno les adeuda más de Bs 260 millones por etanol entregado, y que los contratos de biocombustible no se respetan, mientras el Estado promete la compra de 264 millones de litros para cumplir metas energéticas

Este desfase entre lo prometido y lo entregado crea varias tensiones:

  • Financieras: ingenios y productores asumen costos operativos, de almacenamiento y mantenimiento sin recibir el pago justo.
  • Logísticas: tanques llenos sin salida para el etanol impiden nuevos procesamiento y producción.
  • De confianza: los incumplimientos del Estado erosionan la credibilidad de futuros contratos y dificultan inversiones privadas.
  • Riesgo productivo: si no se normaliza pronto, las zafras pueden verse afectadas, poniendo en peligro empleos y el abastecimiento de biocombustibles. 

Reclamos y presión sectorial

 

Concabol ha anunciado que, de persistir la falta de cumplimiento, tomará medidas de presión para exigir sus derechos. Hasta ahora no se han precisado cuáles serían esas medidas, aunque en sus comunicados instan a que se cumpla contratos, se libere la deuda y se garantice el suministro de insumos como el diésel. 

Mientras tanto, los productores cañeros viven en la incertidumbre. Algunos ingenios han dejado de recibir etanol entregado por falta de pago, y la acumulación de inventario puede generar pérdidas de calidad o costos adicionales.

El conflicto entre los cañeros y el Estado boliviano por el programa de etanol y biocombustibles expone un problema estructural: promesas oficiales de compra y soporte energético que no se materializan de manera oportuna. Si bien el Gobierno ha anunciado compromisos importantes (264 millones de litros de etanol, diésel garantizado), los agricultores reclaman que primero se cumpla con lo ya entregado. La solución rápida y transparente será clave no solo para restablecer confianza, sino para asegurar una producción sostenible del agro energético en Bolivia.

Redacción: Publiagro