Un estudio demuestra que en Tarija (1968–2016) la temperatura aumentó 1 °C mientras las lluvias disminuyeron, provocando pérdidas agrícolas, migración rural y erosión sostenida del suelo

Una de las principales actividades es la vid / Foto: Internet
Una de las principales actividades es la vid / Foto: Internet

La producción agrícola en las comunidades campesinas de Tarija se ha reducido entre un 30 % y 40 % durante el último ciclo productivo, según estimaciones del dirigente David Yuca, secretario de Economía de la Federación Sindical de Comunidades Campesinas. Esta caída se atribuye a heladas intensas (hasta −6 °C), sequías prolongadas e incendios que han devastado zonas de recarga hídrica como Sama, afectando cultivos como papa, arveja y hortalizas en el Valle Central.

Contexto climático real

Un análisis del Instituto LIBRE (1968–2016) arrojó un aumento medio en la temperatura de 1,02 °C y una reducción anual de lluvias de 101,73 mm, con un aumento de aproximadamente 39 días sin precipitación en el mismo período. Además, un estudio nacional detectó que el 41 % del territorio boliviano, especialmente en los valles y altiplanos, ha perdido capacidad productiva por erosión, con 45 .000 km² degradados en Oruro, Potosí y Tarija.

A nivel nacional, entre 2023–2024, más de 4.900 familias rurales resultaron afectadas por incendios y sequías, lo que motivó la declaración de emergencia en 51 municipios bolivianos

«La nueva obra en San Ramón fortalecerá las ferias ganaderas, conectividad tecnológica y habitabilidad, consolidando al municipio como un punto clave del agro y servicios rurales en la provincia Ñuflo de Chávez”

 

La producción orgánica también sostuvo un interesante crecimiento / Foto: Internet
La producción orgánica también sostuvo un interesante crecimiento / Foto: Internet

Cambios climáticos y su impacto

Interpretaciones clave

  • Heladas y cambios extremos del clima impactan directamente en el rendimiento y supervivencia de los cultivos, reduciendo casi a la mitad su producción.
  • Erosión y degradación del suelo agravan la caída productiva en un contexto donde los agricultores también enfrentan falta de agua y asentamientos rurales debilitados.
  • Incendios forestales que afectan zonas de recarga hídrica comprometen el abastecimiento para riego, incrementando los costos y riesgos para la agricultura familiar.
  • Estas condiciones climáticas erráticas y desfavorables están generando migración rural creciente hacia zonas urbanas o al extranjero, en búsqueda de ingresos estables. 

La producción agrícola campesina en Tarija está herida por el cambio climático y la degradación ambiental. El ciclo productivo está al límite: sin medidas urgentes de adaptación, gestión del agua, suelo o seguros agrícolas, el riesgo citado de hasta un 40 % de caída en producciones podría volverse estructura. Es urgente diseñar y aplicar políticas públicas de resiliencia que aseguren la continuidad productiva, seguridad alimentaria y sostenibilidad de los medios de vida rurales.

Redacción: Publiagro