La falta de transporte y el incremento de los fletes interrumpen la provisión de insumos y la distribución de pollos, generando pérdidas económicas para los avicultores y encarecimiento en los mercados

La crisis en el suministro de diésel continúa generando serias dificultades en distintos rubros productivos del país, y el sector avícola no es la excepción. De acuerdo con Omar Castro, presidente de la Asociación Nacional de Avicultores (ANA), la problemática se refleja directamente en los precios que se registran en los mercados, debido a que toda la cadena logística —desde el abastecimiento de alimento para las granjas hasta la distribución hacia los centros de venta— se ve interrumpida por la falta de transporte.

“Porque la cadena de logística tanto de abastecimiento de alimento hacia granjas como la del suministro hacia los centros de abastecimiento es interrumpida y está siendo quebrantada debido a que no hay camiones, porque están haciendo filas en los surtidores”, explicó Castro, al detallar que la falta de diésel genera un efecto dominó en la producción avícola.

La situación ya se percibe en los puntos de venta. “Si se dan cuenta en los mercados la semana pasada el pollo que se vendía eran pollos pequeños, esto debido a que los productores no han logrado tener el alimento oportuno y, antes que se les mueran esas aves, las sacan del peso que estén.

«El problema, por un lado, es que suben los precios porque no se abastecen de manera regular los mercados, tanto departamentales como nacionales, pero también ocasiona que el avicultor pierda plata. Y al no llegar con la cantidad necesaria a los centros de abastecimiento, hay menor oferta para lo que demanda la población”

 

En otros momentos, y esta semana, se está viendo un incremento en el peso del pollo que está en el mercado, pero también debido a esa razón: porque no hay transporte para sacar esas aves que han pasado su tiempo de tamaño que pide el mercado. Ambas formas afectan al avicultor”, señaló.

El dirigente avícola advirtió que el problema no solo se traduce en un incremento en los precios para el consumidor final, sino también en pérdidas económicas para los productores. 

“El problema, por un lado, es que suben los precios porque no se abastecen de manera regular los mercados, tanto departamentales como nacionales, pero también ocasiona que el avicultor pierda plata. Y al no llegar con la cantidad necesaria a los centros de abastecimiento, hay menor oferta para lo que demanda la población”, remarcó.

A esta situación se suma el incremento de los costos de transporte. Castro informó que lo poco de flete que se consigue ha duplicado su valor en cuestión de semanas. “Cochabamba y Chuquisaca, que vienen a recoger insumos nutricionales, les costaba antes un camión 3.500 hasta 4.000 bolivianos; hoy está el doble, 8.000 hasta 10.000 bolivianos. Todo eso llega a golpear al precio”, lamentó.

Finalmente, subrayó que la crisis del diésel golpea tanto al productor como al consumidor: “El problema además es que, si los precios están elevados para la población, los costos de producción del avicultor también se han elevado de sobremanera, y más con todo lo que está encareciendo el tema del diésel”.

Redacción: Publiagro